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La industria nuclear prevé el fin de la moratoria en 2012

Las empresas españolas participan en la construcción de la mitad de los futuros reactores en el exterior para preparar la vuelta a la energía nuclear, que vaticinan para finales de la legislatura

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El pequeño municipio de Utebo, situado en la margen derecha del Ebro, a unos 12 kilómetros de Zaragoza, es conocido en España por la torre de su iglesia, una joya del mudéjar. Sin embargo, en Taiwán es más mencionado por ser la sede de Vector Valves, la empresa que ha fabricado las válvulas de la nueva central nuclear de Lungmen. La modesta compañía aragonesa, con una plantilla fija de 20 empleados, es un símbolo del acelerón de la industria atómica en España, que emplea a 30.000 personas. La quincena de empresas que componen el sector, supervivientes de la moratoria impuesta por el Gobierno de Felipe González en 1984, está preparando su resurrección en España. Y se atreven a dar una fecha: 2012.

No es un año escogido al azar. Entonces se celebrarán las próximas elecciones generales y tanto el PSOE como el PP podrían incorporar la ampliación del parque nuclear en sus programas electorales, apoyándose en la necesidad de reducir las emisiones de CO2, en los vaivenes del precio de los combustibles fósiles o en la crisis económica. Según cifras del sector, la producción de electricidad de origen nuclear evita la importación de más de 100 millones de barriles de petróleo cada año.

A falta de un mercado interno, las compañías nacionales han salido al exterior y participan, de una u otra manera, en la construcción de aproximadamente la mitad de los 44 reactores actualmente en obras en todo el mundo, la mayor parte de ellos de la denominada tercera generación.

El sector, en otro tiempo escondido de la opinión pública, ya no silencia su meta: erigir una central en España. Ni siquiera las grandes eléctricas, acostumbradas a anunciarse con hermosos paisajes decorados con molinos eólicos, sin rastro de sus centrales de energía atómica. 'Iberdrola ha realizado sus deberes a lo largo de los últimos años con el objetivo de estar preparada ante un posible resurgir de la energía nuclear', explica la principal eléctrica española en un reciente documento interno, titulado Preparada para el renacer nuclear.

'Etapa de oscuridad'

La compañía, que participa en seis plantas en España, anunció hace un mes su alianza con el gigante francés GDF Suez y la escocesa SSE para intentar meter cabeza en el programa británico de construcción de nuevas centrales. Y, además, participa en la central francesa de Flamanville 3, en Normandía, y en dos unidades más en Rumanía. En el mismo documento, Iberdrola explica que 'está enfocando su labor comercial en el área nuclear hacia mercados donde se van a construir nuevas centrales'. Y, como Iberdrola, el resto del sector se entrena fuera para construir dentro.

La empresa de ingeniería Tecnatom fundada en 1957, el mismo año en que se creó Nuclenor, propietaria de la central de Garoña (Burgos) participa en la construcción de una docena de reactores en todo el mundo: ocho en China, uno en Argentina, dos en EEUU y otro experimental en Suráfrica. Su director de desarrollo de negocio, Juan Ortega, es además presidente del Spanish Nuclear Group for China, un consorcio de cuatro empresas españolas constituido en julio de 2008 para iniciar el abordaje del mercado chino, que planea construir al menos nueve centrales nucleares en los próximos dos años. 'Hemos sobrevivido a una etapa de oscuridad y ahora estamos preparados para construir en España', explica Ortega. El 85% de la última planta que se levantó en el país, la de Trillo (Guadalajara), era español. Y, en su opinión, ese porcentaje podría alcanzar hoy el 90%.

El presidente del lobby nuclear en China no cree que el renacimiento atómico, ya comenzado en otros países antaño antinucleares, como Italia y Suecia, se demore mucho en España. 'En 2012 tendremos un proyecto nuclear en marcha, y podría estar terminado en 2016', augura.

La presidenta del Foro de la Industria Nuclear Española, María Teresa Domínguez, también ve el renacer atómico a la vuelta de la esquina. 'No creo que tengamos que esperar otra legislatura para dar los primeros pasos. Si en 2012 ya tenemos el emplazamiento, la próxima central española podría estar terminada en 2016', asegura.

A juicio de Domínguez, pese a que España sólo cuenta con dos reactores de tercera generación Vandellós 2 y Trillo, la experiencia en el exterior permitiría a la industria nacional construir un nuevo reactor en cuatro años si cambia la voluntad política. 'Participamos en la construcción de una veintena de reactores y no hay ninguna ley que impida llevar a cabo un proyecto similar en España, sólo lo pueden denegar por ideología', explica. E incluso el impulsor del apagón, Felipe González, pide que se replantee la moratoria porque cree que esta forma de energía es 'una de las más razonables'.

Hace unos días, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, demostró ser el mejor director comercial de la industria nuclear gala. En una cumbre bilateral organizada en Roma, Sarkozy y el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, firmaron un acuerdo para que las empresas francesas Areva y EDF puedan participar en la construcción de cuatro nuevas centrales nucleares en Italia. En principio, el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, podría parecer la antítesis de Sarkozy, por sus ideas en contra de la energía nuclear.

Sin embargo, el pasado 30 de enero, el líder socialista aprovechó la visita del primer ministro de la República Popular China, Wen Jiabao, para apadrinar la venta de componentes pesados españoles para las centrales nucleares chinas. Zapatero, con constantes miradas y sonrisas de complicidad hacia Wen Jiabao, presidió la firma (en la imagen) de un contrato entre la empresa pública Equipos Nucleares (ENSA) y la industria china para el suministro de generadores de vapor por un valor de 13 millones de euros. El supuesto rechazo socialista a la energía nuclear no se aprecia en la gestión de las empresas públicas del sector. ENSA, cuya fábrica se encuentra en Maliño (Cantabria), vende generadores de vapor y otros componentes a las centrales nucleares de Suecia, Alemania, Eslovenia y EEUU. Y otra compañía pública, Enusa, fundada en 1972 como la Empresa Nacional del Uranio, es uno de los miembros del Spanish Nuclear Group for China, junto a Tecnatom, Ringo Válvulas y la propia ENSA.

Reducción del volumen de residuos radiactivos
Las centrales de tercera generación, protagonistas del actual renacimiento nuclear mundial, producen un volumen de residuos menor que el originado por las de segunda generación, a la que pertenecen los reactores de Almaraz, Ascó y Cofrentes.

Construcción en un plazo mucho más corto
Los ingenieros franceses y japoneses, principalmente, han conseguido reducir a la mitad el tiempo necesario para levantar una central. Gracias a la construcción modular (las piezas prefabricadas se componen como un puzle en el emplazamiento), el plazo ha pasado de ocho años a tan sólo cuatro.

Mayor seguridad que las generaciones precedentes
En las modernas centrales nucleares se emplean mecanismos de seguridad redundantes. Hay múltiples equipos que realizan la misma función y están alejados entre sí. Si falla uno, otro prosigue.