Publicado: 10.11.2014 11:01 |Actualizado: 10.11.2014 11:01

"En la ingeniería de Rosetta hay muchos españoles y de alto nivel"

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La sonda Rosetta y su lander Philae llevan 21 instrumentos científicos, pero ninguno está liderado por españoles. ¿A qué se debe?

Probablemente influye que Rosetta es una misión bastante antigua, diseñada en los años 90 y construida en los primeros años de los 2000. En España no había tradición para investigar estos temas tan específicos y, aunque existen algunas universidades y organismos que participan en algún instrumento (la Universidad Politécnica de Madrid y el INTA lo hacen en la cámara OSIRIS) o trabajan intensamente en misiones planetarias, en aquella época no teníamos el conocimiento suficiente para crear un instrumento completo.

Pero en la misión sí participan técnicos e ingenieros españoles ¿no?

En la parte de ingeniería de Rosetta hay muchos españoles y de alto nivel. Trabajan tanto en el centro de investigación y tecnología espacial de Noordwijk (Países Bajos) como en el centro de operaciones de la misión, en ESOC (Alemania), en los equipos de control y dinámica de vuelo de Rosetta. Y también aquí en España, en ESAC, donde se coordinan las operaciones científicas, ya que somos un 40% de españoles en el proyecto. También coordinamos la ingeniería del software y estamos presentes en el área de calidad, así como en la gestión y difusión de los archivos de la misión, que son la base de los estudios científicos. Además, varias empresas españolas han fabricado subsistemas del satélite.

¿De qué se encarga el equipo de operaciones y planificación que usted dirige?

"Si estuvieras en la superficie del cometa y dieras un salto, tendrías energía suficiente como para ponerte en órbita"

Nuestro grupo coordina a las instituciones que lideran los once instrumentos del orbitador de Rosetta para crear una serie de comandos, ejecutarlos a bordo, y que se puedan tomar las imágenes, registrar los espectros o realizar cualquier otra operación científica. Es bastante complejo porque todo el mundo quiere observar a la vez, pero no se puede. Hay que determinar los recursos del satélite en cada momento y controlar las interferencias entre ellos. También diseñamos parte de las trayectorias y apuntamos el satélite para, por ejemplo, dirigir las cámaras durante el aterrizaje de Philae en el cometa 67P este 12 de noviembre. Cuando esté sobre él se registrarán datos sobre gases, temperatura, campo magnético, constantes dieléctricas, etc, y las comunicaciones pasarán por Rosetta.

¿Este ‘acometizaje’ es el reto de ingeniería más difícil de la misión?

Ahora es el reto más inminente, porque el descenso es único. Es un momento que pasa y ya está. Si te pasas de largo o Philae se estrella durante el aterrizaje, será el final para este robot. Pero los retos se van sucediendo. Rosetta ha dado varias vueltas alrededor del sistema solar hasta llegar a su objetivo. Para perseguirlo ha habido que llevarla muy lejos, hasta la órbita de Júpiter, y a pesar del tamaño enorme de sus paneles solares –32 metros, la envergadura de un Airbus 321–, no aportaban suficiente energía. Así que nos obligó a hibernar la nave, apagar todos los sistemas durante casi  tres años y volverlos a activar. Ese ‘despertar’ fue realmente crítico, pero afortunadamente salió bien. Otro momento clave fue la inserción en órbita hasta alcanzar la misma velocidad del cometa. Además, la naturaleza variable de los cometas siempre te obliga a estar preparado para cambiar rápidamente los planes.

¿Qué ocurrirá cuando el cometa se vaya acercando al Sol?

"Esta misión es única, por primera vez hemos logrado orbitar alrededor de un cometa y seguir su evolución de cerca"

Será otro momento crítico. Cuando esté más cerca de nuestra estrella –en el perihelio– el cometa 67P será mucho más activo y los gases y partículas que desprenda pueden afectar al satélite, por lo que habrá que alejarlo. Ahora estamos orbitando a unos 10 km del cometa, el día 12, antes del descenso, nos retiramos un poco y tras una serie de maniobras nos volvemos a acercar para dejar caer el lander. Después Rosetta estará a entre 20 y 30 km hasta que, sobre febrero o marzo de 2015, ya más cerca de Marte, la actividad del cometa será tal que no seremos capaces de mantener la órbita por el empuje del polvo y los gases sublimados desde su superficie. Date cuenta que la cola o cabellera de un cometa puede llegar a tener unos 100.000 km y nosotros estamos tan cerca como 10 km, así que al final habrá que alejarse.

¿Por qué es única esta misión?

Son varios los motivos. Además de aterrizar sobre un cometa, también por primera vez se ha logrado orbitar alrededor de este tipo de objetos. No solo llegar y observarlo, sino hacerlo a su alrededor de forma permanente. También es algo único seguir la evolución de un objeto de este tipo durante tanto tiempo y tan de cerca, a pesar de las distancias tan lejanas a las que se encuentra, ahora a unos 400 millones de kilómetros de la Tierra. Estamos viendo su superficie con definiciones de centímetros. Tampoco se había logrado hasta ahora.

¿Qué es lo más emocionante de trabajar con Rosetta?

El trabajo es muy intenso, pero los resultados son increíbles. Sobre todo las imágenes del cometa, que según van llegando son espectaculares. Es un mundo tan diferente… Por ejemplo, en el tema de la gravedad, que es unas 10.000 veces menos que en nuestro planeta. Una persona que aquí pese 80 kg, allí apenas tendría 8 gramos. Si comparamos un desprendimiento de rocas en los Pirineos o cualquier otra montaña terrestre, una acción que imaginas muy rápida, allí una caída de 200 m puede tardar una hora en completarse. Son cosas inimaginables. De hecho, si estuvieras en la superficie del cometa y dieras un salto, seguramente tendrías energía suficiente como para ponerte en órbita.

Los componentes de Rosetta se fabricaron y ensamblaron en los años anteriores a su lanzamiento en 2004. Ha pasado ya más de una década, un periodo largo en el que las empresas españolas que trabajaron para este proyecto de la Agencia Espacial Europea han sufrido los avatares del sector aeroespacial.

Airbus Defence & Space España. Esta filial española de la multinacional europea actualmente engloba a diversas compañías, entre ellas dos, CASA y CRISA, que se encargaron de dos componentes para la misión:
Antena de media ganancia (desarrollada por CASA).  En realidad son dos antenas: MGA-S y la MGA-X. Están colocadas en la misma cara que la antena grande de Rosetta, y se usarían si esta fallara. Existe el temor de que el material de la cola del cometa pudiera afectar las comunicaciones con la antena de alta ganancia y las dos pequeñas están preparadas por si esto sucediera.
Unidad electrónica del rastreador de estrellas y la cámara de navegación (fabricada por CRISA). Procesa y comprime las imágenes del dispositivo que rastrea las estrellas (puntos blancos que se comparan con una base de datos para orientarse) y los sensores electroópticos  de navegación que guían a la sonda en su largo viaje por el sistema solar.

 
Thales Alenia Space España absorbió a Alcatel Espacio, que en su día construyó estos subsistemas:
Unidad Interfaz de la Aviónica (AIU). Conecta el ordenador del satélite con el sistema que controla su posicionamiento.
Unidad Terminal Remota (RTU).  Proporcionan las comunicaciones de telecomandos y telemetrías conectando el ordenador de a bordo con los equipos de la plaforma y la carga útil.
Electrónica del mecanismo de despliegue de mecanismos (SADE). Permite el control de los motores para ejecutar la orientación de los paneles solares.
Unidad Interfaz en Guíaonda (WIU)  y Unidad de Distribución de Radiofrecuencia (RFDU).  Unidades de conexión y distribución de la señal de radiofrecuencia de los transpondedores TTC (Telemetry, Tracking & Command) con las antenas, filtrando la señal transmitida y recibida.

SENER ha realizado diferentes estructuras:
Boom para experimentos. Comprenden dos mástiles desplegables compuestos por un tubo de fibra de carbono y un mecanismo de despliegue, en los que se sitúan cinco instrumentos científicos. Su cometido es alejar en órbita estos instrumentos de las perturbaciones electromagnéticas del satélite.
Persianas o louvres de control térmico activo de la sonda. Son 15 en total y cada uno consta de 16 hojas, que se abren o cierran en función de la temperatura de los paneles la sonda. Así se asegura su estabilidad térmica sin necesidad de aplicar energía externa. Están cubiertas de paneles fotovoltaicos.
Pantallas ópticas de atenuación de la radiación solar incidente sobre las dos cámaras de navegación y los dos rastreadores de estrellas.
Unidad electrónica de control y el mecanismo de las ruedas de filtros  de las dos cámaras (NAC y WAC) del instrumento OSIRIS (Optical Spectroscopic and Infrared Remote Imaging System). Este es el principal sistema óptico de Rosetta, que ha servido para tomar imágenes del cometa y de la sonda desde el comienzo de la misión. Desarrollado en colaboración con el INTA y el Instituto Astrofísico de Andalucía (IAA-CSIC).
Unidad electrónica de control del instrumento GIADA (Grain Impact Analyser and Dust ccumulator), también en colaboración con el IAA, para la observación de las propiedades mecánicas de las partículas que se encuentran en la cola del cometa.

Por su parte, el grupo empresarial GMV también fue clave en la fase inicial de análisis de la misión, y actualmente tiene desplazado personal a los centros ESAC en España, ESOC en Alemania y CNES en Francia para trabajar en tareas de planificación y control de Rosetta. Y la agencia que se encargó de la adquisición coordinada de sus componentes electrónicos y algunos instrumentos fue la empresa Tecnológica, hoy integrada en Alter Technology Spain.