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"La intimidad ha muerto"

Se cumplen 40 años desde que consiguió enviar el primer mensaje de correo entre dos ordenadores. Sostiene que la Red aún puede provocar varias revoluciones

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Sólo tres letras cambiaron su vida y la del resto del mundo. El 29 de octubre de 1969, Leonard Kleinrock consiguió enviar las letras 'LOG' (de login) desde su ordenador en la universidad de UCLA a otra computadora, situada a 400 kilómetros de distancia, dando lugar a lo que hoy conocemos como Internet. Cuando se cumplen 40 años de la hazaña, este apasionado de la ciencia recibe a Público para recordar los primeros pasos de la Red y debatir sobre el futuro. A sus 75 años, Míster Internet está en plena forma y promete una nueva revolución antes de retirarse definitivamente.

¿Tuvo en algún momento conciencia de lo que su idea supondría para el futuro?

Antes de que Internet existiera, anticipé cómo sería y qué uso tendría. En un artículo predije las utilidades de la Red, que sería tan fácil de usar como la electricidad, que sería invisible y accesible desde cualquier aparato. De lo que no tenía ni idea es de que hasta mi madre, a sus 99 años, podría estar conectada. No predije su lado social.

Se podría decir que usted tuvo el honor de escribir el primer correo electrónico.

No fue un e-mail al uso, pero sí el primer mensaje a través de Internet. Pero no fuimos conscientes de su importancia. No había nadie con quien celebrarlo, ni siquiera teníamos un gran mensaje que enviar. Si piensa en gente como Samuel Morse, Graham Bell o Neil Armstrong, ellos sí sabían de relaciones públicas. Tenían cámaras, grabadoras y todo lo necesario para dejar constancia de su descubrimiento. Nosotros sólo fuimos capaces de escribir LOG [Ríe].

¿Es cierto que la compañía de telefonía AT&T rechazó su tecnología?

Fue peor aún: me contestaron que no funcionaría y que no había mercado para ella. El dinero les llegaba a través de la voz, así que su decisión fue correcta en aquel momento, pero demostraron tener muy poca visión de futuro.

Se le conoce como Míster Internet. ¿Le gusta el apodo?

Es gratificante. Siento que he contribuido a cambiar la forma en la que la gente se divierte, se educa o accede a la información. Internet es una red democrática. Cualquiera puede hablar y ser escuchado. Puede acabar con cualquier régimen, determinar unas elecciones o cambiar la opinión pública, con los peligros que ello implica.

¿Y cuál es su mayor preocupación?

La ciberdelincuencia, sin duda. Desde mediados de los 90 no ha parado de crecer. Lo peor de todo es que no hay forma de frenarla. Cualquiera que tenga una mente criminal puede llegar a millones de personas instantáneamente de manera anónima, y la gente que trata de protegernos siempre va un paso por detrás.

Incluso usted ha sido víctima de los ciberdelincuentes.

Una vez, sí. Me robaron el maletín y utilizaron unas claves que había en él para robarme a través de Internet.

En 1969 no pensaron en el lado oscuro de la Red

Si hay algo de lo que me arrepiento es de no haber incluido una arquitectura subyacente que permitiera la identificación apropiada de todos los ficheros y de los usuarios que los envían. En aquel entonces todos nos conocíamos y teníamos plena confianza.

¿Dónde está el límite de Internet?

Teniendo en cuenta el crecimiento en estos 40 años, no creo que haya límite. Hay quien dice que el número de direcciones es finito, pero no es una verdadera limitación. El ancho de banda crece cada día más rápido y las aplicaciones sociales continúan sorprendiéndonos. La mejor predicción es que es imposible hacer predicciones. Nadie fue capaz de anticipar el correo electrónico, la Web, YouTube, Facebook o Twitter.

¿Y el acceso a contenidos protegidos?

Por suerte, estamos viviendo una pequeña reacción y los usuarios comienzan a utilizar servicios como iTunes o Netflix porque consideran que su precio es razonable. Pero también es necesario cambiar la mentalidad de las grandes compañías de música y cine.

¿Cómo será la Red en el futuro?

En los próximos diez años habrá una nueva concepción de Internet como infraestructura, liberada de la pantalla del ordenador en la que aún se encuentra atrapada. En el momento que escape, se mezclará con nuestra vida diaria; la oficina, una mesa e incluso en nuestras propias uñas. Todo estará dominado por la nanotecnología y se podrá acceder a Internet en cualquier lugar.

Suena como una película de ciencia ficción.

Sí. La privacidad ha muerto. De hecho, John Perry Barlow, ex componente de The Grateful Dead y fundador de la Electronic Frontier Foundation, ha hecho pública su vida porque considera que no tener nada que esconder. Esta es la única forma de tener algo de privacidad.

¿Es usuario de redes sociales como Facebook o Twitter?

No. Considero que la mayor parte de lo que sucede en esos sitios sociales es frívolo. Además, mi trabajo y el mail bastan para consumir casi todo mi tiempo.

Recibirá toneladas de correos...

Cerca de 500 cada día, aunque muchos son spam Recuerdo la primera vez que apareció el correo basura, en 1994. Una firma de abogados envió un correo anunciando la lotería para los permisos de trabajo en EEUU. Lo vimos y nos dijimos: 'Eh, no se pueden anunciar en Internet'. Así que inundamos su servidor de mensajes para que dejasen de hacerlo y se nos fue la mano. Sin querer, provocamos el primer fallo de denegación de servicio.

Lleva muchos años trabajando en la Red. ¿Es uno de esos que desayuna con Internet cada mañana?

Sí, desde primerísima hora de la mañana. Además, me gusta jugar al Sudoku justo antes de irme a dormir, pero no se lo recuerde a mi mujer [Ríe].