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Excavando entre chacales

El proyecto español Medio Éufrates Sirio desentierra una necrópolis bizantina

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Olviden toda idea acerca de ciudades perdidas, viajes exóticos y agujerear el mundo. No hay mapas que lleven a tesoros ocultos y nunca hay una X que marque el lugar', decía Henry Jones Junior a sus alumnos de arqueología en el filme Indiana Jones y la Última Cruzada. Los arqueólogos españoles del Proyecto Medio Éufrates Sirio han violado este código Indy. Han viajado a Oriente Próximo, tras las huellas de una ciudad perdida, y han fresado el suelo en busca de tumbas bizantinas.

El relato de su aventura tiene los ingredientes de una película propia del héroe del sombrero y el látigo: imágenes de satélites espía de EEUU, ataques de chacales y serpientes venenosas, aviones militares sobrevolando los yacimientos... Arqueología del siglo XXI.

El origen del Proyecto Medio Éufrates Sirio -dirigido por Juan Luis Montero, de la Universidade da Coruña, e Ignacio Márquez, del CSIC- se remonta al año 2004, cuando el Gobierno sirio pidió a un grupo de arqueólogos españoles que se hiciera cargo de la excavación de Tall as-Sin. El fin era evitar el continuo saqueo del yacimiento. Aceptaron. El trabajo de tres campañas en esta región siria, cercana a la frontera con Irak, se plasma ahora en un libro, La necrópolis bizantina de Tall as-Sin (CSIC), de próxima publicación.

Pillaje de los furtivos

Tall as-Sin (colina del diente, en árabe) es un yacimiento arqueológico situado en la ribera izquierda del río Éufrates. En el siglo VI, formaba parte del limes oriental, la línea fronteriza fortificada construida por el Imperio Romano para impedir las incursiones de los partos y, posteriormente, de los persas sasánidas. En la actualidad, el Medio Éufrates se ha convertido en una prioridad para los arqueólogos, para evitar el pillaje feroz de los furtivos.

Los investigadores españoles han excavado una de las principales ciudades perdidas de la zona, vertebrada por una especie de Gran Vía de 500 metros que atravesaba la metrópoli. Uno de los puntos calientes del yacimiento es la necrópolis bizantina, con un millar de tumbas, repletas de cadáveres adornados con collares, alfileres de hueso y brazaletes de hierro. Según los investigadores, la profanación de estos enterramientos -denominada por la ciencia arqueología de la muerte- puede aportar testimonios esenciales sobre la transición entre la Antigüedad y la Edad Media.

Obstáculos inesperados

En relato de Márquez, epigrafista del Instituto de Filología (CSIC), la excavación no ha sido fácil. 'La región mesopotámica de Siria se conoce muy poco, estamos casi sin orientación, porque hay pocos paralelos para comparar', explica. Además, la investigación se ha encontrado con obstáculos inesperados. 'Una tarde fuimos a fotografiar la necrópolis aprovechando la luz del atardecer. Normalmente, se entra a las tumbas con los pies por delante, porque la entrada es muy estrecha. Aquel día, el fotógrafo metió primero el trípode, y menos mal, porque dentro había un chacal', recuerda Márquez.

No ha sido el único incidente. En otra ocasión, los obreros salieron corriendo del yacimiento porque habían visto una serpiente. Uno de ellos se acercó a la víbora, recitando versículos del Corán. 'Cogió la serpiente con la mano y se la llevó a casa. Debía de ser inmune al veneno, porque tenía el brazo lleno de picaduras', cuenta el codirector del proyecto.

A pesar de los obstáculos, el equipo español ha llegado a algunas conclusiones. A su juicio, la gran superficie que abarca el yacimiento, su estructura urbana y su carácter fortificado -posee una muralla de adobe de 3,40 metros de altura- hacen pensar que el núcleo situado bajo la Colina del Diente se trata de un antiguo kastron, el término que en el griego hablado en el Imperio Bizantino designaba la ciudad.

Según su razonamiento, Tall as-Sin podría ser una muestra de la política del emperador Justiniano, el último emperador romano, quien, tras su llegada al trono en 527, emprendió una amplia reforma de la organización militar de Oriente. En aquella época, Justiniano comenzó una persecución religiosa, para basar el renacimiento del Imperio en la unidad de la fe.

Para los arqueólogos, no hay duda de que la población de Tall as-Sin era cristiana, ya que las paredes de la necrópolis están plagadas de inscripciones cruciformes, e incluso se han encontrado colgantes de hierro en forma de cruz griega. Sin embargo, los investigadores españoles ignoran si pertenecían a alguna de las herejías infiltradas en el Imperio, como el nestorianismo, que consideraba a Cristo separado en dos personas independientes, la humana y la divina.

A vueltas con Photoshop

El análisis de las tumbas no ha ofrecido ninguna pista. En las lápidas aparecían nombres todavía comunes, como Juan, Andrés o Tomás, escritos en griego. Una de estas estelas funerarias era diferente, porque presentaba una serie de extraños arañazos en su superficie. 'Me habían dicho que eran simples raspaduras, pero después, dando vueltas a una fotografía en Photoshop, me di cuenta de que podía ser una inscripción en siriaco, un dialecto del arameo', narra Márquez. Y, en efecto, un especialista en siriaco dio con la traducción de la lápida: 'El que vela por su padre'.

El equipo español ha empleado las nuevas tecnologías en este proyecto. Una de sus herramientas de trabajo ha sido una colección de fotografías tomadas por satélites espía de EEUU, ya descatalogadas. Además, los investigadores tenían la intención de fotografiar el yacimiento desde el aire, empleando una cámara sujeta a una cometa. Sin embargo, les requisaron el material en el aeropuerto. 'Siria es una estado muy policial. Hay muchos recelos a cualquier entrada de material desconocido por occidentales', opina Márquez.

El próximo verano, el equipo volverá a Tall as-Sin. Allí, esperan despejar dudas sobre el nombre original de la ciudad. Márquez tiene una hipótesis: 'En mi opinión, la ciudad bajo la Colina del Diente es la antigua Beonán, una estación en la ruta que seguían los monarcas partos para ir desde Anatolia hasta Irán. Pero claro, no hemos encontrado un cartel que diga Bienvenidos a Beonán'.

¿Cómo es Tall as-Sin?

El problema que tenemos es que no sabemos de qué ciudad se trata. No hemos encontrado ningún texto que nos dé pistas. Hemos hecho tres campañas a petición del Gobierno sirio, porque estaban saqueando las tumbas. El yacimiento de Tall as-Sin está marcado por su situación, entre el mundo bizantino y el persa.

¿Han tenido algún problema, con la guerra de Irak tan cerca?

No, en absoluto. Y eso que la segunda campaña coincidió con la guerra de Líbano. Si hubiese visto riesgo, habría cancelado la misión.

¿Han visto saqueos?

En la necrópolis había unas 200 tumbas saqueadas. Lo triste es que estas tumbas no contienen prácticamente nada, son muy modestas. Sólo tienen valor arqueológico. Sin embargo, entre la población local era tradición ir a pasar el rato y saquear una tumba, no valoran su patrimonio. Nuestro trabajo ha hecho que el saqueo se detenga.

¿Han tenido suficiente apoyo económico?

Uno hace lo que puede en función de lo que tiene. Afortunadamente, tenemos multifinanciación. Recibimos 8.000 euros del Ministerio de Cultura, y hemos dispuesto de un total de 24.000 euros para un equipo de 20 personas. No me puedo quejar. En España, no hay una tradición de arqueología en Oriente, por eso no hay mucha financiación. La empresa privada podría invertir, pero no sé si es muy rentable invertir en los países árabes.