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"Ningún investigador juicioso teme que el LHC pueda tragarse la Tierra"

Premio Nobel de Física (2004). Sus teorías sobre la composición íntima de la materia y del cosmos se pondrán a prueba en el LHC

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Los rumores apocalípticos sobre aceleradores de partículas que generan agujeros negros y devoran la tierra no son nuevos para el Nobel de Física Frank Wilczek. Este físico del Instituto Tecnológico de Massachusetts (EEUU) fue coautor de un popular estudio que negaba la posibilidad de que aparatos similares al Gran Colisionador de Hadrones (LHC), que se inaugura hoy, pudieran desencadenar el fin del mundo. Wilczek espera el pistoletazo de salida del LHC con interés, pero sin miedo, lo que, en su situación, es loable. Los resultados del experimento podrían refutar su trabajo sobre partículas elementales, que le granjeó el Premio Nobel de Física en 2004. Por si eso fuera poco, el científico lleva meses recibiendo amenazas de muerte por parte de un desconocido que teme que el LHC destruya la Tierra. 

¿Qué piensa de los que dicen que el LHC puede generar un agujero negro que engulla la Tierra?
Creo que ningún investigador juicioso ha propuesto que pudiese tragarse la Tierra, pero ha habido gente que ha especulado con esa idea. Los agujeros que se pueden generar en el LHC son más pequeños que un protón, son realmente minúsculos y muy inestables.

El hecho de que el LHC vaya a reproducir las condiciones del Big Bang tal vez asuste a cierta gente...
Uno no debería pensar en el Big Bang como un perdigón que explota y crea todo el universo. No es eso. En la historia antigua del universo, había temperaturas y densidades mucho mayores a las que existen hoy. No fue una explosión en un punto determinado. Todo explotó al mismo tiempo. En cambio, el pequeño Big Bang del LHC sí es un perdigón explotando. La explosión recrea las condiciones del Big Bang porque genera temperaturas extremadamente altas, como en una bola de fuego. Pero es una bola de fuego, muy, muy pequeña.

¿Es cierto que ha recibido amenazas de muerte con respecto a la puesta en marcha del LHC?
Sí, es cierto. He recibido decenas de llamadas, tal vez cientos, principalmente del mismo individuo. Creo que se trata de una persona con problemas mentales. Esto ha estado sucediendo durante meses y también ha llamado a otras personas. El individuo sugiere que somos imprudentes y que participamos en una conspiración para poner en peligro a la Tierra, porque no nos importa o porque queremos destruirla y somos gente malvada.

¿Cree que es un científico?
No.

¿Qué ha hecho al respecto?
Hicimos lo correcto. Llamamos a la Policía y ya está al corriente de la situación.

¿Tiene miedo?
No.

¿Qué espera del LHC?
Uno de los objetivos es encontrar la partícula de Higgs. Es algo muy especial. Las teorías físicas modernas se basan en el Modelo Estándar, que, a su vez, se basa en una idea muy extraña que aún no ha sido probada, a saber, que lo que percibimos como espacio vacío en realidad no está vacío, sino relleno de algo que llamamos condensado de Higgs [una amalgama de partículas elementales]. El condensado confiere características especiales al espacio y da masa a partículas que no tendrían masa de otra forma. Yo suelo decir que es como si fuésemos peces. Si viviéramos sumergidos en un océano, pensaríamos que el agua es espacio vacío. Ahora, el LHC nos va a decir de qué está hecho ese océano. Puede que sólo lo forme una partícula, que sería la partícula de Higgs, o puede que haya otros componentes.

Usted ha dicho que el LHC traerá una era dorada de la física. Pero, ¿influirá en el día a día de la gente?
La manera en la que podría influir en la vida diaria es si la gente aprende un poco de física. Entonces, podrán entender lo bello que es este mundo. Es una oportunidad para expandir su apreciación por la naturaleza, o por Dios, si se quiere ver así. Una definición de la religión es creer en cosas que no se ven. En este caso, vamos a mostrar muchas cosas que son invisibles en el día a día y que pueden transmitir la idea de que el mundo es un lugar más grande y mejor de lo que aparenta.

Puede ocurrir que los resultados contradigan el trabajo que le dio el Nobel. ¿Cómo se siente?
Espero lo mejor. Esto no sería ciencia si la naturaleza no tuviese la última palabra. Parte de lo que hace esto tan interesante es la posibilidad de que mis teorías no funcionen. Además, a mí ya me han dado el Nobel (risas). Aunque me gusta que nada de esto podrá arrebatármelo, sería muy agradable que mis ideas fueran confirmadas.

EEUU albergaba hasta hoy el acelerador de partículas más potente del mundo. ¿Cree que el epicentro de esta disciplina se desplazará a Europa?
El LHC va a ser el centro de este tipo de física en los próximos años. EEUU tenía un proyecto llamado SSC que fue cancelado en 1993 y que era muy similar al LHC. EEUU ha perdido un lugar glorioso en la historia que ahora Europa va a ocupar.

¿Dónde estará el día que el LHC se ponga en marcha?
Probablemente, en la cama (risas). La puesta en marcha es un hito para la máquina, pero los descubrimientos no van a llegar de golpe.