Público
Público

Objetivo: satélite espía

El derribo de un satélite con un misil reabre la polémica entre EEUU, China y Rusia sobre el empleo de armas en el espacio // China ya había disparado a uno de los suyos en 2007

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Hace un año, China mostraba músculo (y misil) como potencia espacial emergente. Derribó un satélite meteorológico obsoleto y logró irritar al gobierno de EEUU. El portavoz del Consejo de Seguridad Nacional del país, Gordon Johndroe, afirmó: 'Desarrollar y testar este tipo de armas es incoherente con el espíritu de cooperación al que ambas naciones aspiran en el área civil especial'.

Esta madrugada, EEUU ha interceptado un satélite espía descontrolado. A partir de esta semana serán chinos y rusos los que se quejen por el intento estadounidense de probar su armamento en el espacio. 

El Departamento de Defensa de EEUU ha lanzado un proyectil diseñado para interceptar misiles. El objetivo declarado es evitar que los más de 400 litros de combustible tóxico que aún quedan en el artefacto puedan dañar a alguien en la Tierra. Como fines menos diáfanos, durante los últimos días se ha apuntado un interés por ocultar secretos que contiene el artefacto y la intención de probar misiles antisatélite.

Suspicacias

'Del objetivo de evitar los daños que podría producir el combustible parece que no se duda', afirma el profesor de la UNED y analista del Grupo de Estudios Estratégicos Manuel Coma. 'Lo que se podría plantear es si es posible redirigir desde tierra el satélite hacia el océano para evitar el peligro, como se ha hecho en otras ocasiones', continúa. Los suspicaces creen que el artefacto averiado ofrece una excusa para esquivar los límites impuestos por tratados internacionales o la oposición del Congreso de EEUU para probar sistemas de defensa contra satélites. El éxito en esta operación serviría para reforzar a los que apoyan un incremento en el gasto en el sistema de defensa con misiles que ya roza los 40.000 millones de euros.

Esta semana, varios medios estadounidenses recordaban la actitud de George Bush hacia la utilización de armamento en el espacio. En 2004, el presidente estadounidense llamó en un comunicado oficial a asegurar la 'superioridad espacial' del país, una declaración que países rivales interpretaron como una intención de regular el acceso al espacio según decida EEUU. En agosto de 2006, Bush impulsó una nueva política espacial que ignoraba las peticiones para prohibir los tests y afirmaba la necesidad de que el país contase con 'libertad de acción en el espacio'.

Moscú, por su parte, presentó el pasado 12 de febrero un tratado conjunto con China para controlar la carrera armamentística en el espacio. Y el viernes, un portavoz de la Casa Blanca reafirmó su oposición a la creación de acuerdos internacionales que buscen limitar el uso del espacio por EEUU.

Las declaraciones y los actos de los protagonistas del conflicto no son inocentes. Coma recuerda que los comentarios que se están realizando en torno a este asunto 'son políticos'. Este tipo de tratados son difíciles de verificar, y analistas como el ex NASA James Oberg afirman que estudios o tests con armas espaciales que crean gran revuelo en EEUU 'no llegarían a salir a la luz si se realizasen en China o Rusia'. Coma afirma que estos países, pese a intentar hacer ver que quieren un tratado de prohibición, ponen condiciones inaceptables a EEUU para que no les sea posible firmarlo.

Sistema poco efectivo

La posibilidad de que EEUU quiera emplear la caída del satélite espía USA 193 para probar su tecnología antisatélite se da por sentada en muchos ámbitos, pero no queda claro qué ganaría. El representante del Pentágono Geoff Morrell recordó que EEUU ya testó su capacidad para derribar satélites enemigos en los 80. 'No tiene nada que demostrar y un test así podría ser contraproducente', apunta Comas.

Un argumento para evitar la proliferación armamentística en el espacio lo ofrecía el astrofísico de la Union of Concerned Scientist Yousaf Butt hace ya unos meses. En su opinión, es relativamente sencillo derribar un satélite enemigo y casi imposible defender los propios.

Durante la Guerra Fría, EEUU y la URSS realizaron un total de 50 ensayos para probar su capacidad de derribar satélites del enemigo. En ese mismo periodo hubo 2.000 tests con armas nucleares.

Las primeras armas antisatélite probadas por EEUU tenían ‘munición’ nuclear y estaban pensadas para destruir o inhabilitar satélites en grandes extensiones del espacio. El sistema no era práctico porque también afectaba los satélites propios y afectaba a las comunicaciones en tierra.

Hasta que China destruyó su satélite meteorológico en 2007, las últimas pruebas de misiles antisatélite las había realizado EEUU entre 1985 y 1986. En los últimos años, ese mismo país ha realizado experimentos con sistemas de láser que se podrían utilizar para derribar o inutilizar satélites enemigos.

El proyectil antimisiles SM-3 que se utilizará para derribar el satélite espía utiliza tecnología que detecta calor. Como el satélite no tiene un sistema de propulsión que genere calor como tienen los misiles será más difícil de alcazar, aunque ya se han hecho las adaptaciones.

La armada estadounidense ha modificado su sistema de radar antimisiles ‘Aegis’ instalado en el crucero ‘USS Lake Erie’, desde el que se realizará el lanzamiento, para que pueda seguir satélites, demostrando la posibilidad de emplear el mismo sistema para los dos objetivos.

El ensayo servirá para comprobar si los misiles lanzados desde barcos pueden alcanzar un satélite justo en el momento en el que entra en la atmósfera. Ese instante de la reentrada es clave para interceptar un misil intercontinental lanzado contra Estados Unidos.