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Israel y Jordania paralizan su proyecto científico para la paz

Las obras del centro Bridging the Rift, sede del inventario de la vida, no han comenzado, pese a que debía estar terminado en 2007. La masacre en Gaza ha congelado los trabajos

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El 9 de marzo de 2004, el desértico Wadi Araba, en la frontera entre Jordania e Israel, acogió la presentación de uno de los proyectos científicos más ambiciosos de la historia. Investigadores árabes e israelíes, respaldados por el rey Abdalá II de Jordania y el ex primer ministro israelí Ariel Sharon, anunciaron la creación del centro Bridging the Rift, destinado a albergar la Biblioteca de la Vida, un catálogo de todas las especies de seres vivos del planeta. Y a este pretencioso objetivo científico, coordinado por las universidades estadounidenses de Cornell y Stanford, se añadía otro aún más inalcanzable: promover la paz, mediante el trabajo en equipo, en una de las regiones más conflictivas del mundo.

Sin embargo, el gran proyecto científico de Oriente Medio, localizado 50 kilómetros al sur del Mar Muerto, no ha logrado despegar. Según el calendario oficial, la construcción del centro debería haber finalizado en 2007 o, como muy tarde, a comienzos de este año. Pero, como ha podido saber Público, ni siquiera se ha puesto la primera piedra a causa de las empalizadas burocráticas levantadas por ambos países. Y la ofensiva israelí en Gaza, responsable de la muerte de 1.300 personas, podría arruinar definitivamente el proyecto. Jordania, un país en el que más de la mitad de la población es de origen palestino, ha retirado a su embajador en Israel como acto de protesta por la masacre en la franja.

La idea, presentada en 2004, fue apoyada por Ariel Sharon y el rey Abdalá II de Jordania

En los últimos cinco años, algunos de los principales científicos involucrados en el proyecto lo han abandonado, como han confirmado ellos mismos a este periódico. El director de la Biblioteca de la Vida en el centro Bridging the Rift, el químico de la Universidad de Cornell Ron Elber, y su colega Steven D. Tanksley, el científico que propuso por primera vez el inventario de los seres vivos, ya se han desvinculado por completo.

'El brutal enemigo'

El director académico del proyecto, el biólogo de la Universidad de Stanford Marcus Feldman, admite que el proyecto está 'parado, como suele ocurrir cuando hay enfrentamientos', pero sostiene que los proyectos de ecología y microbiología continuarán. Feldman es consciente de que muchos palestinos residentes en Jordania desprecian su trabajo. Tras anunciarse la construcción del centro, la cámara de comercio jordana exigió al Gobierno que abandonara la cooperación con el 'brutal enemigo sionista', ya que veían en ella 'el preludio del establecimiento de asentamientos judíos y la victoria del sueño sionista, que ansía la anexión de Jordania en un gran Israel'. Y ninguna universidad de la franja de Gaza o de Cisjordania se ha unido al proyecto, pese a la insistencia de los promotores.

Los empresarios jordanos exigieron el cese de la cooperación con los 'sionistas'

A pesar de estos fracasos, la Fundación Bridging the Rift, que financia el proyecto desde Nueva York, es optimista. 'Hemos continuado activos durante cuatro años, incluso con conflictos en la región', explica su portavoz, Moira Murphy-Cairns. Entre sus principales logros, destaca la expedición de 2006, en la que un buque de investigación con científicos árabes, israelíes y estadounidenses a bordo consiguió atravesar por primera vez la frontera entre Jordania e Israel en el Mar Muerto.

En la actualidad, los investigadores preparan otra campaña, pero la matanza en Gaza ha complicado los planes. 'El reciente conflicto ha incrementado, sin duda, los desafíos para garantizar la seguridad de nuestro trabajo en la frontera y, además, ha aumentado las discusiones sobre el tema entre los científicos en la región', admite Murphy-Cairns.

El gran objetivo en el ámbito local de Bridging the Rift es secuenciar el genoma de los microorganismos del Mar Muerto, para determinar sus mecanismos de supervivencia en un entorno sin luz y extremadamente salado. Según la portavoz de la fundación, 'los científicos han identificado estas condiciones como el ambiente más adecuado para recrear la atmósfera del planeta Marte' y estos mecanismos tendrán múltiples implicaciones en diversas industrias. 'Quizá sea más sencillo investigar directamente en Marte, en lugar de en la frontera entre Israel y Jordania', bromea uno de los investigadores vinculados al proyecto.

 

El centro Bridging the Rift iba a convertirse en la primera instalación científica del mundo en la que los visitantes tendrían que mostrar el pasaporte para acceder. Planificado en la frontera entre Israel y Jordania, con media instalación en cada país, su objetivo era realizar la Biblioteca del Desierto, un catálogo de todas las especies de seres vivos que viven al sur del Mar Muerto, como paso previo al inventario completo de la vida en el planeta.

En el terreno, donado por Israel y Jordania, se pensaba erigir un complejo científico diseñado por el estudio de arquitectura estadounidense Skidmore, Owings & Merrill, autor de edificios como la Torre Sears de Chicago o el rascacielos Burj Dubai, el más alto del mundo, con 818 metros. En la presentación del proyecto, el 9 de marzo de 2004, el ex primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que significaba “buenas noticias para el cambio en Oriente Medio”. Cinco años después, el solar, situado en el desierto de Wadi Araba, sigue vacío.