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Japón trae un trozo del espacio

La agencia espacial nipona espera convertirse en la primera en conseguir tierra de un asteroide gracias a un satélite que, tras siete años en órbita y numerosos problemas, regresa ahora a la Tierra

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Japón ha comenzado la cuenta atrás para recibir a una sonda kamikaze que podría traer a la Tierra una muestra única del espacio. Se trata de Hayabusa, un satélite de unos 500 kilos que ha sido el primero en posarse sobre un asteroide y emprender el viaje de regreso a casa. Por el camino, todos sus motores han dejado de funcionar correctamente, sus paneles solares se han abrasado y un escape interrumpió su contacto con la Tierra durante casi dos meses, lo que provocó que el artefacto tuviera que esperar tres años a una nueva oportunidad de regreso. Su última prueba llegará el domingo, cuando el artefacto se suicide contra la atmósfera terrestre, no sin antes deshacerse de una cápsula que podría contener la primera muestra intacta de tierra de un asteroide conseguida jamás.

El logro premiará la tozudez de la agencia espacial japonesa JAXA, que se habrá adelantado a la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) en enviar una misión de ida y vuelta a un asteroide con éxito. 'Será un logro increíble de nuestros colegas japoneses', explica a Público Gerhard Schwehm, responsable de la sonda Rosetta de la ESA, diseñada para no regresar nunca a la Tierra. 'Cruzo los dedos para que tengan éxito', añade.

La sonda se desintegrará contra la atmósfera el domingo

Si todo sale bien, la cápsula de Hayabusa aterrizará el domingo en un desierto de Australia a las 23.30, siete horas menos en la España peninsular. Tres días antes, los sistemas del satélite la habrán expulsado para que no se desintegre al atravesar la atmósfera como sucederá con el resto de la nave. El proyectil, un cono con una base de 47 centímetros de diámetro, intentará frenar su velocidad de 12 metros por segundo con la ayuda de paracaídas, que se abrirán 10 minutos antes de tocar tierra.

'Aún es un misterio dónde aterrizará exactamente', explica Patrick Michel, investigador del Observatorio de la Costa Azul en Francia y colaborador de la misión Hayabusa. Un avión grabará la llegada de la cápsula y varios equipos buscarán luego el resplandor de su piloto de señalización en la oscuridad del Woomera Prohibited Area, una zona desértica donde se prueba armamento militar.

Su cápsula traerá tierra de un asteroide por primera vez

En espera de su llegada, Japón ya se plantea otorgar a la sonda el Premio del Honor Nacional, que normalmente reciben sólo personas. Mientras, miles de nipones han ido al cine a ver la película de animación que glosa la aventura de Hayabusa y cientos de personas han dejado mensajes de ánimo en la web especial abierta por JAXA para celebrar el regreso de su juguete. 'Cualquiera que sea tu destino, nunca te olvidaremos', reza uno de ellos.

El penúltimo obstáculo al regreso de la sonda se intentará salvar hoy, cuando los técnicos retocarán su rumbo para dirigirla a la reserva Woomera. En ese momento el artefacto estará a dos millones de kilómetros de la Tierra. La tarea será una nueva prueba para la nave, que regresa con las baterías rotas y los motores gripados.

'Los responsables de esta misión han luchado hasta el final y han demostrado que cosas como esta son posibles si sigues peleando', explica Michel. Aunque no logre traer la muestra, la sonda será la primera en haber aterrizado en un asteroide y regresado a la Tierra. 'Lo han conseguido con un presupuesto [unos 106 millones de euros] mucho menor del que barajaban otros países', añade Michel.

Japón quiere otorgar al ingenio el Premio de Honor Nacional

La sonda salió hacia el asteroide Itokawa en mayo de 2003. Entre sus récords a batir estaba llegar hasta ese trozo de roca de 500 metros de largo con sus cuatro motores de xenón, que nunca se habían usado antes en una misión así. No sólo lo logró, sino que aterrizó en el asteroide, que no tiene gravedad, e intentó tomar una muestra de tierra de este disparando un proyectil y recogiendo los fragmentos que levantara.

'El proyectil nunca se disparó', recuerda Michel. Pero los técnicos confían en que otro fallo técnico pueda haberles salvado. Aunque se suponía que la nave debía permanecer unos milímetros por encima de la superficie, los ingenieros perdieron el control y el satélite 'botó sobre Itokawa varias veces mientras su compartimento de recoger muestras permanecía abierto'. 'Eso puede haber sido suficiente para lograr muestras, aunque las posibilidades son pequeñas', reconoce Michel.

Después, un escape de combustible arruinó los sistemas de comunicación de la sonda durante siete semanas. Para cuando se recuperó la comunicación, ya era demasiado tarde para reemprender el camino de vuelta planeado, así que tuvo que esperar tres años más hasta que las órbitas de Itokawa y la Tierra hicieran posible el retorno. Ahora, la sonda regresa a casa alternando componentes de sus dos últimos motores medio operativos a la espera de cumplir su última misión antes de suicidarse.

Hayabusa ya ha proporcionado varias claves nuevas sobre la estructura y características de los asteroides', opina el astrofísico Henry Hsieh, de la Universidad Queens (Reino Unido). 'La misión ya ha sido un éxito, aunque todo el mundo espera los detalles de esa muestra', recalca.

Los datos que ya ha enviado la sonda, incluidas las fotografías más detalladas obtenidas del Itokawa, servirán para aclarar dudas sobre el origen de la Tierra y salvarla de futuros impactos de asteroides, opina Humberto Campins, astrofísico de la Universidad Central de Florida. 'En las muestras no habrá restos de vida ni probablemente de agua, pero su composición podría darnos pistas sobre el tipo de asteroides que se juntaron para formar la Tierra', explica. La misión japonesa también ha demostrado que se puede ir y volver a un asteroide, lo que puede allanar el camino a nuevas misiones. 'Este proyecto servirá para aprender a enviar naves de este tipo a asteroides y lograr desviarlos en caso de que vayan a chocar contra la Tierra', concluye Campins.