Publicado: 16.08.2015 19:33 |Actualizado: 16.08.2015 19:33

Un Júpiter más joven que los dinosaurios, fotografiado directamente

Los cazadores de planetas celebran sus 20 años de descubrimientos con la primera imagen de un nuevo instrumento en el observatorio Gemini en Chile

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Representación artística del planeta similar a Júpiter observado directamente./ Danielle Futselaar y Franck Marchis, SETI Institute

Representación artística del planeta similar a Júpiter observado directamente./ Danielle Futselaar y Franck Marchis, SETI Institute

Es parecido a Júpiter cuando era joven, está a una distancia similar a la de Saturno respecto al Sol y es el planeta más pequeño observado directamente hasta ahora. Se trata del nuevo descubrimiento con el que los cazadores de planetas están celebrando los 20 años del cambio de paradigma que supuso conocer la existencia de otros sistemas planetarios. Su importancia radica en que muestra las posibilidades de la nueva generación de instrumentos astronómicos diseñados específicamente para detectar sistemas planetarios parecidos al nuestro en los que, quizás, existan planetas pequeños y rocosos similares a la Tierra. El recién llegado al ya abultado censo de exoplanetas es el primer descubrimiento de un instrumento del tamaño de un coche pequeño instalado en el telescopio Gemini Sur, de 8,1 metros de diámetro, en Chile.

El nuevo planeta orbita la estrella 51 Eridani, más joven que los dinosaurios ya que solo tiene 20 millones de años de antigüedad, situada relativamente cerca del Sol (a unos 100 años luz). Se ha podido observar porque está muy caliente todavía, lo que le hace luminoso. En su atmósfera predomina el metano, igual que en Júpiter, y los astrónomos esperan que, además de proporcionar información sobre el origen y desarrollo de los gigantes gaseosos, forme parte de un sistema planetario similar al Sistema Solar. Con aproximadamente el doble de la masa de Júpiter, el 51 Eridani b es el planeta más pequeño observado directamente, señala el Observatorio Gemini, en el que participan países como Brasil y Argentina y cuenta con gran número de prestigiosas instituciones estadounidenses para el diseño y funcionamiento de sus instrumentos.



"Es la primera vez que detectamos directamente un exoplaneta cuya atmósfera y distancia a su estrella es similar a las de los planetas gigantes de nuestro Sistema Solar", explica Bruce Macintosh, de la Universidad de Stanford, que dirige la búsqueda. "Pudo formarse como lo hizo Júpiter, este sistema planetario podría parecerse mucho al nuestro". En otoño, el equipo intentará determinar la órbita del planeta. La investigación se publica en la revista Science.

Que los planetas extrasolares existen ya nadie lo duda, aunque durante la mayor parte de los últimos 20 años la detección se ha tenido que hacer con métodos indirectos. Los buscadores de planetas llevan muchos años explicando que con las técnicas disponibles hasta hace poco solo podían encontrar planetas "aberrantes" si se comparan con los del Sistema Solar, como los centenares de gigantes gaseosos conocidos, mucho mayores que Júpiter, que se "queman" por girar cerquísima de su estrella.

El planeta 51Eridani b se observa en la zona inferior de esta imagen de infrarrojos tomada desde el observatorio Gemini en Chile. La luz de la estrella se ha ocultado para poder detectarlo./ J. Rameau y C. Marois

El planeta 51Eridani b se observa en la zona inferior de esta imagen de infrarrojos tomada desde el observatorio Gemini en Chile. La luz de la estrella se ha ocultado para poder detectarlo./ J. Rameau y C. Marois

El primer anuncio luego confirmado de un planeta fue también tan raro que se tiende a descartarlo en esta historia de cazaplanetas, porque orbita un pulsar, un objeto astronómico exótico y lejano de alta energía. Tuvo lugar en 1992 y lo hizo Alexander Wolszczan, un astrónomo polaco que dejó su universidad en 2008 cuando se supo que había sido confidente de la policía desde 1973 a 1988, durante el régimen comunista. Así que la historia oficial empieza el 6 de octubre de 1995 cuando dos astrónomos europeos anunciaron en un congreso en Florencia el descubrimiento de un planeta que daba una vuelta a una estrella "normal", la 51 Pegasi, cada 4,3 días, un periodo tan corto si se compara con los 12 años que tarda Júpiter que parecía imposible. Este anunció no sentó muy bien a los buscadores estadounidenses, que a la semana no tuvieron más remedio que confirmar su existencia y pronto salieron a la luz muchos más planetas similares. Ya en este siglo dos satélites, el europeo Corot y el estadounidense Kepler, protagonizaron el siguiente hito en la historia. Kepler ya ha confirmado la existencia de más de 1.000 planetas en una pequeña parte del cielo mediante la técnica del tránsito (el ligero oscurecimiento de la estrella cuando el planeta pasa por delante) y Corot descubrió de la misma manera numerosos planetas, incluyendo el primero rocoso alrededor de una estrella similar al Sol. Hasta la fecha se han confirmado 1.946 exoplanetas y hay varios centenares más de candidatos detectados. El objetivo final, claro, es encontrar vida en otro sistema planetario, pero mientras tanto los astrónomos avanzan rápidamente en el conocimiento de cómo se forman.

Los exoplanetas han sido uno de los temas estrella en la Asamblea General de la Unión Astronómica Internacional que tiene lugar cada tres años y acaba de terminar en Hawai. Allí se anunciaron los nombres en liza para bautizar a 15 estrellas y 32 planetas de 20 sistemas planetarios descubiertos en los últimos 20 años. Es la primera vez que se da nombre oficial a exoplanetas, que hasta ahora se denominaban únicamente por la estrella a la que orbitan. Cinco estrellas ya tenían nombre, pero los nombres de las demás y sus planetas serán elegidos por votación popular. España ha presentado una solicitud para bautizar una de las estrellas con el nombre de Cervantes y a sus planetas con el de personajes de El Quijote, solicitud que compite con otras seis propuestas de todo el mundo.