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Muy lejos del robot que podría pensar por sí mismo

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¿Cuándo realizaremos preguntas directas a los buscadores?

Google está invirtiendo toneladas de dinero en la comprensión artificial del lenguaje natural, consciente de que el primer buscador que sepa responder a la frase '¿dónde voy a cenar esta noche?' será el dueño del mercado. 'Esta tecnología ha avanzado mucho', asegura Javier Arias, de Google. 'La inteligencia se aplica a diferentes servicios como, por ejemplo, que el buscador te ofrezca un mapa al preguntar por dos localizaciones diferentes', añade. Pero Google depende de qué información quiera compartir el usuario para personalizar las búsquedas. 'Si compartes con el buscador qué tipo de comida te gusta, este te dirá dónde cenar', explica.

¿Cuándo llegará la traducción automática perfecta?

Nadie se arriesga a responder a esta pregunta. Arias explica que, en el caso del traductor de Google, 'ya no se traduce palabra por palabra, si no por el sentido general de la frase. Además, el sistema aprende, y las mejoras se incorporan'.

¿Qué ocurre con la imagen y el audio?

La ciencia está comenzando a avanzar en la inteligencia artificial de comprensión de textos, pero en audio y vídeo apenas se ha comenzado a trabajar. Los resultados de los primeros programas comerciales para convertir conversaciones en textos, y para identificar rostros o monumentos en imágenes, son por ahora muy decepcionantes.

¿De qué depende la evolución de la inteligencia artificial?

Los expertos creen que se trata, en buena parte, de una cuestión de músculo: la investigación avanzará en paralelo con la potencia de procesamiento y de cálculo, la capacidad de memoria de las máquinas y los avances en algoritmos distribuidos, que trabajan en los ordenadores conectados en red.

¿Cómo se mide si un ordenador es inteligente?

La prueba más conocida es el llamado 'test de Turing'. Propuesto en 1950, su funcionamiento es muy sencillo: un juez habla, a través de un ordenador, con un humano y una máquina, y debe descubrir cuál es cuál. Ninguna máquina ha logrado superar aún el test de Turing, aunque otros expertos han propuesto más pruebas. José Hernández-Orallo y su equipo, por ejemplo, están investigado un test universal, con el objetivo de evaluar sistemas de inteligencia artificial de cualquier velocidad y nivel de inteligencia, y sin utilizar tareas predeterminadas.

¿Aprenderán los ordenadores?

Miquel Barceló es contundente: 'No tengo ninguna duda. No sé cuándo sucederá, pero sucederá'. Muchos ya aprenden de algunos de sus errores pero se trata, sobre todo, de máquinas dedicadas, es decir, especializadas en una determinada tarea. Más compleja será la creación de ordenadores de propósito general, es decir, robots como los imaginados por la ciencia-ficción que sean capaces de pensar por sí mismos y tomar decisiones. 'No estamos ni siquiera remotamente cerca de eso', dice, contundente, Selmer Bringsjord. Juan Manuel Rebes sí cree que los ordenadores 'se repararán a sí mismos' en un plazo no muy lejano.

¿Qué ocurrirá si las máquinas comienzan a ‘pensar'?

La Universidad de Oxford acaba de lanzar una carrera mixta de Filosofía e Informática para formar profesionales que puedan entender la complejidad técnica, ética y moral de crear un ordenador inteligente. Selmer Bringsjord, que enseña Filosofía y Lógica, se confiesa muy 'preocupado' por el escaso interés que existe en estudiar las implicaciones que tiene desarrollar una máquina que, por ejemplo, 'pueda volar y quizá decida disparar por sí misma'.