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Las letras perdidas del ADN

Investigación. Nueve cajas de correspondencia inédita muestran nuevos detalles sobre la carrera para desvelar el secreto del código genético

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Nueve cajas llenas de viejas cartas inéditas abren hoy un nuevo capítulo en la trama que desembocó en el descubrimiento de la doble hélice de ADN. En 1953, el zoológo estadounidense James Watson y el físico británico Francis Crick describieron por primera vez la estructura del ADN, la molécula que ha hecho posible que la Tierra sea, por el momento, el único lugar conocido del universo donde rebosa la vida.

La publicación de Crick y Watson en Nature describía dos tiras entrelazadas en una apretada espiral. Hacía posible que las dos cintas se separasen para crear nuevas moléculas de ADN capaces de replicarse, un proceso que ha permitido la aparición de todas las formas de vida que han habitado el planeta en los últimos 3.800 millones de años.

Las misivas de Crick reflejan su confianza en sí mismo

La misma revista en la que Watson y Crick anunciaron su propuesta publica hoy extractos de la correspondencia de Francis Crick que se creía perdida. 'Estas cartas aportan nuevos datos sobre una de las grandes tramas científicas de la historia', explica a Público Alex Gann, uno de los investigadores del laboratorio Cold Spring Harbor (CSHL, en EEUU) que han analizado el material. Durante décadas se creyó que la secretaria de Crick había tirado todo, pero los empleados del CSHL encargados de catalogar los fondos del centro la encontraron en junio, mezclada con los papeles de Sydney Brenner, con quien Crick compartió despacho en la Universidad de Cambridge. Brenner donó su correspondencia al CSHL. El material recobrado se está digitalizando y estará accesible en internet, dice Gann.

La colección de cartas, postales, fotografías y recortes de prensa aportan nuevos detalles sobre una carrera llena de envidias y secretos que Crick y Watson disputaron con sus competidores.

Entre ellos estaba Maurice Wilkins, un físico que decidió dedicarse a la biología después de participar en el Proyecto Manhattan que produjo la primera bomba atómica de EEUU. Junto a Crick y Watson, Wilkins recibió el Nobel de Medicina en 1962 por su trabajo sobre el ADN.

Wilkins, su rival, pecó de inseguridad y confusión

La otra protagonista fue Rosalind Franklin, única mujer de la trama y para algunos la gran olvidada de esta historia. Víctima, según algunas versiones, del sexismo dominante en los grupos con los que trabajó, Franklin fue la autora de la fotografía de rayos X clave para que Crick y Watson enunciasen la teoría de la doble hélice en el laboratorio Cavendish de la Universidad de Cambridge, que competía con Wilkins y Franklin, del King's College de Londres.

'Espero que el humo de brujería deje de metérsenos en los ojos muy pronto', escribió Wilkins a Crick en enero de 1953. Para entonces, Franklin, la única de los cuatro que había estudiado química, estaba a punto de abandonar el King's. Nunca se llevó bien con Wilkins y varios autores han acusado a Watson de menospreciarla en su libro más famoso, La Doble Hélice (1968), que también levantó ampollas entre Wilkins y Crick. Franklin murió en 1958, cuatro años antes de que los tres hombres conquistasen el premio más ansiado por un científico. Franklin se quedó sin él, pues la academia sólo premia a investigadores vivos.

Rosalind Franklin es retratada como una 'bruja' por sus compañeros

'Las cartas desvelan que había algún grado de intimidad entre Crick y Wilkins y también grandes diferencias en su carácter', explica Gann. 'Las cartas de Crick están llenas de confianza en sí mismo, mientras Wilkins siempre da muestras de lo contrario, inseguridad y confusión', señala.

La correspondencia de Crick con Wilkins y otros autores abarca de 1950 a 1976. Uno de los primeros cruces inéditos data de diciembre de 1951, cuando los jefes de Watson y Crick les prohibieron seguir buscando la estructura del ADN. Se debía a que ambos habían elaborado una nueva estructura del ADN basada en datos de Rosalind Franklin. La presentación, a la que convocaron a sus competidores del King's, fue un fracaso, pues Watson había entendido mal los datos de Franklin, lo que hacía imposible el modelo con una triple hélice que proponían.

Crick recibió dos cartas de Wilkins, una muy formal y fría, y otra mucho más cercana en la que le confesaba: 'No sabes lo podrido que me siento'. La respuesta de Crick y Watson fue escueta y coloquial: 'Aunque te pegásemos una patada en el trasero fue algo amigable. ¡Esperamos al menos que nuestro robo potencie la unidad entre los miembros de tu equipo!'. Ambos hacen ver a Wilkins que, finalmente, será su equipo el que desvele la estructura del ADN.

El material completo se digitalizará y se subirá a internet

'Las cartas confirman que la estructura era problemática hasta para Crick y que Rosalind Franklin no compartió sus datos con Wilkins', detalla Gann.

Dos años después, Wilkins cometerá el mayor error de su vida. Durante una visita al King's en enero, el físico le enseñó a Watson, que estaba de visita, la fotografía 51. Era la imagen de rayos X tomada por Rosalind Franklin que fue crucial para que Watson y Crick elucidasen que el ADN era una doble hélice unida por cuatro bases que responden a las iniciales ATGC. Wilkins no supo intuir aquella doble hélice, y Franklin la negó en varias ocasiones.

En marzo de ese año, Crick, que ya tenía la solución de la estructura, manda una copia de su modelo a Wilkins para que su publicación no le coja por sorpresa. Lo que no sabía es que el propio Wilkins también planeaba publicar un estudio similar en Nature y que Franklin preparaba otro trabajo que aparecería en la misma publicación. Todas se publican en abril de ese año. Crick y Watson, que hasta entonces no habían realizado ni un solo experimento sobre el tema, fueron los primeros en proponer la estructura correcta del ADN. El artículo de Wilkins apoya su teoría, y el de Franklin aporta las primeras pruebas de rayos X que prueban la doble hélice.

Una vez más, Franklin sería el chivo expiatorio. 'Pensar que Rosie [Franklin] tuvo todos los datos en 3D durante nueve meses y no pudo ver la hélice, y que yo estaba allí mismo tomándole la palabra de que la estructura no era de hélice. Cristo.', lamentó Wilkins en una carta a Crick en junio de 1953.