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El LHC estrecha el cerco sobre la 'partícula de Dios'

Datos provisionales apuntan a una posible detección del anhelado bosón de Higgs

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Los científicos a cargo del mayor experimento del mundo, el LHC de Ginebra, han observado una serie de extraños 'eventos' físicos que podrían indicar la presencia del esquivo bosón de Higgs, la partícula subatómica para cuya caza fue construida esta enorme máquina de 10.000 millones de euros. La teoría dice que hace unos 13.700 millones de años, justo después del Big Bang, el Higgs otorgó masa al resto de partículas que hoy componen el universo y permiten la existencia del mundo tal y como lo conocemos. Por ahora, ningún experimento ha logrado detectarlo.

Los nuevos datos se presentaron el viernes durante el congreso internacional Europhysics que se celebra en Grenoble (Francia) hasta el miércoles y donde, por primera vez, los dos grupos científicos que rivalizan por hallar el Higgs compartieron sus resultados. Una vez cruzadas, las lecturas de CMS y ATLAS, los dos grupos, delatan unas señales 'intrigantes' que podrían ser una 'fluctuación estadística', pero también 'rastros de una señal del Higgs', según explicó ayer a este diario Guido Tonelli, portavoz de CMS.

La expectación es tan grande como el miedo a un nuevo fiasco. Este mismo abril, alguien filtró un estudio con datos de ATLAS que anunciaba un indicio del Higgs. Poco después, los 700 científicos del experimento reconocían que aquel indicio era un falso positivo. Pero esta vez es diferente, porque tanto CMS como ATLAS han observado los mismos 'intrigantes' indicios, según Tonelli.

ATLAS y CMS son detectores de colisiones con la altura de un edificio de siete plantas. Se ubican a ambos lados del corazón del LHC, un anillo de 27 kilómetros en cuyo interior se hacen chocar protones a casi la velocidad de la luz. Al estrellarse, los protones generan otras partículas más pesadas que a su vez generan otras más ligeras. ATLAS y CMS analizan esas desintegraciones en busca de cuatro patrones que, según los modelos teóricos, delatan la presencia del Higgs, apodado partícula de Dios por su importancia y misterio. Los nuevos datos indican una sospechosa acumulación de esos cuatro patrones del Higgs en un rango de masa entre 115 y 150 gigaelectronvoltios.

Para descubrir la partícula, es esencial conocer antes su masa, algo que los científicos llevan años intentando delimitar. Este nuevo rango de masa 'ayudará a concentrar las ideas y los esfuerzos' de los dos equipos que compiten por el Higgs, según Tonnelli. Por intrigantes que sean, los datos aún no tienen suficiente valor estadístico como para saber si se trata de un descubrimiento del Higgs o de un error estadístico.

Hacen falta más colisiones de protones, de las que el LHC realiza 100 millones por segundo, pero entre las cuales sólo una ínfima parte son valiosas. Tonelli señaló que, al ritmo actual, ATLAS y CMS podrán aclarar en 'dos o tres meses' si lo que han observado es el Higgs o sólo su espejismo.