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Lobos inocentes y condenados a muerte

Un estudio de la Estación Biológica de Doñana cuestiona que la mayor parte de los ataques al ganado sean atribuibles al depredador y culpa a los perros salvajes. Castilla y León planea matar 140 lobos en la temporada de caza

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Las cifras chirrían. El 95% de los ataques al ganado se atribuye a los lobos, pero sus tripas cuentan una versión muy diferente. Los análisis del ADN presente en excrementos recogidos en Burgos y Álava muestran que las ovejas constituyen hasta un tercio de la dieta de los perros salvajes de la zona. El lobo, al contrario de lo que denuncian los ganaderos, tiene otros gustos. Sólo el 3,3% de su menú está compuesto por ganado ovino.

La paradoja, que obliga a replantearse los planes de gestión del lobo basados en su eliminación, la han descubierto dos investigadores de la Estación Biológica de Doñana (CSIC), Jorge Echegaray y Carles Vilà. 'Parece que en algunas zonas están pagando justos, los lobos, por pecadores, los perros', afirma Echegaray. Las organizaciones que trabajan para la conservación del lobo ibérico, como Ascel, lo explican mucho más claro. Las estadísticas mienten. En muchas ocasiones, son los perros asilvestrados los que atacan a ovejas y vacas, pero los ganaderos echan la culpa al lobo para poder cobrar una subvención. Según el presidente de Ascel, Alberto Fernández, en comunidades autónomas como Asturias estas reclamaciones fraudulentas pueden llegar al 20%. El nuevo estudio, publicado en la revista Animal Conservation, lo confirma.

Un 20% de los ataques por lobos en Asturias son falsos, según Ascel

'Las indemnizaciones a ganaderos sólo son abonadas en el caso de ataques realizados por lobos, por lo tanto, los posibles ataques de cánidos domésticos estarían engrosando los costes económicos asociados a la conservación del lobo', denuncia Echegaray. En España, los supuestos ataques de lobos provocan unos daños valorados en unos dos millones de euros anuales, 'el equivalente a 250 metros de autovía', según contextualiza el investigador. Y, además, están inflados. Por otro lado, un estudio del profesor de Economía de la UNED Esteban de la Peña concluyó en marzo que el turismo ligado al lobo en la sierra de la Culebra (Zamora) podría generar unos seis millones de euros cada año.

La situación del lobo ibérico en España es similar a la del águila imperial. Se calcula que, en ambos casos, apenas quedan entre 500 y 600 adultos reproductores. Sin embargo, la rapaz está estrictamente protegida y el lobo se puede cazar al norte del río Duero. La justificación del exterminio de una especie amenazada se ha encontrado, desde gobiernos como el de Castilla y León, en sus ataques al ganado. Pero ahora la excusa se tambalea.

Las CCAA pagan hasta 800 euros por una vaca devorada por esta especie

El estudio del CSIC llega en un momento clave. Según explica el presidente de Ascel, la Junta de Castilla y León, donde vive el 60% de los lobos españoles, ha presentado al comité consultivo del plan de conservación de la especie una propuesta para permitir la matanza de 140 ejemplares en la temporada de caza de 2010, que arrancará a mediados de septiembre. La aprobación podría llegar en los próximos días. La Consejería de Medio Ambiente de la Junta, gobernada por el PP, no respondió ayer a las preguntas de este periódico.

'El estudio de Echegaray y Vilà es una prueba de que el colectivo de ganaderos culpa a los lobos de daños producidos por perros o, incluso, de daños no producidos por nadie', opina Fernández. Según su testimonio, algunos ganaderos dejan las reses muertas de manera natural en el campo para que sean carroñeadas por los lobos y poder exigir indemnizaciones. La cuantía de las mismas oscila entre los 800 euros por una vaca y 300 euros por una oveja o una cabra.

Según un informe oficial presentado al comité consultivo, citado por Fernández, la población de lobos en Castilla y León ha caído entre un 15% y un 20% en 2010 respecto al año anterior. Sin embargo, la Junta planea renovar el mismo cupo que en 2009: 140 ejemplares a disposición de los cazadores.

No obstante, el año pasado sólo se eliminaron 42 individuos, como explicó en junio a este diario el coordinador de la Dirección General de Medio Natural de la Junta de Castilla y León, José Ignacio Molina. 'Matar es nuestra última opción, pero en Riaño (León) ha habido 40 ataques a ganado en lo que va de año', argumentó Molina entonces para justificar la muerte a manos de técnicos de la Junta de una loba gestante con nueve fetos.

Echegaray, apoyado en los nuevos datos, se muestra a favor de abatir un ejemplar concreto que dé problemas a los ganaderos, pero rechaza la actual política de la Junta de Castilla y León y el País Vasco de establecer cupos para 'controlar' el número de lobos. Y pone un buen ejemplo: en Reino Unido, donde no hay lobos, los perros salvajes matan cada año unas 30.000 ovejas y 10.000 corderos. '¿Por qué en España se acusa siempre al lobo?', se pregunta.