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La Luna rejuvenece 200 millones de años

Un nuevo análisis de varias rocas lunares establece que el satélite es mucho más joven de lo que se pensaba

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Los resultados obtenidos gracias a una nueva técnica de datación utilizada en varias rocas de origen lunar indican que el satélite tiene unos 200 millones de años menos de lo que se estimaba hasta ahora. Los investigadores responsables del estudio, cuyos resultados han sido publicados hoy en la revista Nature, han asegurado que, o bien la Luna terminó de formarse mucho después de lo que se pensaba o las actuales teorías sobre su formación deben ser revisadas.

La teoría más aceptada sobre el origen de nuestro satélite es la llamada hipótesis del gran impacto. Según este modelo, la Luna surgió cuando un planeta del tamaño de Marte chocó contra la Tierra. Los restos del impacto quedaron en la órbita terrestre y se unieron hasta formar el satélite.

El hallazgo plantea dudas sobre la actual teoría de formación lunar

A partir de aquí, se plantea una segunda hipótesis que establece que, dado que el impacto liberó gran cantidad de energía, la roca se fundió, con lo que la Luna resultante estaba compuesta por una especie de océano global de magma, que 'al enfriarse dio lugar a la superficie que ahora conocemos y que fue después modelada por diferentes procesos, como impactos o procesos magmáticos', explica Noemi Pinilla, experta en ciencias planetarias del instituto SETI (EEUU), que no ha participado en este estudio.

Sin embargo, esta teoría se sustenta en la gran cantidad de un tipo de roca llamada anortosita, que se encuentra en la superficie lunar. Según explica Pinilla, cuando el mar de roca fundida comienzó a solidificarse los materiales mas pesados se precipitaron hacia el interior, mientras que los menos densos, como las anortositas, 'se fueron acumulando en la superficie del océano dando lugar a la corteza lunar'.

El autor del estudio afirma que debemos volver a la Luna

Precisamente, los autores del estudio han analizado una muestra de anortosita, que fue recogida en la misión Apolo XVI en 1972. Según Lars Borg, autor principal del artículo e investigador del Centro Nacional Lawrence Livermore, el hecho de que este tipo de roca sea más joven de lo que se pensaba sólo se puede explicar de dos formas: 'O el océano de magma se solidificó 200 millones de años más tarde de lo que indican las estimaciones anteriores o las anortositas no se formaron a través de un océano de magma, lo que invalidaría esta teoría'.

Los autores del estudio afirman que sus resultados abren la puerta nuevas teorías sobre la formación de la Luna o de la propia Tierra. Pero aseguran que es necesario seguir acumulando datos que ayuden a dar una respuesta definitiva.

Para el profesor Borg, el hecho de que los investigadores utilicen materiales obtenidos hace casi 40 años es un indicativo de la falta de información que tienen en la actualidad. Borg considera que se deberían volver a enviar misiones tripuladas a la Luna, dado que la exploración lunar aún puede dar mucha información útil para los científicos. 'La Luna ofrece una oportunidad maravillosa para estudiar la formación planetaria, que no puede darse en ningún otro rincón del Sistema Solar'.