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Las manzanas de oro de Steve Jobs

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La verdadera cara tras el logotipo de la manzana mordida de la compañía Apple ha sido, es y será siempre la de Steve Jobs, que falleció esta madrugada después de una larga lucha contra el cáncer. Su figura, que se alza ya como un mito en el mundo de la tecnología, se completa con un legado tecnológico que en la mayoría de casos supuso una revolución en la industria y un golpe que generó cambios en la mentalidad de todo un mercado.

En 1976, en California, dos compañeros de instituto apasionados por la tecnología deciden que desarrollarán un ordenador que construirán en madera y con una sencilla placa de circuitos, denominado Apple I (1976), cuyo diseño será muy similar al de una máquina de escribir. El ‘éxito' de la máquina (se vendieron un par de cientos) les llevó a fundar una compañía que llamarán Apple Computer ese mismo año.

El heredero natural de este rústico equipo fue el Apple II (1977), ya con forma de ordenador personal, que llegó al año siguiente y del que se produjeron unidades mejoradas durante una década. Este equipo fue el que determinó que el futuro de la informática no estaría tanto en manos de profesionales del sector, si no que serviría de herramienta para el trabajo cotidiano en las empresas. Y a partir de ahí, en Apple, todo fue duro trabajo hasta conseguir desarrollar un verdadero ordenador comercial, que no llegará hasta 1984.

Apple estaba en plena ebullición cuando lanzó una nueva computadora dirigida a funcionar en cualquier tipo de empresa, el Apple III (1980). Una máquina que Jobs había concebido con el objetivo de cambiar muchos conceptos técnicos que, según su opinión, asustaban a los usuarios. Una de las decisiones fue eliminar el ventilador que producía un exceso de ruido y confiar en la ventilación forzada del equipo. Mala idea. El III supuso realmente el primer gran fracaso comercial para la compañía.

Temiendo perder el mercado empresarial y comenzando ya a mirar con buenos ojos el mercado doméstico, el equipo de Apple se pone a trabajar en dos flancos. El Apple Lisa , que salió al mercado en 1983, era un equipo informático muy avanzado para la época (tenía un disco duro de 5MB) y un precio imposible de 10.000 dólares. Pese a incorporar un ratón, el Lisa se corona como un nuevo fracaso comercial al que solo pudo dar algo de respiro la llegada del Macintosh al catálogo de la compañía en 1984.

Pero la figura de Steve Jobs ya estaba tocada. Los problemas en la dirección de los equipos (a Jobs se le acusaba de perder el tiempo con reuniones ‘creativas', en lugar de dirigir a los ejecutivos), los problemas en la dirección de la empresa (tuvo 3 presidentes diferentes en solo 7 años), y la entrada de Apple en bolsa (que obligaba a atender las necesidades de los accionistas) provocaron que Steve Jobs fuera ya una figura ‘incómoda'.

El fracaso de Lisa supuso una oportunidad para centrar todos los esfuerzos en el Macintosh (1984). Se decidió hacer un anuncio de televisión, algo que marcaba un punto de inflexión en los planes de la compañía que pretendía ahora que el equipo fuera una máquina válida para empresas y hogares. Además, se vio la necesidad de unir el equipo informático a un sistema operativo y un grupo de programas propios, algo que permitiera a los usuarios poder trabajar con la máquina recién adquirida desde el primer día, sin necesidad de recurrir a productos de terceros. Nacía así la marca ‘Mac'.

Pero la guerra interna entre los equipos de producción y finalmente una fuerte lucha de poder entre Steve Jobs, el ejecutivo-creativo, y el recién nombrado John Sculley, el ejecutivo-financiero, provocaron que el fundador de Apple finalmente abandonara la compañía.

Tras abandonar la compañía que él mismo había fundado en 1986, Steve Jobs se embarca en fundación de una nueva empresa con el objetivo de crear un ordenador que lo integre todo en una caja. NeXT será esa máquina que llegará en 1988 y con la que unos años después, Tim Berners Lee trabajará para crear nada menos que la World Wide Web.

Paralelamente, Jobs adquirió una compañía de George Lucas especializada en el diseño gráfico por ordenador a la que cambiaría el nombre por Pixar y comenzaría a trabajar en la producción de películas para Disney. Serán responsables en 1995 de producir Toy Story, una de las películas clave en la forma de producir el cine de animación digital.

NeXT no tuvo el éxito comercial esperado, pero tecnológicamente supuso un cambio conceptual en la forma de abordar y fabricar un ordenador. Apple iniciaba su travesía por el desierto, mientras la hegemonía en el mundo de la informática la tenían competidores como IBM o Microsoft.

En 1997 Steve Jobs volvió a entrar por la puerta grande de las oficinas de Apple, una compañía que se encontraba al borde de la desaparición, y fue nombrado director. Apple, que había seguido produciendo ordenadores, no había conseguido hacerse con el primer puesto de esta industria y sus productos se vendían con cuentagotas en un mercado saturado de competidores, envuelto en guerras de patentes y diversificado en la producción de máquinas y programas con los que alimentarlas.

Pero Steve tenía otra visión. El fuerte dominio de Microsoft con Windows y los PC, tanto en el terreno profesional como el doméstico, le llevó a darse cuenta que había que cambiar por completo el concepto de lo que era un ordenador. Nada de cajas grises. Las primeras decisiones de Jobs de vuelta a Apple supusieron la cancelación de algunas líneas de producción, como el demasiado-adelantado-a-su-tiempo Newton (1993), y un cambio radical en los diseños de los ordenadores, tanto profesionales, como domésticos y portátiles.

La nueva familia de ordenadores de Apple se centró esta vez en equipo dirigidos a todo tipo de usuarios, con equipos para empresas, hogares y portátiles. Llegaron en a finales de 1998 y se desarrolló toda la gama durante el año siguiente. Cargada de colores llamativos y diseños estilizados, los nuevos iMac, iBook y PowerMac serían las piedras angulares de una nueva revolución de Steve Jobs en la compañía. Un cambio que llevaría nuevamente a Apple a estar en boca de todos y volver a convertirse en un fabricante superventas.

Pero Jobs tenía otra idea más. En 2001 sin hacer mucho ruido, Apple lanza el iPod, un dispositivo portátil de música digital, que supondría un nuevo concepto en la industria de los reproductores MP3, dominada por Creative en aquellos años. La idea gustó desde el principio y su éxito no tardó en llegar. Así, en 2003 Apple presenta también la tienda de música iTunes Store, donde los usuarios pueden adquirir canciones a través de internet y descargarlas a su dispositivo iPod. Parecía una idea loca entonces, pero aún hoy está cambiando el panorama de la industria musical, con billones de temas descargados.

Decenas de modelos iPod diferentes se desarrollaron durante los siguientes años en todo tipo de formatos y colores, hasta que en 2007 llegan dos dispositivos de la marca Apple, un logotipo que ya es reconocido en todo el mundo. El Apple TV y el iPhone. Dos máquinas concebidas para funciones totalmente diferentes pero con un objetivo común, cambiar radicalmente la forma de entender dos industrias: la televisión y la telefonía móvil.

Con el Apple TV Steve Jobs no consiguió el objetivo, unos dicen que por cuestión de precio, otros porque llegó muy pronto, con una industria de contenidos anclada en un esquema tradicional. Pero con el iPhone marcó sin duda un antes y un después, no solo en la industria de telecomunicaciones, si no en la forma en que una empresa puede introducirse en un mercado totalmente ajeno a su experiencia y acabar cambiándolo desde sus cimientos. Hoy, gigantes de la industria de la telefonía móvil como Nokia o Motorola han estado o están atravesando un desierto, reduciendo su cuota de mercado cada año, mientras los sucesivos modelos de iPhone de Apple marcan la dirección a seguir. Sin embargo, el último en llegar, el iPhone 4S, no ha cumplido con las expectativas.

El último ingenio de Jobs, que introdujo directamente un nuevo tipo de dispositivo en el mercado, ha sido la tableta iPad (2010). Cogiendo lo mejor del iPhone (una pantalla táctil, miles de aplicaciones para descarga, avanzada tecnología) y aumentándolo de tamaño, el invento resultó extraño al principio y un éxito en poco tiempo. 

Pese a que se ha dicho que Jobs era un demonio en el trabajo, un ególatra y un engreído que nunca quería escuchar ningún consejo, lo cierto es que su figura se ha convertido en algo más de tres décadas en un mito para la industria tecnológica y un ejemplo a seguir para muchos directivos. Su legado define su lugar en la historia.