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Las mascotas exóticas diezman la fauna de Florida

Las pitones liberadas en los pantanos de Everglades están acabando con los mamíferos

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Hace algo más de tres años, se estimaban en unos 100.000 los ejemplares de serpiente pitón birmana que habían invadido los pantanos de Everglades, en Florida (EEUU). Mientras que en 2001 se capturaron menos de diez ejemplares, en 2009 fueron más de 350. La proliferación de estos animales originarios de Asia, comprados como mascotas y después liberados al medio natural por sus propietarios, se convirtió en un problema de tal magnitud que tuvo que acometerse la caza intensiva de estos reptiles. Un estudio publicado hoy revela datos demoledores sobre la extensión de esta lacra.

Los científicos, del Servicio Geológico de EEUU y otras instituciones, han comparado los datos históricos de avistamientos de distintas especies de mamíferos locales hasta el año 2000 con las cifras registradas desde 2003 hasta 2011. La conclusión es que 'la depredación por pitones ha resultado en drásticos declives en los mamíferos', escriben los autores en PNAS. Los mapaches disminuyeron un 99,3%; las zarigüeyas, un 98,9%; los ciervos, un 94% y los linces rojos, un 87,5%. Curiosamente, en el periodo estudiado y a lo largo de un total de 56.971 kilómetros de carretera, se registró una ausencia total de zorros y conejos, animales que solían ser abundantes en la región.

Para descartar que los factores responsables de este descenso fueran ajenos a las serpientes, como las enfermedades, la actividad humana o la contaminación ambien-tal, los investigadores compararon la distribución geográfica y temporal de estas caídas con los datos relativos a la extensión y proliferación de las pitones. La clara correlación indica que las pitones son la causa más probable, ya que además se ha demostrado que todas estas especies de mamíferos forman parte de la dieta de los reptiles. Las serpientes, que superan los cinco metros de longitud, se atreven incluso con los caimanes.

Los autores del estudio advierten, además, de que esto es sólo la punta del iceberg, ya que es más difícil estimar el impacto de la invasión de pitones en 'especies amenazadas que son más difíciles de monitorizar por su baja densidad'.