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"Mataron al doctor que me salvó la vida"

En primera persona. Mazaltov Behar Mordoh sobrevivió a experimentos médicos en Auschwitz.

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Cuando una prima de Mazatov (buena suerte, en yidish) supo que la joven había sobrevivido a su estancia en Auschwitz, no se lo podía creer. 'Yo no era una chica sana, si sobreviví fue porque una enfermera judía me cogió cariño', recuerda Mazatov Behar, superviviente de los experimentos de Carl Claubert, el médico de Auschwitz que buscaba un método para esterilizar a las mujeres judías y acabar así con su raza.

Cuando llegó al campo de concentración, donde perdió a su padre y, después de la guerra, a su hermano, Mazatov fue trasladada junto con otras 17 niñas ('Las más guapas de Salónica', comenta) al campo 10 y, de allí, a la zona de Birkenau, también conocida como campo de exterminio. 'En la zona de mujeres estaban muy mal y me asusté', recuerda.

Claubert les colocó 'una caja de madera' en la cadera y, un mes después, preguntó a la joven si le había venido el periodo. Cuando contestó que no, la volvieron a llevar al bloque 10, un camino que hizo 'vomitando sin parar'.

La caja de madera era una emisor de radiaciones, uno de los métodos de esterilización más ensayados por los médicos nazis. Las secuelas de esa exposición fueron la pérdida de un ovario y el daño colateral en el riñón. Para rematar su experimento, el equipo de Claubert decidió esterilizarla quirúrgicamente y fue en la mesa de operaciones donde conoció a su salvadora, la enfermera Fela. 'Le recordaba a su hija, a la que había dejado con unos parientes, y fue la que convenció al médico judío al que le tocó operarme de que no me extirpara los dos ovarios', cuenta Mazaltov al borde de las lágrimas. 'El doctor Samuel le dijo que si que quería que lo mataran y ella le dijo que él tenía 80 años, mientras que yo sólo tenía 17'.

El médico judío sólo le extirpó el ovario dañado y, cuándo Mazatov le preguntó si podría tener hijos, él le respondió: 'Si eres de tener niños, los tendrás'. En honor a este médico, que fue represaliado por ayudarlas a ella y a otras pacientes, llamó a su hijo David Samuel.

Mazatov esperó a que su hijo, con el que vive en Lloret de Mar, tuviera 17 años para contarle las atrocidades que había vivido. 'Lo llevé a Israel para que él preguntara', concluye.