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El mayor seísmo registrado en El Hierro alerta de una nueva erupción

Un terremoto alcanza una magnitud de 4,4. Algunos científicos advierten de que el volcán va a reactivarse y que "se ha subestimado el peligro"

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A todas las evidencias que ya señalaban la posibilidad de una nueva erupción en El Hierro, esta vez al norte de la isla, hoy se sumaron dos terremotos que volvieron a poner en alerta a la población. Un seísmo de magnitud 4,3 despertó a algunos habitantes de Frontera poco antes de las 8.00 de la mañana. A las 18.10 hora canaria, un terremoto de 4,4 -el Instituto Geográfico Nacional (IGN) lo catalogó inicialmente como de 3,8- se convertía en el mayor de todos los registrados en la isla, 11.000 desde el 19 de julio. Un seísmo que puede indicar que la historia se repite semanas después.

Este seísmo es una décima mayor que el que se vivió el 8 de octubre, justo antes de que comenzara la erupción al sur de la isla, frente al pueblo de La Restinga. Dos días después apareció súbitamente la señal de tremor -que evidencia el movimiento de magma hacia la superficie-, el día 12 llegaron las primeras imágenes de materiales liberados desde el fondo submarino y el 15 los herreños vieron con sus propios ojos la lava salir a flote en forma de piroclastos, esas burbujas de magma que se solidifican al tocar las frías aguas del Atlántico.

La población sintió el terremoto, que se produjo a las 18.10 horas

Una secuencia que está repitiéndose estos días, según muestran gran parte de las evidencias científicas y el análisis que de ellas hacen los investigadores. El 6 de octubre, poco antes del terremoto de 4,3, los investigadores del Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) registraron una tasa de emisión de dióxido de carbono (CO2) sobre la isla de 990 toneladas, un pico que suele anunciar la llegada de una erupción. Y así fue. El día 30 de octubre, estos mismos investigadores registraron una tasa de 1.044, la más alta hasta ahora (ver gráfico).

Esta evolución de los valores de emisión de gases es 'absolutamente normal en una fase preeruptiva', según el coordinador de Involcan, Nemesio Pérez, quien afirma rotundo que se trata de 'la típica señal precursora de una erupción'. 'Los gases son la fuerza motriz de las erupciones volcánicas', explica Pérez, 'lo que significa que aquí estamos ante otra nueva erupción'. 'Pero esto no son matemáticas -matiza-, no podemos señalar con exactitud qué día se va a producir'. Y concluye que 'es muy difícil' que esta fase no derive en la aparición de una nueva boca volcánica al norte de la isla. 'Si tienes gases, seísmos, tremor, deformación de la isla... Sin ninguna duda, tendrás una erupción', avisa el coordinador de Involcan.

No lo ve tan claro la jefa de Volcanología del IGN, Carmen López, al frente del comité de expertos que asesora a las autoridades. Para ella, el nuevo pico en los valores de emisión de gases no tiene que estar directamente relacionado con la llegada de una nueva erupción. 'Estos gases están asociados a la salida de magma, que es lo que sigue ocurriendo al sur de la isla', asegura.

Los expertos creen que se repite la secuencia de la erupción del sur

Desde que comenzó la erupción a mediados de octubre, la señal de tremor no se ha detenido nunca y en los tres últimos días se ha fortalecido, aunque desde el Pevolca se anunciaba que iría remitiendo. López explica que esa señal, producida por el roce del magma liberándose hacia la superficie, también engorda dependiendo de la tasa de salida de magma. 'Si la fisura por la que sale la lava es más pequeña y sale por ahí con mayor fuerza, esa señal se intensifica', resume. Los datos del IGN aseguran que esta señal proviene únicamente de la fisura que ya hay abierta al sur de la isla, en el Mar de las Calmas, un volcán de más de cien metros de altura que nació a 300 metros bajo el agua y que no ha dejado de soltar escoria en las últimas tres semanas.

La experta del Pevolca admite, sin embargo, que sigue la tendencia detectada desde hace días a deformarse el norte de la isla. Mediante aparatos con tecnología GPS instalados por la Universidad de Cádiz por la geografía herreña, los investigadores descubren abombamientos en su superficie producidos por el magma subterráneo empujando las rocas para lograr salir a la superficie. Y según estos datos, el norte se infla mientras el sur de la isla se viene desinflando desde que empezó a liberarse el magma en esa zona.

La emisión de CO2 se ha disparado, como antes de aparecer el volcán

Hacia el norte se han desplazado la mayoría de los epicentros de los temblores desde hace una semana, señal que también puede leerse como evidencia de que los fluidos magmáticos buscan salida por esa zona. La salida elegida parece clara: algún punto bajo el mar frente al valle del Golfo, en el que se sitúa el municipio de Frontera, con más de 4.000 habitantes censados.

Quien no tiene dudas sobre ello es Luis González de Vallejo, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid. Este experto en la peligrosidad sísmica de Canarias desarrolló un modelo predictivo que señalaba los lugares con mayores probabilidades de sufrir la fractura de la corteza por el empuje del magma. Un punto era al sur de La Restinga, donde emergió el volcán. Otro punto, en el Golfo. 'Es un eje. El modelo aportaba dos posibles lugares y todo indica que va a cumplirse', explica.

La corteza más frágil está bajo el mar, donde una serie de fracturas verticales generadas en el pasado pueden ser 'una salida fácil' para la lava. Según describe González de Vallejo, en la superficie de ese fondo marino hay una capa de sedimentos y materiales sueltos que 'añaden complejidad' a una erupción en la zona. 'En La Restinga hubo una fractura limpia. Al norte, esos materiales dificultan la salida, y pueden generar tensiones adicionales', asegura.

El norte de la isla sigue deformándose por la presión del magma

Estos obstáculos pueden provocar que el magma no salga 'por el camino fácil sino por sus laterales', afirma este catedrático de Ingeniería Geológica. Según su diagnóstico, en este momento está sucediendo 'lo mismo que la vez anterior, pero cambia el lugar'. 'No es probable que todos los indicadores que tenemos desemboquen en una desactivación. Los datos señalan que tendrá que acabar en una erupción con una probabilidad muy alta', manifiesta González de Vallejo.

A la deformación al norte de la isla, la emisión de gases y los importantes eventos sísmicos debería sumarse otra variable, según los expertos. Los terremotos que precedieron a la erupción de mediados de octubre se movían a una profundidad de entre 10 y 15 kilómetros y es a esa profundidad a la que el Pevolca reconoce que se avecinaría la erupción. Los que se registran en la actualidad son todavía más profundos. Pero avanzan hacia arriba y se sacuden cada vez más cerca de la superficie. Los 37 seísmos registrados el 22 de octubre se producían a un profundidad media de 21,65 kilómetros; los identificados estaban por encima de los 19 kilómetros.

Un catedrático cree que la lava tiene 'un camino fácil' frente a Frontera

A todos estos datos, se sumó un nuevo aporte científico que complica la situación. Domingo Gimeno, catedrático de Petrología y Geoquímica de la Universitat de Barcelona, aseguró que durante todas estas semanas se ha 'subestimado el peligro' asociado a la erupción. Según el resultado de su análisis a los piroclastos emergidos en El Hierro, el magma liberado bajo el Mar de las Calmas es de una mezcla de basaltos y riolita alcalina que lo hace más viscoso, pero sobre todo más explosivo al emerger. 'Lo que sabemos es que ese magma no es una cosa, sino dos, una mezcla muy peligrosa que se produce muy cerca de la superficie', aseguró. Hasta ahora, los responsables científicos del Pevolca habían asegurado que este magma era únicamente basáltico. Sin embargo, a última hora hicieron pública una nota en la que aseguraban que el resultado preliminar del análisis de los piroclastos hecho por el CSIC indica que están formados por basalto y traquita en proporción 10 a 1.