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Medio Ambiente niega que Garoña caliente el Ebro

El organismo gestor del río señala en un informe que "no hay anomalías"

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La central nuclear de Garoña no calienta el Ebro. Por lo menos no lo suficiente para que se considere que 'incumple' la normativa. La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), dependiente de Medio Ambiente, considera que 'no hay anomalías' en los controles de temperatura de la masa de agua con la que se comunica la central nuclear burgalesa para refrigerar sus reactores. Y así se lo va a comunicar a Greenpeace en los próximos días en un detallado informe en el que contesta a los tres estudios realizados por la organización ecologista que denunciaban diferencias de temperatura en el Ebro de hasta 12 grados.

El informe de la Confederación asegura que el resultado final de los vertidos es 'asumible para toda la masa de agua', ya que considera que las mediciones realizadas en un embalse tienen unas características distintas a las de un río que fluye con normalidad. La central nuclear de Garoña tiene desde 1971 una concesión para enfriar su reactor con el agua que recoge y devuelve en el embalse del Sobrón, en el cauce del río Ebro. Sin embargo, en el año 2009 el Ministerio de Medio Ambiente realizó un informe en el que aseguraba que Garoña 'se enfrenta al riesgo de carecer de garantías ante épocas de sequía' y se recomendaba 'una modificación del actual sistema de refrigeración'. La crisis de la central de Fukushima ha demostrado que los sistemas de enfriamiento del reactor por medio de agua son una cuestión vital para la seguridad de estas instalaciones.

La CHE dice que el agua calentada por la central no afecta a 'toda la masa'

A partir de ese momento, Greenpeace ha realizado tres estudios sobre la temperatura del agua en el entorno de la central para comprobar hasta qué punto los vertidos están cambiando las condiciones del agua, lo que podría suponer la retirada de la concesión a la empresa que gestiona la planta, Nuclenor (participada a partes iguales por Endesa e Iberdrola). Sin concesión para el uso del agua, la central debería dejar de funcionar.

Los resultados de los estudios de la organización ecologista han llegado a registrar importantes cambios de temperatura en el Ebro en puntos de medición relativamente cercanos. Así, en el último estudio realizado el 29 de agosto se registraron temperaturas de 30 grados (con picos de 32) a tan sólo 15 kilómetros de otros puntos en los que la medición señaló 18 grados.

Greenpeace entregó en abril el primero de los informes a la Confederación con la intención de que realizaran sus propios trabajos que resolvieran las incertidumbres sobre el estado de las aguas del Ebro a su paso por Garoña. Y ayer, ante la ausencia de respuesta por parte del organismo, los ecologistas amenazaron con 'denunciar ante la Fiscalía por esta inacción deliberada', en palabras de su responsable de Energía, Carlos Bravo.

Greenpeace denuncia subidas de temperatura de hasta 12 grados

Fuentes de la Confederación responden que sí han realizado un cotejo de las mediciones realizadas por los ecologistas, y que en breve les responderán con un 'informe exhaustivo'. En este documento se asegura que los vertidos de Garoña están convenientemente controlados por la empresa URS, contratada por Nuclenor. Los resultados de esta consultora funcionan a todos los efectos 'como propios de la Admi-nistración', según la CHE, porque es la empresa a la que Medio Ambiente ha confiado esta labor.