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Menos robots y más personas

Una decena de servicios buscan a quienes pueden tener la información más precisa. 

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Los robots no tienen todas las respuestas. Después de diez años de dominio de algoritmos como el de Google para encontrar la información, empiezan a surgir buscadores sociales donde son las personas y no las máquinas las que dan las respuestas. En los últimos meses han aparecido una decena de servicios que, apoyados en el factor humano, no localizan los datos en páginas web sino a aquellos que pueden tener la información más precisa. Hasta Google se está adentrando en terreno enemigo.

El ejemplo más reciente es español, aunque tiene vocación internacional. 'Cada vez es más complicado encontrar las respuestas que buscas en Google', opina José María Pena, responsable de ChaXpert, un buscador semántico de expertos lanzado hace unos días. 'Es una herramienta que, en vez de información, busca a la persona que puede darte una respuesta', explica.

El funcionamiento de estos buscadores es sencillo: si alguien quiere saber cómo preparar un plato japonés de pescado crudo puede escribir en Google 'sushi receta fácil', o bien preguntar en estas web '¿cómo puedo hacer sushi?'. Es la diferencia entre las máquinas y los humanos, ellas no entienden el lenguaje natural. En estos nuevos buscadores usan lo que se denomina tecnología semántica para que, al menos, comprendan la pregunta y sepan a quién buscar para que la responda.

Esa es la segunda clave de los nuevos buscadores, que se apoyan en la experiencia de las personas. 'Todos somos expertos en algo', recuerda Pena. Aunque no hace falta registrarse en Chaxpert para preguntar una duda, sí hay que hacerlo para responderla y convertirse así en un experto. Pero ¿quién va a molestarse en responder sin algo a cambio? Con esa escasa confianza en la generosidad humana no existiría Wikipedia o los miles de foros que pueblan internet, donde muchos preguntan y unos pocos responden. Pena recuerda, además, que hay otras formas de pagar que el dinero. 'El propio interés, la disposición de tiempo libre o el reconocimiento son el pago', dice. En la base de su buscador está la idea de que si uno ayuda, más tarde podrá ser ayudado. Para reforzar a los que responden, han montado una jerarquía de expertos. El sistema se basa en una serie de categorías, desde novato hasta Chaxpert, pasando por gurú. La posición depende de lo bien que hayan sido valoradas sus respuestas. En eso se parecen a otros servicios consolidados, como Yahoo! Respuestas, o más nuevos, como Quora.

'Pero la otra clave es la inmediatez', aclara Pena. Cuando se realiza una pregunta en ChaXpert, la tecnología semántica busca al experto en ese campo mejor valorado pero que esté online. A partir de ahí, se destapa el lado social de este buscador. Ambos, el que pregunta y el que responde, abren un chat donde se pasa de la búsqueda de información a la conversación. El resultado sólo se hace público si las dos partes quieren. El sistema, entonces, resume el chat y lo etiqueta con palabras clave o tags para que sea rastreable por otros. En los casos en que ninguno de los expertos esté conectado, reciben un aviso de la pregunta en su correo.

Buscadores sociales o basados en recomendaciones siempre han existido, pero la explosión actual tiene que ver con la propia evolución de la red. Hoy, se pasa más tiempo en Facebook que en Google y se conversa más que se buscan datos. Para el experto en redes y responsable de Cool Insights, Víctor Gil, 'el desarrollo de los buscadores sociales y de expertos se explica por la consolidación de los medios sociales, con las redes a la cabeza'. Y la causa del dominio de lo social está en la búsqueda de nuevos referentes en nuestros iguales, 'como consecuencia de la crisis de los tradicionales proveedores de referentes; léase religión, ideologías, medios de comunicación, familia o marcas' . Por eso ahora, y facilitado por la red, 'la gente busca en los semejantes las respuestas que ya no encuentra en estos proveedores clásicos', añade Gil.

Hay otra razón, esta más tecnológica que sociológica. Aunque los algoritmos de los buscadores como Google o Bing son difíciles de engañar, el refinamiento de las técnicas de posicionamiento en los buscadores (search engine optimization, SEO, en inglés) que usan los responsables de marketing de las empresas para colocar en mejor posición sus propias páginas está alterando los resultados naturales de los buscadores. Esto está provocando que los usuarios 'sean incapaces de encontrar lo que buscan, ante tal volumen de contenidos que se muestran en posiciones preferentes a consecuencia de la intervención del SEO', explica Gil.

Otra razón es que nadie puede competir con Google en su propio terreno. El éxito del buscador y su algoritmo no ha dejado espacio para nadie más. Yahoo jubiló su tecnología de búsquedas el año pasado y subcontrató la de Microsoft y su buscador Bing. Por el camino también se ha quedado todo un veterano como Ask, que anunció el mes pasado que no competía más con Google. Tras cerrar los dos centros que tenía en Nueva Jersey (EEUU) y en Huangzou (China), dedicados al desarrollo de algoritmos de búsqueda, Ask volverá a hacer lo que mejor sabe, preguntas y respuestas. 'Ahora, en lugar de un índice desarrollado por nosotros, usaremos el de un tercero', explica el director general de Ask.com para España, Italia y Latinoamérica, Samuel Arenas, que no quiso revelar el nombre de ese tercero. En el futuro, Ask centrará su investigación y desarrollo en sus algoritmos que, en lugar de correlacionar términos, como hacen las máquinas de Google, intentan interpretar el lenguaje 'para encontrar la mejor respuesta', concreta Arenas. Se da la circunstancia de que Ask era el último superviviente de los buscadores pre-Google. Pioneros como Altavista, Excite, Infoseek o Lycos cayeron a los pies del rey absoluto de los buscadores.

Pero Google no se ha detenido aquí. También se está adentrando en el terreno social. En febrero pasado compró el buscador social Aardvark por una cifra no desvelada. Aardvark, creado por ex empleados de Google, se parece al español ChaXpert en que no busca en páginas web sino a personas que poseen determinada información. También se puede preguntar en lenguaje natural y, en minutos, se obtiene la respuesta. Estas proceden de los amigos o, en una estructura de red, de amigos de los amigos.

Aún menos conocido es Google Baraza, un buscador que lanzó a finales de octubre para toda África pero sin apenas publicidad. Destinado a los internautas africanos (está disponible en francés e inglés), Baraza permite hacer cualquier pregunta en uno de esos dos idiomas. Los que responden, como en ChaXpert, van acumulando puntos en una lista jerárquica de reputación. Sus creadores argumentan que, ante la ausencia de contenido local disponible on-line, Baraza quiere que sean los propios usuarios los que vayan llenando ese vacío con sus respuestas. Pero ya hay quienes ven en Baraza un ensayo para el gran asalto que Google quiere hacer a las redes sociales, en especial Facebook.

El problema de todos estos servicios es que necesitan una cantidad alta de informadores para funcionar. Al acabar el año pasado, Aardvark tenía apenas 90.000 usuarios, según la propia empresa. La cifra es modesta, pero ha debido de subir desde la adquisición por parte de Google. En ChaXpert saben que la clave del éxito está en alcanzar una determinada masa crítica, que haya suficiente gente para responder al mayor número de preguntas posibles. Por eso, están en conversaciones con otros servicios con miles de usuarios para conseguir más expertos.

Pero a pesar de la explosión de la búsqueda social, hay Google para rato. El experto en tendencias y redes sociales, Víctor Gil, lo recuerda: 'Los sociales son un complemento a los buscadores basados en algoritmos. De hecho, por lo general, se utilizan cuando fracasa una primera búsqueda o cuando lo que se busca es una opinión o valoración en lugar de un hecho, dato o información objetiva'.