Publicado: 16.02.2014 12:56 |Actualizado: 16.02.2014 12:56

La moda española se cose en los laboratorios científicos

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Leyre Valiente ha regresado esta semana a EGO, la plataforma de jóvenes talentos de la moda que acoge la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid. Esta diseñadora ya lució en pasarelas de Nueva York los tejidos biodegradables al crear un chubasquero hecho con un bioplástico que fabrica la marca española Equilicuá a base de fécula de patata.

"Pero este tipo de producto no tiene salida comercial, el comprador hace una inversión importante en un diseño que no quiere que se vaya descomponiendo", cuenta la propia creadora, que tenía planeado para esta edición de la antigua Pasarela Cibeles usar otros tejidos hechos con bambú o proteína de leche. "El problema es que los proveedores me piden que compre 3.000 metros cuadrados y eso es inviable para una producción pequeña como la mía".

Chubasquero biodegradable. / Leire Valiente

Introducir las innovaciones con las que sueña Valiente en el sector textil español y poner en contacto a científicos, tecnólogos, diseñadores de moda e industriales para que
se produzca la ansiada transferencia de I+D son los objetivos de instituciones como Materfad, el Centro de Materiales de Barcelona, o el Instituto Tecnológico Textil de Valencia (Aitex).

Carmen Jover, química y responsable del grupo de investigación de Moda, Diseño y Confección de Aitex, comenta que "las investigaciones en campos como el deporte, la medicina o las telecomunicaciones han generado nuevos materiales textiles, fibras y acabados con prestaciones extraordinarias.

Estos materiales, que hasta hace poco eran únicamente utilizados en sectores técnicos, son los que están comenzando a emplear empresas de moda para la creación de prendas más funcionales". En Materfad, como detalla su director científico, el químico Javier Peña, "Realizamos una labor de vigilancia tecnológica para conocer qué técnicas y materiales nuevos existen ya y luego ponemos en contacto al tecnólogo o la sociedad que tiene la patente con empresa españolas interesadas en introducir estos avances".

Tintes electrónicos, iluminación LED en prendas, camisetas que miden constantes, pantalones que cargan el móvil ya están en el mercado

Tintes electrónicos, iluminación LED en las prendas, camisetas que monitorizan tus constantes vitales, pantalones que cargan tu móvil... No es ciencia-ficción, es ropa del siglo XXI creada con materiales diseñados en laboratorios y que ya está en el mercado. "No tardaremos mucho en comprar en nuestras tiendas de ropa habituales prendas autolimpiables, protectoras contra alergias o suministradoras de medicación por vía tópica", vaticina Lucina Llorente, especialista en materias y técnicas textiles del Museo del Traje de Madrid.

De hecho, aunque la voz cantante en este campo la llevan países como Estados Unidos o Japón, en España ya se están comercializando prendas realizadas con tejidos electrónicos y ecológicos que mejoran la calidad de vida de quienes las visten. Es el caso del centro tecnológico Cetemmsa, en Mataró (Barcelona), donde se han diseñado camisetas que protegen a las embarazadas de las radiaciones nocivas gracias a tejidos técnicos de apantallamiento electromagnético. Este efecto se consigue gracias a la incorporación de fibras metálicas a los tejidos para que sean conductores.

Otros ejemplos de esta incipiente entrada del I+D en el mundo textil nacional es el body para bebés que cambia de color cuando el niño tiene fiebre que creó la empresa Rapife, en colaboración con Aitex o un plumas para mujer hecho con 95 botellas de plástico recicladas. La firma catalana Ecoafl obtiene polyéster reutilizando botellas de plásticos de agua o PET (politereftalato de tileno) con el que confecciona abrigos, bolsos, fundas y otros productos.

"Es la misma técnica que introdujo Nike y con la que fabrica la equipación del FC Barcelona. De esta forma, reutilizan basura y reducen el consumo de petróleo, del que se obtiene la mayoría de las fibras textiles sintéticas. Doble beneficio: medioambiental y de imagen", apunta Peña.

La ropa hecha con nanotubos de carbono mantiene o disipa el calor, puede alojar dispositivos eléctricos, recolecta nuestra propia energía

El hilo de araña sintético junto a la fibra a base de nanotubos de carbono van a ser, a juicio de Lucina Llorente, los detonantes de una nueva revolución textil semejante a lo que supuso la llegada del nylon o del elastano. "La clave es la multifuncionalidad", resume Juan José Vilatela, ingeniero físico y responsable del grupo de Nanocompuestos Funcionales del Instituto Madrileño de Estudios Avanzados en Materiales (IMDEA Materiales). Su equipo ha sido capaz de fabricar fibra textil procedente de nanotubos de carbono con un método que sólo comparten en Europa con la Universidad de Cambridge, donde Vilatela hizo su doctorado.

Pero, ¿qué son los nanotubos de carbono? "Son moléculas, partículas, muy delgadas, tan finas como un virus pero muy largas -explica Vilatela-. Son mecánicamente muy fuertes (hasta cien veces más que el acero) y a la vez muy ligeras. Transmiten la corriente eléctrica y el calor porque son conductores, por lo que podrían ofrecen permeabilidad y confort. Así, la ropa hecha con nanotubos de carbono mantendría o disiparía el calor, alojaría dispositivos eléctricos, recolectaría nuestra propia energía cuando caminamos usando nanogeneradores en la prenda que nos permitan cargar el móvil. El ejército de EE UU, por ejemplo, lleva tiempo probándolos en chalecos antibalas".

El gran logro del grupo de Cambridge fue encontrar el modo de convertir algo tan pequeño en una fibra textil. Y lo han conseguido con el método que este físico mexicano se trajo de la prestigiosa universidad británica al Instituto IMDEA Materiales. Consiste, según detalla Vilatela, en "meter en un horno a 1.200 grados centígrados alcohol común o gas natural junto con un catalizador. Ese proceso hace crecer a los nanotubos en una nube como si fuesen dulce de algodón como el que se compra en una feria. Tiramos de ese hilito y lo embobinamos en continuo. Empezamos con miligramos y ya hacemos kilómetros de fibra de nanotubos de carbono. El siguiente paso es hacer muchas fibras en paralelo". 

Los hilos de seda que fabrican las arañas para atrapar a sus presas poseen una combinación de resistencia y una flexibilidad que no ha podido ser igualada por ninguna de las fibras artificiales inventadas hasta ahora, lo que han convertido a este prodigioso hilo en objeto de deseo para los ingenieros de materiales.

La técnica creada por Manel Torres permite hacer prendas instantáneas que se disparan directamente sobre el cuerpo con un aerosol

Un equipo del grupo de Ciencias de los Materiales de la Escuela de Caminos, Canales y Puertos de la Universidad Politécnica de Madrid trabaja en hallar una técnica que permita una producción rentable de un hilo de araña sintético capaz de reproducir sus asombrosas propiedades, pero aún no se ha logrado.

Es cierto que investigadores japoneses descodificaron en junio pasado el ADN del hilo arácnido y que una empresa nipona comercializará su análogo artificial a partir del 2015, pero el precio del metro cuadrado será más que prohibitivo.  

"El sastre químico, así me llaman los medios de comunicación británicos", cuenta con humor el creador de la ropa en spray, el diseñador y químico catalán Manel Torres, que partió a Londres en busca del profesor Paul Luckham, del departamento de Ingeniería Química del Imperial College, para que su idea de pulverizar ropa directamente sobre el cuerpo se convirtiese en un producto real.

El doctor Torres es el fundador de la empresa Fabrican, que comercializa un producto que ha patentado con el nombre de Spray-on fabric. Desde un bote de aerosol o una pistola de pulverización se esparce el material, hecho con una mezcla de pegamento, polímeros y fibras cortas, sobre la piel o sobre una superficie generando una capa delgada de ropa que se seca al instante y que puede ser lavada y reutilizada. Se pueden utilizar diferentes fibras, desde lana a acrílico, para lograr diferentes usos y texturas.

"La tecnología Spray-on fabric permitirá crear un vestido de alta costura a media de manera instantánea, y a un particular hacerse una camiseta o un biquini en casa en el momento que lo desee. El concepto de la tela en aerosol  fue concebido en principio dentro del ámbito de la moda, pero su potencial sirve para muchas aplicaciones, como el hogar, la limpieza, la automoción o la medicina". Torres confía en que su invento se popularizará porque es práctico. No se pone límites: "Quizás un dia Nexus 6 llorará bajo la lluvia vestido con mi Spray-on fabric en el siguiente 'Blade Runner'".

El sector textil, al igual que otros sectores empresariales en España, mantiene una reticencia a invertir en investigación y desarrollo. "Todo sigue girando en torno al pecio y en los nuevos desarrollos la inversión inicial suele ser cara, por lo que los diseñadores interesados en nuevos materiales no pueden acceder a ellos mientras no se comercialicen a gran escala y el precio sea asequible", lamenta Carmen Jover, responsable del grupo de Investigación en Moda, Diseño y Confección de Aitex.

Los expertos en tecnología para la moda consultados están convencidos de que esta revolución va a generar un despegue económico de la industria textil y que el sector español tiene que apostar por la I+D si no quiere quedarse fuera del negocio. "Desde otros países vienen pisando fuerte. Incluso en el programa de ayudas europeas Horizonte 2020 se contempla una línea destinada a industrias creativas a partir de materiales reciclables. Se abre un nuevo mercado en el mundo de la moda", dice Javier Peña, director científico de Materfad.