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El 'monstruo del Norte' que podía masticar un coche

Una expedición científica ha identificado en el Ártico noruego los restos fósiles del que podría ser el mayor reptil marino hallado hasta la fecha

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Una expedición científica en la isla de Spitzbergen, en el archipiélago noruego de Svalbard, ha identificado los restos fósiles del que podría ser el mayor reptil marino hallado hasta la fecha, informa la BBC. Se trata de un ejemplar de pliosaurio que vivió hace 150 millones de años y que pudo alcanzar los 15 metros de longitud. Según el paleontólogo británico Richard Forrest, estas criaturas “eran lo suficientemente grandes como para atrapar un coche pequeño con sus mandíbulas y partirlo en dos”.

Los investigadores responsables del hallazgo pertenecen al Museo de Historia Natural de la Universidad de Oslo. Sus excavaciones en la gélida y desolada isla ártica, donde han tenido que trabajar en condiciones atmosféricas muy duras y esquivando los ataques de los osos polares, han logrado recuperar un tesoro de hasta 40 grandes reptiles marinos extinguidos. El nuevo espécimen fue descubierto en 2006 y desenterrado en agosto de 2007. Una vez analizados los restos, los científicos determinaron que el nuevo ejemplar es un 20% mayor que el Kronosaurus, un pliosaurio australiano que era hasta ahora el mayor reptil marino conocido.

Según relata el director del equipo, Jorn Hurum, el pasado lunes por fin ensamblaron todos los huesos de la aleta, con una longitud total de tres metros. “Nos quedamos asombrados”, explica. A la espera de bautizar la que creen una nueva especie, los investigadores lo llaman el “monstruo”. Aunque la situación del fósil impidió recuperar la mayoría de las piezas craneales, Hurum destacó que en la misma isla han localizado un segundo ejemplar, posiblemente de la misma especie. La excavación, que esperan emprender este año, permitirá definir nuevos detalles sobre el animal jurásico.

Primos de ‘Nessie’

Los pliosaurios están estrechamente emparentados con los plesiosaurios, más conocidos gracias a que su morfología corporal, con cuatro aletas, cuello largo y cabeza pequeña, se ha identificado tradicionalmente con la leyenda del monstruo del Lago Ness. Ambos grupos eran depredadores marinos que se impusieron a los más primitivos ictiosaurios. A comienzos del jurásico, los plesiosaurios desaparecieron y dejaron paso a los pliosaurios, con cuellos más cortos, poderosas mandíbulas y aspecto parecido a las de los cocodrilos.

Ejemplares de los tres grupos se han hallado en el yacimiento de Svalbard, donde, explica Hurum, las condiciones de alcalinidad y ausencia de oxígeno favorecieron la conservación de los fósiles en la roca sedimentaria.