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Mundo animal Los hámsteres silvestres que solo comen maíz se vuelven caníbales

La deficiencia de vitamina B3 es la causa del comportamiento aberrante de estos roedores, en peligro de extinción.

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Ejemplar de gran hámster de Alsacia / CENTRE DE RÉINTRODUCTION HUNAWIHR

Aunque en la actualidad sean sobre todo populares como mascotas, los hámsteres son roedores que siguen viviendo en libertad. En Francia, el gran hámster de Alsacia, que puede alcanzar los 25 centímetros de longitud, se halla en peligro de extinción y los esfuerzos por evitarlo están revelando las causas de su declive. Se sospechaba que el monocultivo de maíz en la región alsaciana era una de ellas pero ahora se ha confirmado que afecta directamente a la tasa de reproducción de estos animales. Las hembras que dan a luz tienen un comportamiento infanticida no habitual en esta especie. Suelen situar a sus crías junto al maíz que almacenan y se las comen, han comprobado los investigadores franceses.

Además de esta conducta aberrante, las hembras muestran otros síntomas físicos, como la lengua de color oscuro, y de demencia, como correr en círculos. Todo ello se asocia a una grave deficiencia de vitamina B3, debida a que solo comen maíz. Los investigadores de la Universidad de Estrasburgo, liderados por Mathilde Tissier, explican en una revista de la Royal Society británica que cuando se les da a los hámsteres un suplemento de vitamina B3 la tasa de reproducción se eleva notablemente hasta alcanzar la normalidad porque desaparece el infanticidio y se restablece la conducta normal.

Las hembras que dan a luz tienen un comportamiento infanticida no habitual en esta especie

La historia se repite, aunque ahora sea en los roedores. Recuerdan los científicos que desde 1735 a 1940 las dietas basadas en el maíz produjeron centenares de miles de muertes en la población humana en Europa a causa de la pelagra, una compleja enfermedad causada por la deficiencia de vitamina B3 y triptófano (un aminoácido esencial). La dieta variada se demuestra que es esencial para una buena nutrición, pero los hámsteres alsacianos no tienen donde elegir.

Antes se plantaba alfalfa en la región, que es su alimento preferido. Ahora se planta solo maíz y existen otros factores, como los pesticidas y la destrucción del hábitat por la urbanización y la mecanización del campo, que pueden estar influyendo en que solo queden unos 1.000 ejemplares en Francia y pocos más en toda Europa occidental.

Un plan de cinco años para la recuperación del gran hámster de Alsacia, iniciado en 2014, incluye que los agricultores siembren entre el maíz otros cultivos, como la alfalfa y el trigo. En el centro de reintroducción de especies en Hunawir, que existe desde hace 40 años y ahora, reconvertido en Naturoparc, ofrece también actividades de divulgación y sensibilización al gran público, se están realizando estudios sobre hámsteres y buscando soluciones para mantener la biodiversidad, tan amenazada en Europa.

Solo quedan unos 1.000 ejemplares en Francia y pocos más en toda Europa occidental

En tierra se conocen bastante bien las fuentes de vitamina B en sus diversas formas pero en los océanos su ciclo de formación y captación por la vida marina animal, que depende de ella, es todavía misterioso. ¿De dónde sale la vitamina B12?, se han preguntado los oceanógrafos. Se suponía que la producen las cianobacterias, pero una expedición que ha tomado muestras ha hallado que estos microbios omnipresentes en los mares producen solo una forma de vitamina B12 que no es útil para el fitoplancton, base de la pirámide alimentaria marina.

Explican los investigadores de la Universidad de Washington en la revista Proceedings que partieron de la identificación de esta seudovitamina B12 en pequeñas cantidades en el alga espirulina, que es un popular suplemento alimentario. Entonces la buscaron en el mar y la encontraron junto a la forma normal en muchos lugares. Les falta por saber, ahora, qué es lo que produce la B12 normal, partiendo o no de la ahora hallada. Creen que son otros de los muchísimos microbios marinos, posiblemente las arqueas, al menos en las zonas en que viven. Su estudio ha indicado, una vez más, la complejidad del ecosistema marino.