Publicado: 23.12.2014 16:22 |Actualizado: 24.12.2014 08:00

Navidad sobre un cometa

Los científicos de Rosetta creen que podrán despertar a la sonda Philae en enero.

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Los científicos de Rosetta creen que podrán despertar a la sonda Philae en enero.

Representación de la situación de la sonda Philae, rodeada de “rocas”, en un lugar todavía no determinado del cometa. /ESA/Rosetta/Philae/CNES/CIVA

Sola, aislada, a 527 millones de kilómetros de la Tierra y en casi permanente oscuridad, la sonda Philae permanece desde hace mes y medio sobre la superficie de cometa Churyumov-Gerasimenko, tras su accidentado e histórico aterrizaje el pasado 12 de noviembre. Debido a la situación en que quedó tras rebotar dos veces en la dura capa externa del cometa, actualmente recibe unas cuatro horas y media diarias de luz solar, insuficientes para recargar sus baterías y poder utilizar sus instrumentos de observación. Durante este tiempo, los científicos de la misión Rosetta, de la Agencia Europea del Espacio (ESA) han intentado localizarla y están preparando su programa de trabajo para cuando salga de la hibernación, pero esto será después de Navidad.

En conocer su situación han tenido éxito a medias. Los últimos cálculos del equipo de dinámica de vuelo del Centro Nacional de Estudios Espaciales (CNES) francés la sitúan de lado en vez de apoyada sobre sus tres patas, en equilibrio inestable, en un terreno abrupto que han representado en tres dimensiones. Sin embargo, no saben dónde está exactamente, porque todavía no la han podido localizar las cámaras de la nave principal, que sigue acompañando al cometa.



“Solo tiene una de las tres patas en posición horizontal”, explica Jean Pierre Bribing, investigador principal de Philae, “y está frente a un farallón muy fracturado, sumamente interesante para estudiarlo”. Sin embargo, no es esta pared la que la oculta del Sol la mayor parte del tiempo, sino una montaña cercana que ya ha sido bautizada con el nombre de Perihelio.
Conocer la situación relativa y orientación de Philae es muy importante, porque los nuevos cálculos indican que ya en enero, a medida que el cometa se acerque al Sol, podría estar recibiendo horas de sol suficientes (necesita al menos seis diarias) para que los científicos intenten sacarla de la hibernación, ha explicado Bribing en un congreso de la Unión Americana de Geofísica (AGU) en San Francisco. Si todo va bien, empezaría a mandar datos en febrero, coincidiendo con un pase muy cercano de Rosetta sobre el cometa, a solo seis kilómetros de la superficie.

Conocer la estructura del cometa es uno de los temas que más interesan a los científicos. Los rebotes pudieron deberse sobre todo a que la corteza de este es más dura de lo que se pensaba. “La mezcla de hielo de agua con polvo en condiciones de baja gravedad puede ser muy resistente”, dice Bribing. Hay mucha discusión sobre cómo se estructura en capas el cometa bajo la corteza y el grado de heteroigeneidad estructural del núcleo, que impide que se desintegre. Las imágenes de lo que le rodea a poca distancia que Philae mandó antes de apagarse indican una gran variedad de materiales, posiblemente no modificados desde hace miles de millones de años, “ladrillos” de hielo y material orgánico que se mantienen unidos, según Bribing.

“Esto indica que el agua en la Tierra no fue traída por los cometas”, señala Kathrin Altwegg

Lo que sí se conoce es la composición isotópica del agua del cometa, que ha resultado ser distinta de la del agua terrestre. “Esto indica que el agua en la Tierra no fue traída por los cometas”, señaló Kathrin Altwegg, encargada del instrumento Rosina de Rosetta, en San Francisco. Sin embargo, existen otras teorías, como que el agua llegó a la Tierra efectivamente desde el espacio pero luego se modificó en el interior del planeta.

Altwegg recordó que este cometa procede del cinturón de Kuiper, situado más allá de Neptuno, pero luego comentó que en realidad las hipótesis sobre el origen de los cometas y la posibilidad de que hayan pasado de un cinturón a otro en el Sistema Solar están en continuo cambio. Este ambiguo comentario ha sido criticado en foros dedicados a Rosetta. También se critica la escasez de imágenes del instrumento Osiris que se están haciendo públicas. Osiris es la cámara principal de Rosetta, la que ha obtenido excepcionales imágenes del cometa desde muy cerca y la que está ahora buscando a Philae. Fue diseñada y construida y es manejada desde el Instituto Max Planck de Alemania.

En agosto próximo tendrá lugar la máxima aproximación (186 millones de kilómetros) del cometa al Sol, y Rosetta lo seguirá acompañando al menos hasta el final de 2015, completando así una histórica misión que ya ha sido considerada el mayor logro científico de este año por la revista Science.

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