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Nobel alternativo a un escarabajo engañado

Los insectos intentan copular con botellas de cerveza pensando que son hembras

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Un estudio sobre escarabajos que copulan hasta morir con botellas de cerveza ha recibido este año el premio Ig Nobel de Biología. Los galardones se entregaron el jueves en la Universidad de Harvard (EEUU) durante una ceremonia a la que asisten cada año varios premios Nobel reales. El jurado, que reconoce trabajos científicos que 'primero hacen reír y luego pensar', también ensalzó a los creadores de una alarma que alerta de los incendios con salsa picante y a Arturas Zuokas, alcalde de Vilna (Lituania), quien recibió el premio de la Paz por arrollar a un Mercedes con su tanqueta para dejar clara su política hacia aquellos que aparcan en el carril bici.

El equipo del biólogo Darryl Gwynne, de la Universidad de Toronto (Canadá), descubrió en Australia un comportamiento sexual entre insectos que era inédito para la ciencia. Cuando los machos del escarabajo Julodimorpha bakewelli se topan con una botella de cerveza vacía, intentan copular con ella hasta la extenuación. Su ímpetu es tal que los insectos no cesan a pesar de que las hormigas les muerdan 'en las partes blandas de sus genitales desplegados', según describe el estudio premiado, publicado en el Australian Journal of Entomology. En algunos casos, las mismas hormigas acababan devorando al macho entero, que había fenecido en su intento de reproducirse. El trabajo concluye que el culpable de este comportamiento es el color marrón de las botellas, parecido al de los escarabajos, y las líneas de puntos rugosos que hay en el extremo opuesto al gollete, que los insectos confunden con la textura de la espalda de las hembras. En pocas palabras, piensan que la botella es una enorme pareja y se dejan la vida en intentar cubrirla.

Los Ig Nobel se entregaron el jueves en la Universidad de Harvard

Los Ig Nobel se entregan la semana antes de que la Academia Sueca falle sus galardones. En la categoría de Medicina, este año fue premiado un estudio que demostró que tener la vejiga llena con las consecuentes ganas de orinar reduce la capacidad de tomar decisiones en la misma magnitud que llevar 24 horas sin dormir o estar ligeramente ebrio.

El premio de Química se lo ha llevado un invento japonés que ya está patentado. Se trata de una alarma contra incendios que no alerta por sonido, sino por olor, en concreto el del wasabi, una pasta verde y picante que tiene un componente que irrita las fosas nasales. Su aroma, dicen los creadores del dispositivo, es el más efectivo a la hora de despertar a gente dormida.

Una alarma que produce olor a salsa picante gana en Química

En la categoría de Literatura triunfó John Perry, de la Universidad de Stanford (EEUU), por una teoría estructurada de la postergación. El título del trabajo da la clave del éxito: 'Para ser productivo, trabaja siempre en algo importante usándolo como forma de evitar trabajar en algo que es más importante aún'. A la ceremonia de entrega acudieron premios Nobel como Rich Roberts, que ganó el galardón de Medicina en 1993. También estaban allí Ig Nobel de otros años, como un médico tragasables que publicó un estudio sobre las lesiones que ocasiona esta práctica.