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El ozono veranea en la ciudad

El cóctel de luz solar intensa y contaminantes produce este gas que en las capas altas es beneficioso, pero que a baja altura causa problemas de salud 

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Vivir en las afueras de una gran ciudad puede parece una opción saludable y tranquila, pero las calurosas tardes de verano están deparando la aparición de un desagradable contaminante: el ozono troposférico. Las áreas periféricas de Barcelona, Madrid, Pontevedra, Cádiz o en la Ribera Navarra han registrado concentraciones elevadas de este gas durante las últimas semanas.

Un ejemplo es la Comunidad de Madrid, donde los municipios de Algete, Alcobendas, Alcalá de Henares, Majadahonda, Guadalix de la Sierra, El Atazar y Orusco de Tajuña han sufrido niveles altos de ozono troposférico durante el pasado julio. La misma situación han vivido las localidades gaditanas de Arcos, San Roque, La Línea y los Barrios, las catalanas de Vic y Tona o las navarras Arguedas y Tudela.

Varias localidades han superado los umbrales este verano

Los episodios de elevadas concentraciones de ozono troposférico en verano no son una situación novedosa, como demuestra el informe preliminar de la Agencia Europea de Medio Ambiente de 2006. Sus datos demuestran que, durante ese año, de las 1.985 estaciones de medición de ozono troposférico en la zona de la UE, el 57% de ellas superó al menos una vez el umbral que exige informar a la población.

El ozono troposférico es un contaminante secundario, es decir, que se forma a partir de contaminantes primarios, como el óxido de nitrógeno y los Compuestos Volátiles Orgánicos (COV), procedentes de las emisiones de los automóviles, de la industria y de los disolventes orgánicos. Si la radiación solar es elevada y el viento está en calma, condiciones que se dan en primavera y verano, se produce una reacción química que genera oxidantes fotoquímicos, de los cuales el ozono troposférico es el más contaminante.

El sol reacciona con la polución mientras el viento la arrastra hacia la periferia

Las concentraciones más elevadas de ozono troposférico acostumbran a producirse a finales de semana, cuando la acumulación de contaminantes asociados al tráfico rodado es mayor. En el caso de la Comunidad de Madrid, los datos de los últimos años muestran que en las áreas próximas a la capital, los umbrales se superan a principios de semana, puesto que los contaminantes precursores del ozono están ya presentes. En cambio, en las áreas menos urbanas, las superaciones se producen a finales de semana, ya que se debe transcurrir un tiempo para que los contaminantes precursores sean transportados. Por ejemplo, en el municipio de Guadarrama, situado a casi 50 kilómetros de Madrid, en 2005 el nivel superó el umbral de información a la población en 23 ocasiones.

¿Por qué suelen verse afectadas las zonas periféricas? Si el régimen de vientos es constante hacia una dirección concreta, los contaminantes primarios de las ciudades, precursores del ozono, son arrastrados mientras la radiación solar hace el resto. Esto resulta en la dispersión del ozono alrededor de la urbe y en su eventual acumulación allí donde las condiciones de viento lo propician, como por ejemplo en la Plana de Vic, llana y rodeada de montañas. Pese a distar 70 kilómetros de Barcelona, en esta comarca se registraron niveles de hasta 232 microgramos por metro cúbico de aire los días 1 y 8 de julio.

La presencia de altas concentraciones de ozono ataca directamente 'al sistema respiratorio, es decir, a la nariz y sus cornetes, la faringe, la tráquea, los bronquios y especialmente los alvéolos, que es donde se establece el intercambio gaseoso del CO2 por el oxígeno que respiramos', explica Jesús Sánchez Martos, catedrático de Educación para la Salud de la Universidad Complutense de Madrid. Los síntomas incluyen 'una simple sequedad de garganta, tos, estornudos, decaimiento o una reducción del rendimiento físico, tanto en el ámbito laboral como en casa', señala el facultativo.

En algunos casos puede provocar faringitis, conjuntivitis, dificultades para respirar o infecciones respiratorias, pero sobre todo aumenta y complica dolencias como el asma, alergias y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), en especial en personas fumadoras. Según detalla Sánchez Martos, 'los enfermos crónicos o personas mayores, o bien los niños menores de dos años, que no tienen su aparato respiratorio muy maduro, son los colectivos más sensibles a las concentraciones elevadas de ozono troposférico'.

Ante episodios de alta concentración de ozono, este especialista recomienda 'evitar la práctica de ejercicio al aire libre, especialmente entre las 12 de la mañana y las 5 de la tarde', la franja horaria de radiación más intensa y, por lo tanto, de mayores concentraciones. Como medidas de prevención, se aconseja evitar al máximo el uso del automóvil y mantener la temperatura del aire acondicionado por encima de los 25ºC.

La Unión Europea estableció en 2002 una Directiva comunitaria que especifica los niveles de concentración de ozono que, en caso de ser alcanzados o superados, obligan a las administraciones públicas a tomar ciertas medidas. El denominado umbral de información a la población se sitúa en los 180 microgramos por metro cúbico de aire de media en una hora. Se obliga a informar a los grupos de riesgo, como niños, ancianos, personas con problemas respiratorios y quienes realicen actividades físicas prolongadas a aire libre. También obliga a informar a la población el nivel de protección para la salud humana, establecido cuando se superan los 120 microgramos por metros cúbico durante 8 horas o más, o bien 25 días al año.

El tercer nivel es el de alerta a la población, que se activa si se superan los 240 microgramos por metro cúbico de aire como media en una hora. En este caso se deben adoptar medidas de prevención y reducción de los niveles de contaminación, además de extender las recomendaciones a toda la población. Incluso existe un umbral de protección de la vegetación, puesto que las concentraciones elevadas de ozono troposférico reducen la capacidad fotosintética y el crecimiento de las plantas y de los cultivos.

Trío de oxígenos
El ozono es, en realidad, oxígeno, pero en una forma molecular distinta a la que permite la respiración. Los átomos de oxígeno se unen de manera estable para formar parejas. Este oxígeno molecular, integrado por dos átomos, es la forma ‘respirable’ que captan los pulmones para devolverlo al aire transformado en CO2. Por su parte, el ozono es un trío de átomos de oxígeno, menos estable que la pareja y no respirable.

Capa protectora
El ozono es bueno o malo dependiendo de dónde se encuentre. A unos 20 kilómetros de altura sobre la superficie terrestre se sitúa una alta concentración de ozono, la archiconocida capa de ozono, que actúa como filtro al retener la parte más dañina de la radiación ultravioleta del sol, la UV-B, que produce cáncer de piel y debilitamiento del sistema inmunológico.

Dañino a baja altura
El ozono troposférico se forma a baja altura por una reacción química de los contaminantes urbanos e industriales catalizada por la radiación solar. Es perjudicial para la salud por tratarse de un gas oxidante.