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¿Por qué algunas personas detectan el olor de los espárragos en la orina?

No todo el mundo es capaz de reconocer el aroma fuerte y característico en el pis humano que se produce tras comer espárragos. Esta habilidad tiene un origen genético.

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Un equipo de investigadores ha encontrado cientos de variantes genéticas asociadas con la capacidad de detectar el olor a espárragos en la orina. Imagen: Fotolia

De todos es sabido que comer espárragos (Asparagus officinalis) provoca un olor característico en la orina, aunque no todo el mundo puede detectar ese olor. Un equipo de investigadores estadounidenses y europeos ha encontrado cientos de variantes en la secuencia de genes implicados en el sentido del olfato que están fuertemente asociados con la capacidad de detectar los metabolitos de los espárragos en la orina.

Los resultados del trabajo se han publicado en el número especial de Navidad de la revista BMJ, en la que se recogen investigaciones de cuestionable interés científico, pero llevadas a cabo con pulcritud metodológica y mucho sentido del humor. Según los autores, se necesita investigar más para entender por qué algunos alimentos causan olores tan particulares y por qué hay predisposiciones genéticas que permiten oler o no los metabolitos, como en el caso de los espárragos.

Solamente un 40% de los participantes reconocían detectar el olor en la orina tras comer espárragos

Para determinar qué factores genéticos influyen en esta capacidad, los científicos, liderados por las investigadoras Sarah Markt y Lorelei Mucci, de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard, analizaron una muestra de 6.909 hombres y mujeres de ascendencia europea-americana. Simplemente les preguntaron si eran capaces de percibir o no el olor.

Encontraron que solamente un 40% de los participantes reconocía ese aroma en el pis. Al 60% restante se le diagnosticó anosmia a los espárragos –sin capacidad de olerlos–.

Después, cruzaron los datos de su muestra con los obtenidos en estudios de asociación del genoma completo sobre más de 9 millones de variantes genéticas, y descubrieron 871 variaciones en la secuencia de ADN asociadas a la incapacidad para detectar el olor. Estas variantes se encontraron en genes relacionados con el sentido del olfato.

Los metabolitos que contienen los espárragos generan un olor particular en la orina que no todo el mundo detecta / Pixabay

Como curiosidad, los autores destacan el hecho de que una gran proporción del grupo que no percibe el olor sea de sexo femenino, a pesar de que las mujeres suelen ser más sensibles y precisas a la hora de identificar olores. Un dato que, según los responsables del estudio, puede explicarse simplemente porque la posición que utilizan las mujeres a la hora de orinar hace más difícil que noten el olor de su propio pis.

Un estudio con limitaciones

Los autores reconocen que el estudio tiene varias limitaciones. Por ejemplo, no se puede medir de forma objetiva la capacidad para percibir el olor, ya que se depende de la apreciación personal del sujeto del estudio. Desconocen además si las mismas variantes genéticas que han detectado en la muestra de europeo-americanos predicen esta anosmia en etnias diferentes. Tampoco han podido comprobar si esta capacidad aumenta o disminuye con la edad, a pesar de que otros estudios sí que muestran cambios en el sentido del olfato a medida que envejecemos.

La capacidad diurética de los espárragos nos puede ayudar a soportar las resacas navideñas

Sin embargo, sí que opinan que han descubierto unos candidatos idóneos para seguir investigando en el futuro la estructura del sentido del olfato y los compuestos responsables de percibir el olor del metabolito de los espárragos. “Hay que seguir investigando para ayudar a la gente anósmica a que descubra todo lo que se está perdiendo”, dicen los autores.

Los investigadores aprovechan para recordar el alto contenido en hierro, fibra, vitaminas A, E y C de los espárragos. Incluso insisten en que su capacidad diurética nos ayudará a sobrellevar las resacas y proteger el hígado ante los excesos de las fiestas que se acercan.

Además, en su artículo de investigación proponen un entrañable experimento familiar para llevar a cabo en las cenas navideñas: servir alguna receta con espárragos y discutir con nuestros seres queridos sobre el “asqueroso y desagradable olor de la orina”, como lo definió el gastrónomo romano Apicio en el siglo I d. C.