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El pez león invade las aguas del caribe

La especie amenaza el turismo y los arrecifes de coral

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Primero fue en las aguas de la Guajira y Santa Marta, luego en el archipiélago caribeño de San Andrés y Providencia. En los últimos días, la plaga del peligroso pez león ha empezado ya a causar estragos también en Puerto Colombia, importante enclave pesquero y turístico en las aguas del mar Caribe, a 20 kilómetros de Barranquilla.

Se trata de una especie tan vistosa y apreciada en los acuarios de peces de arrecife como voraz, venenosa y amenazadora para los ecosistemas caribeños.

El pez león (Pterois volitans) es originario de Corea, Malasia y Australia. ¿Cómo aparece a tantos miles de millas de su entorno? La hipótesis certificada por los biólogos marinos consultados por Público es que empezó a nadar libre en aguas estadounidenses en 1992, cuando el huracán Andrew destruyó el acuario artificial de Biscane Bay en las costas de Florida (EEUU). Luego apareció en Puerto Rico, República Dominicana, Islas Vírgenes, Jamaica y, ahora, Colombia.

El escaso control de las autoridades de EEUU sobre los coleccionistas que traen ejemplares del océano Índico y los arrojan al mar cuando se cansan de ellos también ha podido influir en la actual plaga.

La invasión supone una amenaza para las especies nativas como el pargo o el mero, a cuyos ejemplares jóvenes devoran. El pez león también es letal para la ecología de los arrecifes coralinos, ya que acaba con las larvas de otros peces que son vitales para su equilibrio al alimentarse de las algas de este ecosistema, y permitiendo que no proliferen y pongan en riesgo los corales. Bahamas ha visto ya destruido el 80 % de su sistema de arrecifes, invadidos por el pez león.

El riesgo, según explican pescadores y ecologistas de la Isla de Providencia, en Colombia, se cierne ahora sobre su barrera de coral de más de 33 kilómetros, una de las más importantes del mundo.

La especie también es una amenaza para los bañistas y los pescadores de la zona. Las aletas del pez tienen forma de plumas multicolores y están revestidas de espinas venenosas. El contacto con la piel provoca dolores intensos, dificultades para respirar, inflamación, náuseas, convulsiones y hemorragias que deben ser tratadas en un hospital.

En Santa Marta, una de las zonas de mayor turismo y riqueza ecológica de Colombia, con reservas a nivel mundial como el parque Tayrona, la situación es cada vez más preocupante.

'El pez león ha proliferado mucho en relación con otras especies y, procediendo de aguas profundas y frías, se ha adaptado a lechos arenosos de dos o tres metros de profundidad, suponiendo también un riesgo para los bañistas', explica a este diario la profesora y bióloga marina Aminta Jáuregui.

'Estamos emprendiendo un estudio para detallar la biología reproductiva del animal y diseñar la mejor forma de atajar la amenaza que representa, ya que su ciclo reproductivo es muy superior al de las demás especies', concluye Jáuregui.