Publicado: 15.01.2014 09:47 |Actualizado: 15.01.2014 09:47

Un primate ya hacía pinza con los dedos hace 8 millones de años

El Instituto Catalán de Paleontología descubre que el dedo pulgar del 'Oreopithecus bambolii' tenía la capacidad de sujetar objetos como lo hacemos los humanos

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Un estudio llevado a cabo por el Instituto Catalán de Paleontología (ICP) ha descubierto, a través del estudio de la falange distal del dedo pulgar del hominoideo fósil Oreopithecus bambolii, que esta especie, que vivió hace entre 8,2 y 6,7 millones de años, tenía la capacidad de sujetar objetos haciendo una pinza con los dedos. Un sistema muy parecido al que utilizan los humanos actuales. El Oreopithecus bambolii, conocido como 'mono del pantano', habitaba la zona que actualmente forma parte de la Toscana y Cerdeña (Italia). El esqueleto más completo de esta especie fue descubierto en 1958 en una mina de carbón y corresponde a un joven adulto macho de unos 30 kilogramos, conocido con el apodo de "Sandrone".

Su clasificación ha sido siempre controvertida entre la comunidad científica y, aunque actualmente Oreopithecus es considerado un hominoideo, a mediados del siglo pasado, algunos autores lo situaron cercano a cercopitécidos --un grupo que comprende los macacos o los babuinos, entre otros--, o un representante de los primeros homininos --el grupo que comprende los humanos y sus ancestros fósiles--. La dificultad en su clasificación es debida a la compleja combinación de caracteres ancestrales, modernos y derivados que presentan sus restos.

Por este motivo, la morfología de la mano de esta especie, y particularmente la de su pulgar, ha sido objeto de gran controversia y muchas publicaciones científicas durante los últimos 25 años. Ahora, el nuevo estudio del ICP, que ha sido publicado en American Journal of Physical Anthropology, ha comparado la morfología de la falange distal del pulgar de Oreopithecus con la de otras especies actuales y fósiles. La muestra comparativa de los análisis incluye humanos, diversas especies de monos, hominoideos actuales (gibones, orangutanes, gorilas y chimpancés), y fósiles como Proconsul o Pierolapithecus.

Una vez recogido los datos, la investigación concluye que las proporciones de la falange distal del pulgar de Oreopithecus son parecidas en especies actuales aparentemente tan diferentes como gibones y gorilas, y también en especies fósiles como Orrorin (uno de los primeros miembros del linage humano) o Proconsul, lo que los investigadores han interpretado como una característica ancestral del grupo. Sin embargo, por otro lado la falange de Oreopithecus presenta algunas características anatómicas que sólo se ha encontrado en humanos actuales y fósiles y que estudios previos han relacionado con la capacidad humana de coger objetos usando una pinza de precisión con las partes planas de las yemas de los dedos del pulgar y el índice.

Los expertos han explicado que la gran mayoría de primates no humanos son capaces de manipular objetos con cierto grado de precisión utilizando el pulgar y uno o más dedos, pero los humanos son los únicos que pueden sujetar objetos de forma delicada pero segura entre las yemas de los dedos del pulgar y otros dedos. Esto es posible porque el pulgar es robusto y largo en relación al resto de dedos. En cambio, en los hominoideos actuales, como los chimpancés, el pulgar es proporcionalmente mucho más corto que los otros dedos y sólo pueden coger los objetos sujetándolos entre las puntas o los lados de los dedos de una manera menos precisa.

Entre otras características, la presencia en Oreopithecus de una inserción muscular para un flexor largo en la falange distal del pulgar como la que presentan los humanos, sugiere que el pulgar era largo en relación al resto de dedos y que usaba una pinza de precisión de tipo humano para manipular alimentos.

Para los científicos, esta característica se debe a la evolución sufrida debido al entorno en el que vivió: la zona de la Toscana y Cerdeña formaban parte de una isla. "En condiciones de insularidad, los animales desarrollan adaptaciones particulares para minimizar el gasto energético, ya que el alimento suele ser un recurso limitado y no suele haber depredadores terrestres de los que huir", apunta el texto. Del mismo modo, apunta que estas adaptaciones incluyen, a menudo, cambios en la forma de alimentarse y en la de desplazarse y, en el caso de Oreopithecus, la posibilidad de tomar alimentos con precisión le habría permitido ser más eficiente en la recolección y sobrevivir en un entorno con escasez de alimentos.