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El pueblo contra BP

Los intentos de la petrolera por ocultar la realidad sobre el vertido del golfo impulsan protestas y boicots. Un grupo de accionistas demanda a la compañía

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Primero fueron las 17 horas de interrogatorio a los supervivientes en la playa sin posibilidad de contactar con sus familias. Más tarde, la vaga estimación de que el vertido no superaba los 5.000 barriles diarios hoy el cálculo oscila entre 12.000 y 25.000 barriles y la fantasía de que la operación Top Kill taponar la fuga con material pesado acabaría con el escape. Por último, hace sólo unos días, se supo que BP arrastraba problemas con la seguridad del pozo Deepwater Horizon desde 2009, en particular en la válvula que debía cerrarlo en caso de accidente y que no funcionó antes de la explosión, la noche del pasado 20 de abril.

La cadena de errores, artimañas e incorrecciones ha acabado con la paciencia de los estadounidenses, que han decidido movilizarse en la mayor crisis ecológica del país.

Un boicot a BP en Facebook suma ya medio millón de simpatizantes

'Estamos ante el mayor desastre medioambiental y no tiene visos de terminar. Once trabajadores han muerto, millones de litros de petróleo vertidos al mar durante casi dos meses y una megacorporación que ha mentido y continúa mintiendo sin que el Gobierno haga nada para proteger a los ciudadanos'. Así se expresa el movimiento Seize BP (Detengamos a BP, en inglés), que durante los últimos siete días se ha convertido en el azote de la petrolera británica.

Compuesta por miles de activistas a lo largo y ancho del país, Seize BP ha convocado manifestaciones en 50 ciudades estadounidenses en lo que ha denominado Semana de Acción. Los Ángeles, Washington o Nueva York, donde un centenar de personas se concentró hace una semana frente a la sede de J.P. Morgan Chase propietaria de un 30% de BP, ya han sido testigos de sus protestas. Demandan que BP diga la verdad sobre el vertido, que sus bienes sean cuantificados, y la creación de un fideicomiso que se encargue de indemnizar a cada víctima.

'La presión popular está obligando al presidente Obama a mostrar en público toda su retórica, pero hablar no es suficiente. Las víctimas del golfo no pueden comer retórica y no pueden pagar su renta con las palabras del presidente. Necesitamos pasar a la acción', asegura Carl Messineo, portavoz de Seize BP. El movimiento ciudadano exige un primer pago a los damnificados de 10.000 millones de dólares y está dispuesto a llegar hasta el Congreso para conseguirlo. No entienden cómo la empresa que ha acabado con la industria pesquera del golfo de México valorada en 6.500 millones de dólares presume de haber invertido hasta ahora 1.400 millones en las labores de limpieza, más aun cuando en su web reconocen unos ingresos diarios que durante 2009 superaron los 654 millones de dólares.

La compañía vale hoy casi la mitad que antes de la crisis

Como respuesta, BP anunció el martes que dedicará 60 millones de dólares a la instalación de barreras de arena para proteger la costa de Luisiana. Sin embargo, Chris Roberts, concejal de Jefferson Parish, localidad de la zona, se pregunta dónde están ahora los cientos de trabajadores temporales que la petrolera puso a trabajar en las playas de la región para la visita del presidente Obama. 'En cuanto se fue, volvieron a meter a los trabajadores en autobuses y los enviaron a casa', se queja Roberts, quien acusa a BP de montar todo el despliegue 'sólo para la foto'.

Al espíritu combativo de Seize BP y Roberts se han sumado dos nuevos colectivos: Boycott BP y Votevets.org. El grupo de Facebook Boycott BP crece a un ritmo de 30.000 miembros al día y ya suma casi medio millón de simpatizantes dispuestos a realizar un bloqueo contra los productos de la petrolera. Por su parte, Votevets.org ha puesto en marcha una campaña nacional de anuncios televisivos de más de 1,5 millones de dólares en la que afirma que el hecho de que la Guardia Nacional participe en las tareas de recogida de crudo debilita la seguridad del país. Además, el grupo pide que EEUU apueste definitivamente por las energías renovables y reduzca su dependencia del petróleo.

Las voces de protesta contra la actuación de BP y la Administración Obama no han llegado sólo de los ciudadanos. Steve Gordon, abogado de las familias de varias víctimas, explicó a Público que tanto Transocean, empresa propietaria del pozo siniestrado, como BP están tratando de arrebatar a los supervivientes su derecho a acudir a la Justicia. 'La industria del petróleo es demasiado poderosa y tiene demasiada influencia en Washington', se queja Gordon, quien considera 'un secuestro' las 17 horas del interrogatorio que ambas compañías practicaron a los trabajadores de la plataforma.

Para Craig Murray, ex embajador británico en Uzbekistán y profesor asociado de Derecho en la Universidad de Lancaster (Reino Unido), 'BP miente' y asegura que basta con un simple cálculo matemático para demostrarlo. 'Los esfuerzos de la petrolera pasaban por recoger con la nueva campana el equivalente a 10.000 barriles diarios, cuando se han pasado semanas afirmando que el vertido no superaba los 5.000 barriles diarios', explica Murray.

Otra de las grandes farsas de BP durante el vertido del golfo de México ha sido la operación Top Kill. Mientras la petrolera y el Gobierno aseguraron durante días que el intento por tapar la fuga de crudo con 25.000 kilos de barro inyectado a presión estaba funcionando, para la mayoría de los científicos consultados por este periódico no fue más que una operación de maquillaje para ganar tiempo. La doctora Dense Reed, directora del departamento de Ciencias Medioambientales de la Universidad de Nueva Orleans, estaba segura del fracaso de antemano y apuntó 'la perforación de un pozo auxiliar' como la única estrategia realista para acabar con el vertido, aunque precisó que 'se necesitarán meses para terminarlo'. Ahora BP se afana en terminar dos conductos adyacentes que permitirán detener el derrame, algo que no sucederá en ningún caso hasta finales de agosto.

Público ha tratado de ponerse en contacto con la petrolera en varias ocasiones para recoger su opinión acerca de la creciente polémica, sin obtener respuesta alguna. La empresa no luce hoy su mejor imagen. Según la cadena de televisión BBC, el vertido de la plataforma Deepwater Horizon ha recortado en casi 8.000 millones de dólares las previsiones de pagos de dividendos. Obama primero, y ayer la presidenta del Congreso, Nancy Pelosi, han pedido a la petrolera que suspenda el pago de dividendos para atender los costes del desastre. Ante el hecho de que Obama aún no se haya reunido con directivos de BP, un portavoz del Gobierno de EEUU aclaró ayer que la crisis no enturbiará las relaciones con Reino Unido.

Mientras, la compañía ha perdido ya un 45% de su valor en bolsa desde el inicio de la crisis. Ayer sus acciones caían un 6,7% en la Bolsa de Londres, tras un rebote inicial que los analistas atribuyeron a los rumores de que el gigante asiático PetroChina podía lanzar una oferta por la británica. En Nueva York el rebote aún aguantaba al cierre de esta edición con una subida del 11%, tras un desplome del 16% en la jornada anterior. Pero los movimientos de los accionistas no se han restringido al parqué. Varios medios de EEUU informaron ayer de que un grupo de inversores ha demandado a BP por 'engaño'. Los promotores de la acción legal quieren aglutinar a accionistas de todo el mundo, grandes, medianos y pequeños.