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Rebelión en los animalarios

Investigadores denuncian que la Comunidad de Madrid les impone un costoso curso online de un centro privado "desconocido" para trabajar con animales

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Con una insólita decisión administrativa, la Comunidad de Madrid ha creado una situación que amenaza con estrangular la investigación en algunos de los centros científicos más prestigiosos de España. Tras seis años de desidia sin asumir sus competencias en experimentación animal, el Gobierno de Esperanza Aguirre ha impuesto de facto a los profesionales del sector un curso online en el que no llegarán siquiera a tocar una rata y que tendrán que superar antes del 12 de septiembre para seguir investigando en busca de tratamientos contra el cáncer, enfermedades cardiovasculares o cualquier otra patología que requiera un modelo animal para estudiarla.

Algunos de los animalarios más importantes del país están en la Comunidad de Madrid, como los del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), el Centro Nacional de Biotecnología (CNB) o el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC). Entre bambalinas, muchos de estos institutos traman un boicot al curso aprobado por la Comunidad, que acaba de anunciar mediante una circular que iniciará sus inspecciones en los centros a partir del 12 de septiembre en busca de personal sin formación acreditada.

La situación es la siguiente: de repente es obligatorio hacer un curso acreditado y sólo hay un curso acreditado, pese a que un Real Decreto de 2005 ya obligaba al personal que trabaja con animales de laboratorio a superar una formación respaldada por su Comunidad Autónoma. Sin embargo, el Gobierno de Esperanza Aguirre no ha homologado ningún curso hasta ahora. Fuentes de la Consejería de Medio Ambiente aseguran que 'todo está en regla' y rechazan 'cualquier acusación de favoritismo'.

El beneficiario de esta lotería de la Administración Pública es el curso coordinado por la bioquímica Mónica López Barahona, exdecana de la Facultad de Ciencias Biosanitarias de la Universidad Francisco de Vitoria, de los Legionarios de Cristo, y nombrada en 2006 por el papa miembro del Consejo Directivo de la Pontificia Academia para la Vida. López Barahona es, además, esposa de Mariano Barbacid, que acaba de abandonar la dirección del CNIO tras una batalla plagada de descalificaciones contra el Ministerio de Ciencia.

La decisión podría estrangular la investigación en los centros punteros

La bioquímica es directora general académica del Centro de Estudios Biosanitarios, la empresa que ofrece el curso y cuyo objeto social, según el Registro Mercantil, es 'la impartición de cursos, seminarios y másters en el ámbito biosanitario. La adquisición, por cualquier título, de fincas rústicas y urbanas, [y] la construcción de estas'.

El precio del curso alcanza los 750 euros por 80 horas para personal investigador. En ningún caso los científicos tocarán un animal. Todo el curso, incluidas las 'prácticas', es online, con 'materiales audiovisuales y ejercicios interactivos de destreza que evitan la utilización de animales con fines docentes', según explica López Barahona. Fuentes del sector calculan que entre 1.500 y 2.000 personas tendrán que hacer este curso si la Comunidad de Madrid no acredita otro antes de septiembre. Según la Consejería de Medio Ambiente, 'hay otros tres cursos en trámite que se aprobarán si cumplen los requisitos'. Uno de ellos es de la Universidad Autónoma de Madrid, que pide acreditación desde 2007 sin éxito.

El presidente de la Sociedad Española para las Ciencias del Animal de Laboratorio (Secal), Manuel Moreno, se declara 'alucinado' ante la existencia del curso online. 'Una persona que nunca ha sujetado una rata no puede estar acreditada para trabajar con animales. Las razones que hay de fondo las intuimos, pero no podemos acusar a nadie de nada', afirma.

La formación está dirigida por Mónica López, esposa de Mariano Barbacid

Moreno, además, pone en duda las credenciales de la empresa de la esposa de Barbacid para impartir los cursos. 'Los profesionales de este ámbito no conocíamos este Centro de Estudios Biosanitarios para nada', denuncia. Moreno es responsable del animalario del Centro de Investigaciones Biológicas del CSIC, en Madrid. 'Si, como dice la Comunidad, empiezan a enviar inspectores a los centros a partir del 12 de septiembre para comprobar si los profesionales tienen el curso acreditado, en mi animalario no podrá trabajar nadie', zanja. El personal tiene cursos, pero no homologados por la Administración. La Secal registró el lunes una queja oficial ante la Comunidad de Madrid para hacer constar su 'desacuerdo y preocupación' ante la imposición de facto del curso online.

El Centro de Estudios Biosanitarios presume en su web de que su curso sigue las recomendaciones de la Federación de Asociaciones Europeas de las Ciencias del Animal de Laboratorio (Felasa). Sin embargo, un miembro del comité de acreditación de esta federación, que prefiere permanecer en el anonimato, lo rechaza. 'Este curso no cumple en absoluto las condiciones de la Felasa, que exige prácticas reales. Es una barbaridad. Con un curso online no puedes coger un animal, anestesiarlo y hacer con él cualquier experimento, sea cruento o incruento', advierte.

La Consejería afirma que «todo está en regla» y niega el favoritismo

Uno de los primeros en denunciar el curso acreditado por la Comunidad de Madrid fue Juan Martín Caballero, responsable del mayor animalario de España, el del Parc de Recerca Biomèdica de Barcelona. En sus manos están 70.000 ratones transgénicos, 50.000 peces cebra y 500 ranas, entre otros. Casi 400 investigadores trabajan con estos animales para mejorar la salud. Martín Caballero montó los animalarios del CNIO y del CNB.

El 14 de julio envió un email a los 300 socios de la Secal denunciando 'el tráfico de influencia, el favoritismo hacia personas que nunca han dirigido un animalario ni han realizado ningún curso'. Por teléfono, Martín Caballero habla claro: 'Este curso es una vergüenza enorme, se nota el compadreo vil con la Administración y el interés por el dinero. Es un sacacuartos denigrante para la profesión'. A su juicio, los animalarios de los principales centros de investigación no aceptarán a quienes nunca hayan tocado un animal, así que el curso del Centro de Estudios Biosanitarios será 'una estafa'.