Público
Público

Una reliquia de la Guerra Fría

Estados Unidos utilizó el ‘Hexagon' para localizar desde el espacio los objetivos nucleares soviéticos y chinos

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

La cita era un sábado por la mañana en el parking del centro Steven F. Udvar-Hazy del Museo Smithsonian del Aire y del Espacio, cerca del aeropuerto internacional de Dulles de Washington. Era un invitación para ver por primera vez de cerca el satélite espía Hexagon, utilizado por EEUU para espiar a la Unión Soviética y China en plena Guerra Fría.

Turistas, curiosos, ingenieros y expertos se dieron cita en las afueras de Washington para ver una reliquia: el HK-9 Hexagon, también conocido como Big Bird (Pájaro grande, en inglés). Había además personal de la NRO que mostraban por primera vez orgullosos a sus esposas, hijos y curiosos el trabajo que realizaban en la oficina sin temor a ser acusados de espionaje.

Cuarenta años después del lanzamiento del programa Hexagon (entre junio de 1971 y abril de 1986), EEUU ha desclasificado este satélite espía y ha difundido a través de internet algunos de sus documentos clasificados hasta hace poco como alto secreto. La NRO ha querido celebrar así el 50 aniversario de su fundación en septiembre de 1961. No es la primera vez que esta oficina desclasifica un satélite espía pero, como suele hacerlo con tan poca frecuencia, cada vez que lo hace causa expectación.

El Corona, el primer satélite espía de fotorreconocimiento de EEUU, fue desclasificado en 1995 y se exhibe en el Museo Nacional Smithsonian del Aire y del Espacio en Washington. El Grab dejó de ser alto secreto en 1998. Y su sucesor, Poppy, que interceptaba señales de radar soviéticas y realizaba operaciones de vigilancia marítima, fue desclasificado en 2005.

El satélite espía Hexagon, del tamaño de un autobús escolar, fotografió en los años setenta y ochenta objetivos soviéticos con el fin de recabar información sobre su arsenal nuclear. Las fotografías que realizó fueron utilizadas por el Departamento de Defensa y por la CIA. Si lo comparamos con la tecnología de hoy, el funcionamiento del Hexagon parece muy rudimentario. Sin embargo, esos sistemas de satélites basados en carretes de fotos eran tecnología punta en la época. 'El satélite permitía capturar las imágenes de mayor calidad que se han obtenido nunca con una cámara de baja resolución', según Charles P. Vick, analista del GlobalSecurity.

Tanto el programa Hexagon como el Gamit, otro satélite espía también desclasificado pero no exhibido por el Smithsonian, utilizaban cámaras de fotos capaces de fotografiar grandes extensiones de terreno. Gamit y Hexagon se convirtieron en 'los ojos de América en el espacio', según NRO.

El Hexagon llevaba a veces una cámara de fotogrametría de largo alcance para ayudar a EEUU a preparar operaciones militares. Este satélite espía era capaz de fotografiar en una sola instantánea una distancia equivalente a la que hay entre Madrid y Barcelona.

Los carretes de fotografías del Hexagon se iban poco a poco almacenando en un depósito que, una vez lleno, era devuelto a la Tierra con un paracaídas para su recuperación. Un avión se encargaba de interceptar los carretes en el aire para el posterior análisis de las imágenes por parte del Pentágono y la CIA. El objetivo era conocer bien al enemigo y prevenir un ataque por sorpresa.