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Setenta años de copias en serie

La técnica de la xerografía sentó las bases para las actuales impresiones láser

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El físico Chester Carlson (1906-1968) pasó buena parte de su vida trabajando con papel. Cuando, hace 70 años, realizó la primera copia de un documento experimentando con cargas electroestáticas y materiales fotoconductores, estaba convencido de que el mundo necesitaba una forma más fácil y menos costosa de reproducir documentos. Carlson fue el inventor de la electrofotografía, que emplea la carga electroestática en seco para la reproducción de documentos: el punto de partida de las actuales copiadoras e impresoras láser. Más tarde, su técnica pasaría a llamarse xerografía, de los términos griegos xerox (seco) y graphein (escritura). El 22 de octubre de 1938 Carlson realizó la primera copia xerográfica en un laboratorio improvisado en Astoria (Nueva York), sentando las bases para la realización de miles de copias e impresiones de documentos en serie.

Esta técnica reprográfica se basa en la capacidad de los materiales de hacerse conductores cuando se exponen a la luz. Carlson preparó un plato con sulfuro y zinc, utilizó un vidrio para escribir 10.22.38 Astoria y oscureció la habitación en la que se encontraba. Frotó la superficie del plato para provocar la carga electrostática y expuso el documento a una lámpara incandescente. Al retirar el documento del plato y quitar el sulfuro se encontró con que la anotación que había realizado en el cristal se había duplicado con gran nitidez.

Pese al avance, el éxito del sistema de Carlson no fue inmediato. Nueve años más tarde, tras numerosos intentos fallidos para convencer a más de una veintena de grandes empresas y después de que el Consejo Nacional de Inventores de EEUU rechazase su trabajo, Carlson consiguió que una pequeña empresa llamada Haloid comprase los derechos de su patente.

La primera máquina desarrollada por Carlson nunca llegó a funcionar a la perfección. Haloid, que lo veía como un proyecto con posibilidades, destinó millones de dólares a investigar con esta tecnología para convertirla en la base de máquinas plenamente funcionales. La primera copiadora xerográfica fue la Haloid Xerox Model A, que fue introducida en el mercado en 1949. La compañía continuó trabajando en la mejora de la idea de Carlson hasta desarrollar una máquina automática que realizaba copias de manera sencilla, rápida y en papel común. Diez años después, la investigación se materializó con la Xerox 914, cuyo nombre hacía referencia al tamaño del papel en el que realizaba las copias (9x14 pulgadas).

En 1959, el mismo año en el que el modelo 914 salió al mercado, la compañía había tenido unos ingresos de dos millones de dólares. Cuatro año más tarde, Haloid Xerox logró facturar 22,6 millones. En 1961, pasó a llamarse Xerox, la multinacional especializada en sistemas de impresión que hoy emplea a más de 50.000 empleados.