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El Tamiflú no es útil para los niños, a los que puede provocar náuseas

Un estudio cuestiona el uso masivo de los antivirales en la actual pandemia de nueva gripe

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Los únicos antivirales eficaces contra la infección por el virus H1N1 podrían no ser aconsejables para los niños menores de 12 años, a pesar de que las autoridades sanitarias tanto europeas como estadounidenses recomiendan su administración pediátrica en los protocolos de actuación respecto a la nueva gripe.

La voz de alarma la dio ayer un estudio publicado en la revista British Medical Journal, que revisó siete ensayos clínicos realizados en población infantil con los fármacos usados frente a la gripe: el oseltamivir Tamiflú y el zanamivir Ralenza. La revisión concluye que, si bien es cierto que estos antivirales reducen la duración de la gripe, también lo es que no disminuyen el riesgo de sus efectos más graves que son, en última instancia, los que pueden llevar al paciente a la muerte.

El trabajo está hecho con niños afectados de la gripe estacional

Los autores recuerdan que estos antivirales no son, ni mucho menos, inocuos para los niños. En definitiva, cuestionan su administración masiva en la población infantil.

Sin embargo, el artículo publicado en BMJ tiene una pega importante. Los ensayos clínicos que evalúa no están hechos en pacientes de la nueva gripe, sino en niños afectados por la estacional, la que todos los años golpea a entre el 30% y el 40% de este segmento de edad.

El estudio reconoce este fallo pero advierte de que, a pesar de que no hay trabajos que evalúen los efectos secundarios del Tamiflú y el Ralenza en niños, 'las recomendaciones de diversos países animan al tratamiento infantil con estos fármacos'. Los autores consideran que 'aunque no se sabe el efecto positivo de los antivirales en la actual pandemia, los datos sugieren que podrían ser limitados'.

Así, el trabajo define a los famosos antivirales como fármacos que sólo reducen en menos de dos días la duración de la gripe y que, además, no consiguen disminuir sus complicaciones asociadas para, por último, provocar vómitos en un porcentaje significativo de los niños que los toman.

El estudio del BMJ se suma a uno publicado el pasado 31 de julio en la revista Eurosurveillance en la que se analizaban los efectos del Tamiflu en estudiantes de tres colegios londinenses con casos confirmados de la nueva gripe, en los que el fármaco del que el Gobierno español ha adquirido casi 15 millones de dosis se administró como medida de prevención.

Más de la mitad de los menores experimentó al menos un efecto secundario. El más frecuente fueron las náuseas pero un 18% sufrió algún efecto neuropsiquiátrico, incluyendo falta de concentración, comportamientos raros y problemas para dormir.

El fabricante de Tamiflú, Roche, se apresuró ayer a desmentir las conclusiones de ambos trabajos. Como es habitual en estos casos, el laboratorio se remitió a las autoridades sanitarias que, tras revisar numerosos ensayos clínicos, optaron en su momento por autorizar el uso del medicamento en niños de hasta un año de edad. Se da la circunstancia de que en 2007, las autoridades sanitarias japonesas recomendaron no administrar Tamiflú a adolescentes, tras el suicido de dos jóvenes usarios.