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Tecnología punta para saltarse los atascos

Investigadores de la UE buscan nuevos sistemas que mejoren el rendimiento de vehículos y carreteras

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El pasado 15 de enero, la autopista AP2 permaneció cortada durante seis horas a la altura de Castelldans (Girona) por una colisión múltiple originada por la niebla.Una nevada, mientras tanto, colapsó Madrid el día 9. Todo esto se podría haber evitado si las carreteras y vehículos estuvieran equipados con tecnología capaz de avisar a los conductores de lo que ocurre en la vía con kilómetros de antelación.

Diferentes proyectos europeos trabajan ya en esta dirección. Investigadores del INTA (Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial) han desarrollado el sistema e-Warning, una herramienta que ofrece información en tiempo real a los conductores sobre las incidencias en la vía y que pretende reducir los errores humanos y mejorar la seguridad y asistencia. Rafael Olmedo, uno de los investigadores del INTA, dice que la idea es 'integrar en los sistemas de navegación la capacidad de identificar la posición del coche para que cuando se produzca una incidencia transmita la información a otros vehículos del entorno. Nuestro escenario es una carretera con niebla y nuestro objetivo, evitar choques en cadena', explica. Justo lo que hizo falta para evitar los incidentes de Girona y Vizcaya de hace unas semanas.

Pero el INTA no está solo en sus investigaciones. Europa sueña con que los coches no choquen, con reducir drásticamente los atascos y con que contaminen menos. Por eso desarrolla los sistemas de transporte inteligente o ITS en sus siglas inglesas, que pretenden que los automóviles sean capaces de conversar con las infraestructuras, es decir, pequeñas balizas que lanzarían información constante sobre el estado de las carreteras, vehículos lentos u obras en la calzada, recogerían información de los coches en caso de accidente y lo comunicarían a un centro de emergencias.

Desde 2002, el Forum e-Safety de la Comisión Europea trabaja en hacer recomendaciones a los Estados miembros que deben instalar tecnologías de comunicaciones en carreteras y vehículos. En él existen cuatro grupos de trabajo, entre ellos el eCall o llamada de emergencia desde el coche. 'Los primeros diez minutos de un accidente son fundamentales, y si salta una señal desde el coche que se comunique con una central para avisar del accidente es más operativo', dice Ricardo Chicharro, el ingeniero más veterano del INTA. Ya existe un prototipo que consiste en un botón que, al pulsarlo, manda una señal de emergencia con los datos de situación del coche por GPS.

Pero para que estos prototipos funcionen se necesitan infraestructuras en las carreteras para que puedan enviar las señales, y también un avance en las centrales de emergencia, para dotarlas de ordenadores potentes y software adecuado. Además, según José Rodríguez, analista de la Fundación Instituto Tecnológico para la Seguridad del Automóvil (FITSA) y representante del Foro e-Safety en España, 'existen barreras legales u operativas, como que los centros 112 no pueden recibir llamadas desde sistemas automáticos'.

Además, según explica Francisco Sánchez Pons, del Centro Tecnológico de Automoción de Galicia (CTAG), hay retos tecnológicos. 'Los sistemas existentes están incorporados a vehículos de alta gama. Otro reto es la jerarquización de la información que se da al conductor y desarrollar una tecnología asequible y compatible para poder ser instalada en cualquier automóvil'.

 

La Comisión Europea pretende acelerar el despliegue de los sistemas inteligentes por sus beneficios sociales y económicos. Según el estudio Sistemas de Seguridad Inteligente-Impacto Socioeconómico (SEISS) de la UE, si todos los vehículos tuvieran el sistema e-Call en 2010, el número de víctimas mortales se reduciría entre un 5% y un 15%, y recortaría el tiempo en atascos hasta un 20%. Asimismo, según el mismo estudio, si tan sólo el 3% de los vehículos equipara el control de velocidad se podrían prevenir hasta 4.000 accidentes al año y si el avisador antisueño fuera una tecnología extendida se rebajaría un 30% el número de colisiones mortales en autopista.