Público
Público

El adiós definitivo de un sistema clásico

Microsoft acaba con las licencias de Windows 3.x mientras planifica el fin de XP

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

Hubo un tiempo en el que las versiones número 3 de Windows reinaban entre los sistemas operativos, el mismo en el que el navegador por excelencia para los pocos que se conectaban a Internet se llamaba Mosaic y las sesiones de MS-DOS eran algo común. Windows 3.x acaba de cumplir la mayoría de edad, una fecha que no suelen vivir buena parte de los sistemas informáticos y, con ella, llega también su muerte definitiva.

El pasado 1 de noviembre, Microsoft suspendió la venta de licencias de este sistema operativo (que incluye las versiones 3.0, 3.1 y 3.11), el paso previo al entorno gráfico completo que apareció con Windows 95. Windows 3.x siguió actualizándose hasta 1993 y, aunque la compañía de Redmond dejó de ofrecer soporte para él a finales de 2001, seguía ofreciendo licencias.

Windows 3.x hizo algo más que dar un aspecto atractivo y diferencial a la interfaz de millones usuarios de PC. Para Microsoft supuso la primera versión de su sistema que tuvo un éxito mayoritario, el inicio de una etapa que le convertiría en referente de los sistemas operativos propietarios.

La larga vida de Windows 3.x contrasta con la duración que Microsoft ha querido asignarle a XP. Para los expertos, la clave reside en los sistemas operativos que sucedieron a uno y otro. Mientras que al primero le relevó Windows 95, con una instalación integrada y sencilla que prescindía del MS-DOS y un soporte plug&play (conectar y listo), bien recibido por fabricantes y usuarios, el segundo ha intentado dar el relevo a Vista que, pese a su nueva interfaz gráfica y a que Microsoft presume de que ha sido el sistema operativo con las ventas más rápidas en la historia de la compañía, no ha convencido en las empresas.

Mientras se cierra esta etapa, queda poco más de un año para el lanzamiento de Windows 7 que, con varias aplicaciones para pantallas táctiles, intentará reconciliar la visión entre Microsoft y sus usuarios de lo que debe aportar un sistema operativo.