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Los piratas, tocados y vendidos

The Pirate Bay, el mayor sitio de enlaces P2P, se vende por 5,75 millones de euros. Sus usuarios, encolerizados, tumban la página

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'Es el fin. Un día triste para Internet, los piratas y la libertad'. El comentario de uno de los usuarios de The Pirate Bay (TPB) resume el lamento de los internautas por la venta a una empresa de software de la principal página para buscar archivos P2P. 'El control comercial no puede traer nada bueno', concluye el mensaje, que recoge el enfado y la decepción de otros mil publicados en el blog oficial de TPB en menos de seis horas.

El nuevo dueño de la web (la compra no se hará efectiva hasta que abonen 60 millones de coronas suecas, unos 5,75 millones de euros, antes de agosto) es la desconocida empresa sueca Global Gaming Factory X (GGF). El presidente de esta compañía de programas para gestionar cibercafés, Hans Pandeya, quiere ahora que los autores de las obras compartidas reciban un dinero por cada descarga. 'Nos gustaría introducir modelos donde los proveedores de contenidos y los dueños de los derechos de autor sean pagados por lo que se descargue por medio del sitio', decía ayer en un comunicado.

The Pirate Bay es, con más de 20 millones de usuarios en todo el mundo (dos millones de ellos en España), una de las 100 páginas más visitadas de Internet. Además de ser un buscador de archivos P2P, también rastrea (tracker) en los ordenadores de usuarios y los interconecta. A diferencia de otras web, permite a los internautas registrados colocar enlaces al material que quieren compartir. Se pueden encontrar películas, música, series de televisión o videojuegos. Aunque buena parte del material alojado está sujeto a derechos de autor, otro es de libre distribución.

Esta labor de intermediación en las redes P2P le supuso a sus cuatro responsables la condena por parte de un juez sueco hace un mes, en medio de una oleada de protestas y tras recibir el apoyo de miles de internautas. La condena fue a un año de cárcel y una multa de 30 millones de coronas suecas (unos 2,7 millones de euros). Se da la circunstancia de que es la misma cantidad que recibirán de GGF en efectivo. El resto será en acciones de la compañía.

Los aún dueños de TPB intentaron explicar en su blog las razones para la venta. 'Mucha gente está preocupada. Pero nosotros no lo estamos, ni tú deberías estarlo', dicen. Según ellos, TPB estaba en una situación de inactividad peligrosa. 'En Internet, las cosas mueren si no evolucionan. No queremos que eso pase', escriben. Aunque insisten en que todo seguiría igual, reconocieron que el tracker será desmantelado, lo que hará la búsqueda de archivos y su descarga más complicado.

La empresa compradora, que se hace con los nombres de dominio, explicaba en su nota: 'TPB necesita un nuevo modelo de negocio que satisfaga las exigencias y necesidades de todas las partes, proveedores de contenido, operadoras, usuarios y jueces'.

Aún está por ver cómo se realizará ese sistema de compensaciones a los autores. Experimentos anteriores, como el intento de Napster de triunfar en los contenidos de pago, han fracasado estrepitosamente. GGF también anunció ayer la adquisición de Peerialism, una empresa nacida del Royal Institute of Technology (un MIT a la sueca). Esta firma trabaja con tecnologías P2P para entregar grandes cantidades de datos. Lo que sí consiguió GGF con su anuncio fue multiplicar su valor en la Bolsa de Estocolmo. Con un precio por acción al comenzar el martes de 0,17 coronas, llegó a subir a 0,50.

La noticia, que saltó antes a los blog que a las agencias de noticias, provocó el desconcierto entre los usuarios de TPB. El blog oficial recibió miles de comentarios. Aunque hubo quien preguntó si era el día de los Inocentes en Suecia, la gran mayoría de ellos oscilaban entre la tristeza y la indignación.

'Hemos perdido la batalla', escribe un usuario en el blog. 'Me siento como un estúpido por haberos apoyado a vosotros y vuestras ideas durante el juicio', añade. Otros son más agresivos. Acusan a los cuatro dueños de TPB de haberse vendido por dinero. 'TPB ha vendido su alma. Buena suerte chicos, seréis el nuevo Napster', en referencia al intento fallido de este programa P2P de ganar respetabilidad al convertirse en un servicio de pago. Hubo incluso quienes lanzaron ataques informáticos contra la web de TPB hasta lograr hacerla inaccesible durante una hora.

Tal reacción llevó a Peter Sunde, uno de los creadores de TPB, a escribir otro mensaje en el blog. Tras mostrarse entristecido por las reacciones, escribió: 'Tenemos razones para hacer esto que no podemos ignorar. Necesitamos que el sitio siga vivo y esta es la única alternativa viable'. Aunque no lo dice en el blog, Sunde sí aclara, en una entrevista al sitio sueco Whats Next , que los años de acoso de la industria cultural han mermado sus fuerzas. 'Hemos luchado años por vosotros y sí, nos habéis apoyado en este esfuerzo. Aún os necesitamos, incluso si abandonáis el sitio', dice. Desde anoche, los dueños de la página han activado un sistema para que los usuarios registrados que lo deseen abandonen el barco y se den de baja.