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Si tienes un iPhone 4 con una funda, cuidado con la suciedad

Un nuevo fallo de diseño afecta a aquellos terminales protegidos en una funda, que puede llegar a romper la tapa de cristal trasera del móvil

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El iPhone 4 va camino de convertirse en el éxito más amargo de la compañía estadounidense Apple. A los días horríbilis que sufrió antes del verano, ahora un fallo en el diseño de su tapa trasera parece que le va a amargar el otoño.

El que ya denominan el GlassGate de Apple es un nuevo fallo de diseño que afecta a la tapa trasera del terminal. Una tapa fabricada con el mismo cristal del que está hecha la pantalla y que puede llegar a rajarse, si el teléfono está, precisamente, metido en una funda. Según apuntan desde diferentes medios en EEUU la tapa posterior del iPhone 4 tiene muchas posibilidades de rajarse y llegar a romperse por completo si el teléfono está enfundado.

La parte delantera del iPhone está hecha de vidrio, una superficie ideal para la interacción con los dedos. Pero, para que el diseño del dispositivo fuera más llamativo, la parte trasera también ha integrado el mismo cristal, una superficie demasiado delicada para el trato que suele recibir un móvil.

La alerta ha saltado, cuando repentinamente Apple ha pedido a los distribuidores de accesorios para su iPhone que dejaran de vender fundas de protección que protegen al terminal y sólo autorizaban, supuestamente, la venta de aquellas que sólo tapan los cantos del móvil, según publican en Gdgt. Al parecer, al proteger el iPhone 4 en estas fundas, las partículas rígidas de suciedad pueden rayar la parte posterior del iPhone y, en un número importante de casos, los arañazos del cristal se convierte en grietas y éstas, en roturas.

Un diseño innovador y atractivo no tiene por qué ser necesariamente un diseño inteligente. Es algo que se está materializando en este modelo de iPhone, donde el uso del vidrio está convirtiéndose en un problema. Apple aún no se ha manifestado por este grave fallo de diseño, pero en una web de culto a la marca se ha puesto en marcha una encuesta donde se evidencia que hay muchos afectados por este problema. Así, aunque no son datos auditados, al menos 1 de cada 5 terminales ya están afectados por el GlassGate.

Primero fueron los problemas de distribución del nuevo dispositivo que no consiguió llegar a tiempo a las tiendas los primeros días de venta. Estos problemas derivaban de la dificultad del fabricante contratado para cumplir con los pedidos. Foxconn atravesaba una fuerte crisis interna debido a los numerosos suicidios que se produjeron en sus fábricas debido, precisamente, a la presión a la que eran sometidos los trabajadores para sacar adelante las entregas de nuevos dispositivos.

Y llegó el AntennaGate, que fue la palabra con la que se resumieron los enormes problemas de cobertura que se producían con el nuevo móvil. Ni el 'tenéis que sujetarlo de la forma correcta', ni el 'las incidencias han sido mínimas', ni el 'con una simple funda se soluciona' salvaron a Apple de tener que convocar una rueda de prensa urgente para disculparse frente a sus clientes-fans, después de haber recibido, además, algunas demandas.

Después vinieron otra serie de fallos, centrados en el sensor de presencia instalado en el móvil, problemas de red con el operador de EEUU y fallos en la actualización del sistema operativo. Tantas quejas se publicaban en la red, que la propia Apple llegó a borrar conversaciones que se publicaron en los foros de su web. A esta debacle la compañía tuvo que responder admitiendo la devolución de terminales para los usuarios que lo demandaban y el reintegro del importe, sin cargo para los usuarios.

Y parecía que las aguas habían vuelto a su cauce para la comercialización del iPhone, pero al error que Apple tapó con una funda ahora le ha crecido un nuevo grano. Y no parece que esté pasando desapercibido.