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Tres pioneros españoles sobreviven al espacio

Líquenes de Guadalajara, Ávila y Sierra Nevada resisten el clima extraterrestre 

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Tres pioneros españoles han viajado al espacio sin escafandra y han vuelto a la Tierra como si nada. Son tres especies de líquenes recogidas en Guadalajara, Gredos (Ávila) y Sierra Nevada que han sido capaces de resistir hasta año y medio en las hostiles condiciones del espacio, un desierto al vacío, sin oxígeno, con altas dosis de radiación y temperaturas de 20 grados bajo cero.

Los tres campeones se han sumado a un selecto club de criaturas que, gracias a su resistencia a los climas más inclementes de la Tierra, han logrado sobrevivir a una prueba que mataría a cualquier ser humano en minutos. La demostración de la hazaña, cuyos últimos detalles se publican ahora en Astrobiology, refuerzan la hipótesis de que pequeñas formas de vida como estas pudieron sobrevivir a un viaje espacial, por ejemplo entre Marte y la Tierra, a bordo de un meteorito hace miles de millones de años. Es una teoría conocida como litopanspermia, acuñada en el siglo XIX, denostada durante décadas y que, a raíz de experimentos como este, gana presencia como posible explicación del origen de parte de las criaturas de la Tierra.

Los líquenes, en estado latente, resucitaron horas después de regresar

'Todos estos experimentos muestran que es posible que la vida viaje por el espacio', señala Rosa de la Torre, investigadora del Instituto Nacional de Tecnología Aeroespacial y una de las responsables de los experimentos. El último ha consistido en enviar al espacio durante diez días al Aspicilia fruticulosa, un liquen de un centímetro que el equipo había recogido de las tierras altas de Guadalajara. 'Son como una pequeña coliflor y su capa exterior lleva pigmentos que filtran la radiación ultravioleta dañina', explica De la Torre. El liquen es una fructífera simbiosis entre un hongo y un alga que se unieron por primera vez hace al menos 400 millones de años. El alga interior aporta la fotosíntesis necesaria para mantener la vida y el hongo hace de coraza para protegerla de los hostiles ambientes en los que viven, incluidos desiertos, alta montaña e incluso los hielos de la Antártida. El aspicilia de Guadalajara es especialista en resistir bruscos cambios de temperatura, heladas invernales y tórridos veranos sin lluvia.

Pero ahora han ido mucho más allá. Enviados a bordo del satélite ruso Foton M3 en 2007, pasaron diez días en el espacio soportando radiaciones que doblan la de la Tierra y llegan al límite en el que se causan daños irreversibles en el ADN. Las temperaturas fueron de entre 16º C y -20ºC, según el estudio que acaba de publicar De la Torre. Los líquenes estaban en estado de latencia, en el que los procesos metabólicos se paran en seco. Estas criaturas pueden pasar así años y después despertar cuando las condiciones mejoran.

Nueve horas después de regresar a la Tierra, recibir un poco de luz y agua, los líquenes recuperaron el 90% de la actividad que tenían antes de salir al espacio. En tres días estaban al 98%. La hazaña puede sonar a poco comparada con el año y medio que sus dos compañeros, Rhizocarpon geographicum, recogido en la sierra de Gredos, y el Xanthoria elegans, de Sierra Nevada, pasaron en una bandeja exterior de la Estación Espacial Internacional. Pero los aspicilia, que ya habían demostrado poder vivir siete días en las condiciones de Marte, han sobrevivido íntegros y sin apenas achaques a su viaje espacial, sin bajas. Otros organismos más complejos como los osos de agua (invertebrados microscópicos) han resistido al espacio, pero con bajas, según De la Torre. 'Los líquenes son idóneos para probar la hipótesis de la litopanspermia porque acabamos de demostrar que podrían sobrevivir a un viaje interplanetario', señala la investigadora.

Apoyan la idea de que ciertas especies pudieron hacer un viaje interplanetario

'Es un trabajo impecable', opina Ricardo Amils, investigador del CSIC que estudia las bacterias de Río Tinto, que viven en ambientes parecidos a los de Marte. 'No demuestra que la panspermia haya sucedido, pero sí que estos organismos tienen la capacidad de resistir a un viaje en el espacio', advierte.

Hay más pegas. En otro experimento, el equipo de De la Torre comprobó que los líquenes se achicharraron con los 1.800 grados que alcanzó la bandeja del satélite en el que atravesaron la atmósfera de regreso a la Tierra. Pero la investigadora ofrece otra posibilidad. Si el liquen viajase en el interior de un meteorito, donde se ha comprobado que la temperatura no pasa de los 40 grados, ¿pudo o no haber intercambios de especies entre Marte y la Tierra?