Publicado: 27.07.2016 13:33 |Actualizado: 27.07.2016 13:33

Tres poblaciones genéticamente diferentes extendieron la agricultura hace 12.000 años  

Un estudio conjunto entre la Universidad de Harvard y la Universidad Pampeu Fabra revela nuevos conocimientos sobre las identidades genéticas y las migraciones de los primeros agricultores del mundo.

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Instituto de Biología Evolutiva del centro mixto de la Universidad Pompeu Fabra.- UPF

Instituto de Biología Evolutiva del centro mixto de la Universidad Pompeu Fabra.- UPF

BARCELONA.- Tres poblaciones de agricultores genéticamente diferentes fueron las que extendieron las técnicas agrícolas hace entre 8.000 y 12.000 años, según un estudio genético que ha revelado las migraciones de los habitantes de Euroasia en aquella época.

El estudio ha sido liderado por la Universidad de Harvard en colaboración con el Instituto de Biología Evolutiva, centro mixto de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y ha sido publicado en la revista "Nature".



Los investigadores de Harvard y del IBE han realizado el primer análisis a gran escala y de todo el genoma de antiguos restos humanos provenientes de Oriente Próximo, lo que les ha permitido obtener nuevos conocimientos sobre las identidades genéticas y las migraciones de los primeros agricultores del mundo.

El estudio revela tres poblaciones de agricultores genéticamente diferentes que vivieron en Oriente Próximo en los inicios de la agricultura, hace entre 8.000 y 12.000 años: dos grupos en Irán y el Levante, y un grupo ya conocido en Anatolia, lo que hoy es Turquía. Algunas de las primeras agriculturas se practicaban en el Levante, incluyendo Israel y Jordania, y en las montañas Zagros de Irán.

"Queríamos averiguar si estos primeros agricultores eran genéticamente similares entre sí o entre los cazadores-recolectores que vivieron allí antes, para saber cómo se produjo la primera transición agrícola del mundo", ha explicado el investigador del IBE, David Comas.

Según Comas, la investigación ha trastocado los conocimientos que se tenían hasta el momento sobre la herencia genética de las personas que habitan el oeste de Eurasia, que parecen descender de cuatro grandes grupos: los cazadores-recolectores provenientes de la actual Europa occidental, los cazadores-recolectores del este de Europa y la estepa rusa, el grupo campesino de Irán y el grupo campesino de Levante.

Los avances en tecnología del ADN antiguo han permitido a los investigadores reunir información genómica de 44 individuos de Oriente Próximo que vivieron hace entre 3.400 y 14.000 años: cazadores-recolectores anteriores a la agricultura, los primeros agricultores y sus sucesores.

Los investigadores compararon sus genomas con los de unos 240 antiguos individuos de las regiones cercanas y los de casi 2.600 personas de la actualidad. Comas ha participado en el análisis de los genomas de las personas actuales, residentes en la zona del Mediterráneo.

"La comparación de los datos de ADN antiguo con datos actuales de Europa y Oriente Medio nos ha permitido reconstruir la historia de los ancestros de los humanos que ocuparon estas zonas", según Comas.

Los resultados han descubierto que los primeros agricultores del Levante, Irán y Anatolia eran genéticamente distintos, aunque los del Levante e Irán eran genéticamente similares a los primeros cazadores-recolectores que vivieron en las mismas regiones.

Estos resultados sugieren que la agricultura se extendió por el próximo Oriente gracias a que las personas inventaron o adoptaron tecnologías agrícolas y no por un reemplazo de la población.

"Quizá uno de los grupos domesticó a las cabras y otro inició el cultivo del trigo, y las prácticas se compartieron de alguna manera", han comentado los investigadores. También han determinado cómo los descendientes de cada grupo de agricultores tempranos contribuyó a la ascendencia genética de las personas de diferentes partes del mundo.

Así, los agricultores de Anatolia se esparcieron por el oeste de Europa, los de Levante se mudaron hacia el este de África, los de Irán fueron al norte en la estepa rusa, y los cazadores-recolectores de la estepa se propagaron hacia el sur de Asia. Según los investigadores, "Oriente Próximo era el eslabón que nos faltaba para entender muchas migraciones humanas"