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La UE cuestiona los mapas de Google

Bruselas exige a la compañía que no almacene las fotografías de su servicio durante más de seis meses

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El servicio de Google que permite pasearse virtualmente por las calles de más de un centenar de ciudades del mundo debería renovar las fotografías que utiliza al menos cada seis meses. En la actualidad, el servicio Street View atesora durante un año las imágenes de las calles que toma desde todos los ángulos para conseguir la recreación. El plazo es demasiado largo y viola las reglas de privacidad europeas, según Alex Tuerk, presidente del conocido como G29, uno de los grupos de trabajo de las autoridades europeas en materia de protección de datos.

Las quejas, conocidas ayer, llegan en una semana negra para la compañía. Para Tuerk, no renovar el archivo de imágenes en un año 'es desproporcionado'. Aunque Google ha accedido a difuminar caras y matrículas, las imágenes nítidas permanecen en sus servidores durante todo ese tiempo, lo que puede suponer una violación de la privacidad de los viandantes o propietarios de vehículos, por ejemplo. El grupo de autoridades que preside Tuerk alertó a Google de que debe excluir de sus fotos los 'detalles íntimos que alguien que pase por allí normalmente no pudiese ver' y llama a la compañía a pedir permiso a los ciudadanos presentes en espacios públicos antes de inmortalizarlos.

'Necesitamos conservar las imágenes nítidas durante un período de un año, es legítimo y está justificado', reclamó como respuesta Peter Fleischer, el jefe europeo para asuntos de privacidad de la compañía. Según él, de ello depende 'la calidad y exactitud de nuestros mapas'.

'En Europa tenemos unas altas exigencias en cuanto a la protección de datos', aseguró Viviane Reding, la nueva comisaria de Justicia que antes se encargaba de Telecomunicaciones. 'Espero que todas las compañías respeten las reglas del juego', alertó, sin citar a Google en ningún momento.

No es la primera vez que Street View recibe críticas. Varios países europeos elevaron la voz de alarma cuando el gigante tecnológico presentó su innovador servicio por dudas sobre la privacidad.

Grecia llegó a prohibir la realización de mapas virtuales y las protestas arreciaron dentro y fuera de la red, provenientes de colectivos y asociaciones que ven en Google a un gran hermano que acumula un inmenso número de datos personales gracias al éxito de sus productos gratuitos.