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La UE desautoriza la polución por transgénicos

La Justicia exige una autorización para los alimentos con estos organismos 

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Si la miel de una colmena situada cerca de un campo de cultivo de maíz transgénico se contamina con ADN modificado, aunque sea mínimamente, deberá contar con una autorización especial. Esa es la conclusión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que ayer hizo pública una sentencia reivindicada como una victoria por las organizaciones ecologistas y que podría complicar la producción de alimentos transgénicos como el maíz diseñado por la multinacional Monsanto. La sentencia contradice la permisividad con la que los países de la UE donde se producen transgénicos han interpretado la ley europea. Según el fallo, la presencia en otros alimentos de residuos de material modificado genéticamente debe ser considerado como un 'ingrediente' transgénico y requiere que se autorice la comercialización de cada producto. El tribunal terció así entre varios agricultores de Baviera, que denunciaron al Estado tras detectar en la miel y polen que producían el gen modificado del maíz de la empresa Monsanto (MON 810), cuyo cultivo se autorizó en la UE en 1998. El agricultor que inició el litigio se vio obligado a destruir su producción y culpó de la contaminación por transgénicos a los campos de experimentación vecinos, propiedad del Gobierno de Baviera.

Según asociaciones de agricultores como COAG y organizaciones ecologistas como Amigos de la Tierra o Greenpeace, la justicia comunitaria avala con el fallo la agricultura tradicional y 'la miel libre de transgénicos'. 'La sentencia rechaza la existencia de miel contaminada por organismos genéticamente modificados, ya que en la actualidad no hay ninguna autorización en vigor', señaló Andoni García, responsable de Agricultura y Medio Ambiente de COAG. El ejemplo de la miel es, para García, la prueba de que 'la coexistencia entre especies tradicionales y transgénicas no puede funcionar', ya que 'las abejas, pero también otros insectos, se pueden mover kilómetros contaminando otras especies'.

Los residuos de material modificado genéticamente son un 'ingrediente'

España es el principal productor de transgénicos al liderar el cultivo del maíz MON 810, el único cultivo permitido hasta el año pasado, en el que se autorizó la patata Amflora, diseñada por BASF. Cada año se cultivan en España 70.000 hectáreas de este maíz. Por ese motivo, según COAG, 'el Gobierno debe reaccionar y prohibir el cultivo de transgénicos', en palabras de su responsable. COAG pidió 'una medida contundente' al actual Gobierno. Este periódico intentó ayer contactar con Monstanto, sin éxito.

La Comisión Europea aseguró ayer que está dispuesta a 'cumplir la sentencia', según Frederic Vincent, portavoz de Salud. 'Afectará particularmente al maíz MON 810, cuya autorización para su consumo o pienso no incluye su uso en miel', añadió, rechazando implícitamente la revisión global de las medidas anticontaminación que exigen los ecologistas. 'El fallo del Tribunal obliga a revisar la legislación europea y española sobre transgénicos', aseguró a través de un comunicado Juan-Felipe Carrasco, responsable de la campaña contra los transgénicos de Greenpeace.