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Los últimos fármacos dividen a los cardiólogos

El primer medicamento nuevo para la arritmia en décadas es más caro pero ahorra costes

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El Ministerio de Sanidad y Política Social anunció recientemente la inclusión en el Sistema Nacional de Salud de dabigatrán, un fármaco anticoagulante recién autorizado para el tratamiento de la fibrilación auricular, la forma más común de arritmia cardiaca, que se calcula que afecta a alrededor de 600.000 españoles.

En el Congreso de las Enfermedades Cardiovasculares 2011, que se acaba de celebrar en Gran Canaria, los cardiólogos han dejado claro que la introducción de este fármaco, que podría estar en las farmacias el próximo 7 de noviembre, es 'una buena noticia' para los pacientes, cuyo tratamiento de elección en la actualidad es acenocumarol, comercializado como Sintrom, un fármaco muy antiguo que, aun siendo eficaz en muchos casos, requiere que los pacientes se sometan a controles periódicos para variar la dosis.

Sin embargo, a pesar de la aprobación, la diferencia de precio de dabigatrán frente al fármaco antiguo hará muy difícil que todos los pacientes puedan acceder al mismo. 'No se trata de comparar precios, porque la introducción de dabigatrán descargará al sistema de la necesidad de consultas y hospitalización', apuntó el recién elegido presidente de la Sociedad Española de Cardiología, Vicente Bertomeu. El precio del fármaco oscilará entre 60 y 64 euros al mes, frente a los tres euros de la terapia actual.

Para los cardiólogos, está claro que el medicamento será de elección en aquellos pacientes 'que tienen peor pronóstico' y no logran controlar la coagulación de su sangre con el sintrom, pero aún no se sabe qué pasará con aquellos que llevan bien el tratamiento y, simplemente, quieran acceder a un fármaco mejor, también cubierto por la seguridad social, que les evite visitas frecuentes al médico.

Se especula con la posibilidad de que el medicamento lleve visado, lo que haría necesario un informe del especialista, aparte de la receta, para su prescripción; una medida que, en la práctica, trata de controlar el consumo de un medicamento.

El secretario general de la Sociedad Española de Cardiología, Julián Villacastín, comentó que también será necesaria la puesta en marcha de los llamados estudios de coste-eficacia que, básicamente, definirían en qué pacientes es rentable el cambio terapéutico. Ahora mismo, las indicaciones para prescribir el fármaco parecen inciertas, al menos en los pacientes que están bien controlados.

Otra variante que puede afectar al cambio la apuntó la cardióloga Eulalia Roig, que señaló que, en la actualidad, los pacientes que toman Sintrom están 'muy concienciados' de su necesidad, algo que en parte puede estar motivado por la necesidad de controlar el fármaco en frecuentes visitas al médico. 'Es posible que, con la nueva pastilla, se relajen porque no tengan que hacerse controles', advirtió.