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Un viaje con el astrofísico del pueblo

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El universo al que pertenecemos es un universo de escalas inmensas, que se observa a sí mismo con ojos humanos desde una minúscula cala en las orillas del océano cósmico. Y es en esta cala donde Carl Sagan, el astrofísico del pueblo, inicia su viaje personal por el universo que somos; el viaje personal de todos nosotros, el de todo lo que existe.

Con En la orilla del océano cósmico, Sagan nos arrastra a un recorrido desde las distancias más grandes hasta las que mejor entiende la mayor parte de la gente: galaxias, nebulosas, sistemas solares, planetas, la Tierra, el mar donde surgimos, la roca donde medramos. Así, comenzamos a descubrir nuestro lugar en el cosmos y nuestra verdadera dimensión.

Sagan reduce la historia universala un solo año

Pero Sagan no se detiene aquí, sino que se adentra en otros dos largos viajes. Uno, desde los orígenes de la Humanidad y sobre las cenizas de la Biblioteca de Alejandría, es el que nos ha permitido llegar hasta aquí, saber lo que sabemos, empezar a entender: la aventura fascinante del conocimiento, de la curiosidad, de la capacidad de maravillarse, del aprendizaje.

Y con el segundo, nos lleva a otro larguísimo viaje más: nuestro recorrido por el tiempo. Reduciendo la historia universal a un año en uno de los muchos clásicos de la divulgación que caracterizan a Cosmos podemos comprender los abismos temporales que permitieron la evolución del universo, de la Tierra, de la vida, nuestra propia evolución hasta ser lo que somos, y seremos.

Cosmos se realizó hace ya 30 años y la ciencia ha avanzado mucho desde entonces. Sin embargo, En la orilla del océano cósmico no ha envejecido más que estéticamente; y eso, en estos casos, hasta puede ser una virtud. Sólo cabría añadir que ahora no consideramos a Plutón como planeta, que el cinturón galáctico de Carina-Cisne donde habitamos se define hoy como Orión-Cisne y que hemos encontrado algunas galaxias más en el Grupo Local. Todo lo demás que Sagan nos cuenta en este capítulo sigue siendo válido, actual, incluso adelantado a su tiempo y al nuestro. Hasta cuando nos habla de los riesgos que acechan a nuestro mundo refiriéndose a las amenazas de la Guerra Fría que le tocó vivir ya vislumbra los peligros para la posteridad. Los peligros de hoy.