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El 'esta es su vida' de un marsupial fósil

Un raro hallazgo en Australia permite reconstruir el desarrollo completo de un mamífero prehistórico 

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Un paleontólogo comparó en una ocasión su trabajo a reconstruir la trama completa de una película a partir de cuatro fotogramas rescatados de un incendio. Muy raramente, las circunstancias y la naturaleza parecen aliarse para hacer más fácil el trabajo de los científicos. Y una vez en la vida, los investigadores encuentran la película entera. Es lo que ha ocurrido en un rincón de Nueva Gales del Sur (Australia), donde un equipo de expertos ha hallado un tesoro fósil que muestra todas las etapas del desarrollo de un mamífero que habitó la región hace 15 millones de años.

El lugar es Riversleigh, un rico yacimiento de fósiles declarado Patrimonio de la Humanidad en el Parque Nacional de Boodjamulla, en el estado de Queensland. La roca caliza permitió que allí se congelara en el tiempo una selecta representación de la fauna prehistórica australiana. En un enclave conocido como AL90, Karen Black y sus colaboradores encontraron lo que en su día fue una cueva. 'El techo y las paredes de la cueva se erosionaron hace millones de años, pero el piso permanece a nivel del suelo', explica Black. 'Parece que los animales cayeron a través de una entrada vertical de la cueva que pudo estar oculta por la vegetación y actuó como una trampa natural. Estos animales, incluyendo madres con sus pequeños en el marsupio, se precipitaron hacia la muerte o bien sobrevivieron a la caída pero quedaron atrapados sin posibilidad de escape', añade la paleontóloga.

El resultado de aquella trampa mortal es un catálogo de fósiles de una inusitada riqueza. 'Es un yacimiento fantástico e increíblemente raro', resalta Black. Canguros, bandicuts, murciélagos y una especie de zorro están entre las víctimas de la fosa. Pero el mayor hallazgo ha sido el de una profusión de cráneos de un animal parecido al actual uómbat, una criatura que recuerda a un pequeño oso.

26 cráneos

Los investigadores lograron reunir un total de 26 cráneos del Nimbadon lavarackorum que cubren todas las etapas de su vida, desde ejemplares lactantes en la bolsa de su madre hasta adultos añosos. Black define su estado de conservación como 'excepcional', lo que ha permitido reconstruir la película completa de la vida de este mamífero extinto.

Las conclusiones de los científicos, publicadas en Journal of Vertebrate Paleontology, documentan cómo cambiaba la estructura ósea de la cabeza de estos marsupiales a lo largo de su desarrollo. Cuando aún dependía de la leche materna para sobrevivir, sus huesos faciales crecían para facilitar la lactancia. A medida que su dieta cambiaba la leche por la hierba, el cráneo crecía en superficie de agarre para anclar los potentes músculos encargados de la masticación, lo que dejaba muchas cavidades vacías.

Según el coautor del estudio Mike Archer, 'esta puede ser la primera demostración de cómo un mamífero en crecimiento paga por la necesidad de comer verde: convirtiéndose en un cabeza hueca'.

Igual que los actuales, los marsupiales de entonces nacían tras una cortísima gestación y completaban su desarrollo temprano en el marsupio materno. Aún no existe una teoría firme sobre por qué estos mamíferos, que en el resto del mundo perdieron la batalla evolutiva contra los placentarios, lograron imponerse en Australia.

Dos opciones de vida

Antiguamente se creía que los mamíferos marsupiales eran evolutivamente más primitivos que los placentarios. Sin embargo, hoy se sabe que ambas ramas emergieron de un ancestro común hace más de 100 millones de años, en pleno reinado de los dinosaurios.

Batalla evolutiva

Aunque hoy los mamíferos que crían a sus pequeños en una bolsa son típicamente australianos, en su día poblaron la Tierra. Se cree que los placentarios alcanzaron un mayor éxito evolutivo que barrió a los marsupiales, pero aún no está claro por qué estos triunfaron en Oceanía.