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La vieja moda del cine en 3D

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Las razones por las que las películas en 3D vuelven a estar de moda residen en diferentes aspectos, pero el principal motivo del relanzamiento de esta técnica cinematográfica, que de nueva tiene poco, está directamente relacionado con la caída en picado en la que se encuentra la industria desde hace cinco años. Por ello, el mundo del cine ha tenido que poner la maquinaria de ideas nuevamente en marcha para ingeniar fórmulas para salir de un agujero, todavía muy profundo.

Uno de esos cambios en el plano tecnológico es la reconversión de las salas de proyección a tecnología digital. Una reconversión que está siendo llevada a cabo por los exhibidores, no sin muchos esfuerzos económicos.

Durante el año 2009, este sector invirtió cerca de 32 millones de euros para convertir salas de 35mm a formato digital. Enrique Martínez del Molino, director técnico de Yelmo Cines, explicó en parte el trabajo que están haciendo los exhibidores en el marco de una mesa redonda que analizaba el futuro de la estereoscopía, incluida en la segunda edición del Mercado Internacional de Animación, 3D y Videojuegos, 3DWire.'Todas las reconversiones físicas las paga el exhibidor. Por ahora, requiere una importante inversión. En un futuro se dejarán de hacer copias analógicas y se apostará por las digitales, mucho más baratas. Es ahí, en ese ahorro potencial que va a haber en el futuro, de donde sale el dinero para hacer las conversiones de las salas', asegura el responsable de Yelmo Cines.

España cuenta con 4.082 pantallas y con 851 complejos cinematográficos

En 2009, en España había 286 salas digitales. Una cifra que, con respecto a 2008, supone un incremento de 230 salas en sólo un año. De ese total, 225 podían proyectar en 3D. Por otra parte, España cuenta con 4.082 pantallas y con 851 complejos cinematográficos. La traducción de estas cifras supone que hay un interés creciente en la exhibición en digital, pues esta conversión permite, entre otros factores técnicos, la proyección de películas en 3D.

El último año ha supuesto un respiro de alivio para una industria que sufre de varios males. Los precios que hacen que ir al cine sea casi una actividad de lujo y la tendencia de un público cansado de pagar por algo que puede ver en el salón de su casa ahorrándose pasar por la taquilla han forzado a productores, distribuidores, directores y exhibidores a tener que ofrecer algo más. Este esfuerzo se ha plasmado en la realización de películas en 3D, tal vez no tan necesario para cubrir las necesidades de una audiencia ávida de sensaciones de realidad aumentada, sino para calmar los deseos de un sector que no quiere continuar viendo cómo decrecen sus ingresos a ritmos de hace más de una década.La realización de un filme en 3D no es sólo cuestión de rodar con una cámara especial y el uso por parte del espectador de unas gafas especiales. Cambian muchos más aspectos que el simple hecho de ver cómo la imagen adquiere volumen. 'Tiene que haber un cambio de pensamiento a la hora de plantear la realización de una película y un cambio en la manera de trabajar de todas las personas implicadas en el filme, desde el director, productor, director de fotografía, hasta la manera de actuar de los actores', apunta Porfirio Enríque, director de fotografía y vocal de esta disciplina en la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. 'Actores, responsables de vestuario, decorado, todo debe estar muy calculado', afirma.

A todo esto, se añade la presencia de una nueva figura en los rodajes, la del estereógrafo o estereoscópico. Un especialista en los aspectos más técnicos que orienta e introduce nuevas dinámicas de trabajo en todos los miembros que conforman el equipo de rodaje de una película, para adaptar su trabajo al formato estereoscópico, que es la técnica que convierte la imagen tradicional en una proyección en tres dimensiones.Sergio Ochoa, estereógrafo y supervisor de SGO Project, explicó en 3DWire que su función es la de asesorar a todas las áreas de trabajo para identificar los cambios que cada especialista debe incorporar a su forma de trabajo. 'Con la técnica estereoscópica cambia la forma de narrar; no se puede dirigir y realizar de la misma manera. Pero seremos una figura temporal', asegura.

También las plataformas de televisión están probando con el 3D. Canal + ha realizado varias emisiones en 3D. Comenzaron con una corrida de toros y se lanzaron con la emisión de doce partidos en el pasado Mundial de Fútbol. Sin embargo, José Carlos Cañadas, jefe de planificación y emisión de contenidos de Canal + y Digital +, es de la opinión de que la introducción del 3D en la vida diaria del telespectador es un problema de tecnología. 'El espectador tiene que tener ganas. Tiene que contar, en nuestro caso, con un iPlus y una tele que permita el 3D, además de las gafas. El parque es todavía limitado y el retraso que hay en España en la emisión televisiva en HD con respecto a países como EEUU nos deja en una posición de desventaja', asegura.

Pronto se podrá ver cómo la gente graba vídeos de sus vacaciones en 3D

Además, la carrera iniciada por los fabricantes de televisores por ser el primero en introducir las últimas tecnologías en el mercado ha hecho que el consumidor se vea en mitad de una vorágine de marcas, modelos y siglas que pueden tener fatales consecuencias para el éxito del 3D. 'Por el momento es necesario tener unas gafas, además del receptor, para disfrutar del 3D. Pero cada televisión viene con las gafas del mismo fabricante. Por lo tanto, si el usuario decide adquirir un segundo aparato, sería recomendable que lo compre de la misma marca que el primero, pues si no deberá hacerse con unas gafas nuevas, porque las que ya tiene no le van a servir', señala.

Las previsiones de los comerciantes hablan de 78 millones televisores 3D en 2015 en todo el mundo. Pero dejando a un lado estos buenos augurios, lo que está claro es que la industria ha decidido atacar a la crisis por varios frentes a la vez. 'Los fabricantes han apostado por introducir el 3D en el ámbito doméstico. Han visto que existe una facilidad de penetración en los hogares, por ejemplo, a través de los videojuegos. Se presentan productos 3D que son más atractivos y de aceptación más rápida por el usuario. Así, pronto se podrá ver cómo la gente graba vídeos de sus vacaciones en 3D. Es para esto para lo que los fabricantes se están preparando', concluye.

Las impresiones de los espectadores no dan una idea definida de qué futuro le espera a esta tecnología. Las reacciones después de ver una película en 3D han sido muy diversas, desde la total fascinación por cómo se han conseguido los efectos, hasta los casos de gente que se ha mareado, padecido dolor de cabeza e incluso vómitos. Tampoco los niños, público objetivo de un gran número de las producciones cinematográficas estereoscópicas, se ponen de acuerdo: se quitan las gafas, no aguantan bien la película o se asustan cuando ven que un objeto se 'acerca' demasiado.

'Con la emisiones en televisión de partidos de fútbol la respuesta tampoco ha sido la esperada', confirma Cañadas. Las afecciones de la vista pueden generar que el espectador no aprecie del todo el efecto 3D y se decepcione con la experiencia. El espectador tiene que utilizar sus gafas o lentillas, además de las gafas 3D, y sentarse lo más centrado posible con respecto a la pantalla. Además, según la técnica se deben utilizar diferentes tipos de gafas 3D, desde las conocidas con lentes de dos colores (rojo y azul) hasta el amplio muestrario diseñado por fabricantes y salas de exhibición de gafas polarizadas (aquellas que cuyos cristales son de color gris).

Demasiados puntos a tener en cuenta para una nueva técnica cinematográfica que pretende introducir nuevas dosis de diversión en las salas. Industria y espectadores tendrán que decidir si el 3D es una moda pasajera o un nuevo estándar de para las películas. De momento, procuremos disfrutarlo... mientras dure.