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Harar, viajar entre leyendas

El poeta francés Arthur Rimbaud residió en la ciudad etíope, declarada patrimonio de la humanidad en 2006

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GUILLAUME FOURMONT - Madrid - 22/04/2008 19:07

Arthur Rimbaud era un traficante de armas. Uno de los que no se lo piensan dos veces para conseguir su fin. Era el mismo Rimbaud que escribía, junto a Paul Verlaine en el Londres de finales del siglo XIX, algunos de los versos más bellos de la historia de la poesía. El imaginario colectivo se quedó con la leyenda del joven y romántico poeta. El traficante de armas, él, se había quedado en Harar, en Etiopía, donde el Museo Rimbaud se encarga de difundir otras leyendas.

El museo es una casa imponente de madera restaurada por el Gobierno francés. Nunca se supo si Rimbaud residió realmente en ella; pero dos fotos suyas están expuestas en la segunda planta. Vestido de blanco, apenas se le distingue la cara. Parece enfadado, ansioso de volver a sus ocupaciones.

Llegar a la ciudad etíope de Harar la etiopíe, a unos 500 kilómetros de la capital Addis Abeba, es penetrar por la Jegol, una muralla de cuatro metros de altura alzada en el siglo XVI. Y bajar por la calle de los sastres; la llaman Makina Girgia, por el ruido de las máquinas de coser. Se oye regatear el metro de tela, cuyo abanico de colores ilustra la diversidad de la considerada cuarta ciudad santa del Islam. Debe haber para todos: hararíes, oromos, somalíes, cristianos y musulmanes.

Corto Maltés

Las mujeres llevan velo, cualquiera que sea su religión. Otra leyenda: Harar sería el punto de encuentro de la fe islámica con la Cristiandad. La palabra etiopía vendría directamente de la Biblia. Y en la esquina de uno de los callejones de la zona vieja aparece el fantasma de Corto Maltés. La ciudad y las guerras de religiones inspiraron a Hugo Pratt para escribir Las Etiópicas. Hay en Harar más de 80 mezquitas y un centenar de santuarios.

La ciudad perdió parte de su magia de antaño, aunque conserva intactas tradiciones y costumbres. Pasada la hora de comer, los hombres se reúnen en los bares donde mastican qat, una planta excitante.

La capital del qat

Qatear se ha convertido en un rito social, hasta que llega un anciano recitando versículos del Corán. Todos se levantan para besarle la mano porque regresa de La Meca. Muchos de ellos llegan de Adowei, a unos kilómetros de Harar y capital del qat. El kilo se consigue por 30 euros y se distribuye por todo el cuerno de África. Hubo una época en la que Harar era la más rica plataforma comercial de la región. Arthur Rimbaud pretendió hacer fortuna con café.

A ninguna guía de viaje se le escapa una descripción de las famélicas hienas que ocupan la ciudad por la noche. Una leyenda urbana narra que los herreros, considerados como clase social pobre, se transformaban en hiena para conseguir comida. Salvajes y fuertes, salen en grupos de diez en busca de carne. Se las considera los basureros de Harar. No atacan a los hombres. Al menos eso dicen en el Museo Rimbaud.



Comentarios - total 9

Comentarios - total 9
  • 0.0  |  0  |  Marina  |  01-05-2008 14:50:12

    Alucino. Ya llevo un par de semanas leyendo el periódico y aunque el estilo del mismo me gusta, me impresiona la agresividad con la que se comenta en los foros. ¿No sabéis/sabes comentar sin machacar al de al lado? El post a nombre de Dalila está claramente tratando de desautorizar las opiniones de los demás. Si no sabéis aceptar otras formas de escribir y de opinar no sé qué hacéis aquí.

    PD: Menos mal que este no es un artículo político, no sé que adjetivos habríais (¿o habrías, Dalila/Sabrine?)utilizado para desaprobar mi comentario.

  • 1.0  |  1  |  Sabrine  |  29-04-2008 15:19:35

    "mezcla de detalles y sensaciones, colores y sabores" no estarás tú fuera de tono, Marina, con todo ese vocabulario pomposo.

    Pensaba que un buen artículo es el que cuenta con la información bien contrastada, pero al parecer a lo que vosotras lo que os fascina son las 4 palabras bonitas, o mejor dicho..sus olores y sabores...

    Si he de felicitar a Fourmont será por su trabajo como buen profesional que sin duda es. Uno de los pocos que no se ha convertido al periodismo de corta y pega.

  • -2.0  |  2  |  Marina  |  28-04-2008 16:31:58

    Dalila, la subida de tono de tu comentario no tiene sentido. ¿qué problema tienes en que varias personas coincidamos en que el artículo es bonito? No siempre hay mayores intereses detrás de las apreciaciones.

  • 2.0  |  4  |  Dalila  |  23-04-2008 15:10:07

    Pues a mí me parece un artículito muy normal; nada "delicia", vamos.

    Vaya campaña a su favor que debe de tener montada este Fourmont.

  • -1.0  |  5  |  Marina  |  23-04-2008 12:29:41

    Es la primera vez que leo un artículo de Fourmont, pero me ha dejado impresionada la mezcla de detalles y sensaciones, colores y sabores que para mí son esenciales en un buen relato de viajes. Una delicia.

  • 4.0  |  4  |  A  |  23-04-2008 11:43:50

    Estuve en 2006. Maravillosa ciudad!.. tiene un halo legendario al que no te puedes resistir.

    Lo de las hienas la verdad no me atrajo mucho. Me parece una turistada y no estaba dispuesto a pasar por ella. Preferí perderme por todas sus callejuelas.

  • 6.0  |  6  |  Viajera  |  23-04-2008 09:18:07

    Yo estuve en Harar en el año 1999 y es una maravilla, pero tengo entendido que los herreros son el gremio de más prestigio y más ricos, pues los consideraban unos magos capaces de hacer las herramientas para trabajar la tierra y cuidar las plantas, por lo tanto para alimentarse.

    He dado de comer a las hienas y no son famélicas, estan muy bien alimentadas pues ahora son un atractivo turistico.

  • 2.0  |  10  |  Alondra  |  23-04-2008 06:31:45

    Y tú, ¿quién eres? ¿Su hermana?

  • -3.0  |  7  |  Eva  |  22-04-2008 22:27:00

    Otra vez G.Fourmont nos hace soñar con uno de los exóticos y románticos destinos que describe. Gracias también por recordarnos cual fue la cara oculta de Rimbaud... ¿Dónde nos llevará Fourmont la semana que viene?



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