"¡El socialismo es fantástico!"
La escritora Zhang Lijia repasa la falta de libertades en China, agravadas con las censuras por los Juegos Olímpicos
Portada del libro que se publicará en Estados Unidos.
Zhang Lijia habla el inglés con fluidez y un ligero acento británico. Nadie sospecharía que esta escritora china de 44 años, nacida en Nanjing, -la última capital imperial, antes de que Mao fundara la China comunista- , aprendió el inglés por su cuenta. Así lo cuenta Zhang en su primer libro, ¡El Socialismo es Fantástico! (que publicará en breve la editorial Atlas&Co en EEUU y después en medio mundo), una especie de memorias de juventud donde la autora expresa la frustración de tener que trabajar en una fábrica de misiles cuando su sueño era escribir.
En el libro, escrito en inglés, Zhang explica cómo leía novelas americanas encerrada en la habitación de su casa, memorizaba palabras nuevas con el diccionario, a escondidas de sus jefes, o salía corriendo del trabajo para poder pasar la tarde en el Speaker's corner, la esquina de un parque público de Nanjing, donde la gente se reunía para practicar el inglés.
"Al escribir en inglés puedo liberarme de algunas limitaciones que encontraría si lo hiciera en chino", explica Zhang. Su rostro risueño bien maquillado y un sofisticado traje de seda hacen difícil creer que esta mujer trabajó en un taller de fabricación de misiles. "El inglés me ayudó a ser más desinhibida para describir las escenas de amor y de sexo", añade la autora. La soltura con que Zhang narra sus primeras aventuras sexuales y amorosas sin estar casada o la dura experiencia de un aborto, llama la atención en una mujer de su edad, criada en una sociedad tradicional y conservadora. Al trabajar en una fábrica comunista, Zhang también tuvo que luchar para gozar de intimidad: todos los aspectos de su vida personal estaban controlados por su unidad de trabajo, desde las horas del almuerzo a las veces que iba al baño.
Hablar de sexo en público sigue siendo algo mal visto en China, pero Zhang prefiere no pensar que ésta sea la razón por la que su libro se publica en su país. "En las ciudades la gente joven ya es mucho más liberal con el sexo", dice Zhang. Los problemas para pasar la censura aparecen en las páginas donde la escritora explica que en 1989 organizó la mayor manifestación de trabajadores de la historia de Nanjing en apoyo a los miles de estudiantes que pedían la democracia en la plaza de Tiananmen de Pekín, violentamente aplastados por el ejército. "Ojalá muchos chinos pudieran leer mi libro", dice Zhang. Tendrán que pasar años antes de que el Gobierno lo permita. "Historias como la mía manchan la imagen del Partido Comunista", dice Zhang.
Libertad sin idealismo
A pesar de su aburrido trabajo en la fábrica de misiles, un puesto que le consiguió su madre y se vio obligada a aceptar, Zhang se contagió del espíritu de mayor apertura y libertad política que se respiraba en su país en los años ochenta. "Soñábamos con un futuro mejor para China", dice Zhang. Según la escritora, que vive hoy en Pekín después de estudiar varios años en Inglaterra, los chinos jóvenes son hoy demasiado materialistas. "Sólo piensan en ellos mismos", dice Zhang, para justificar la falta de implicación de la juventud en la lucha por mayores libertades políticas. "Tienen menos vergüenza para pedir más dinero y diversión, pero no piden más democracia", apunta. Esta falta de idealismo y de espíritu crítico entre los jóvenes es, según Zhang, culpa de un gobierno que promueve esta actitud frente a la vida: preocúpate por enriquecerte y deja el futuro del país en manos de los políticos.
Para ganarse la confianza de la población, el Partido Comunista necesita estimular el nacionalismo a través de mecanismos de propaganda y despertando los sentimientos en contra de Occidente. Prueba de ello son las recientes manifestaciones en contra de la cadena de supermercados francesa Carrefour tras los disturbios que estropearon el relevo de la antorcha olímpica por París; o las difamaciones en contra de la prensa extranjera, acusada de manipular las imágenes de las revueltas tibetanas del pasado marzo para perjudicar la imagen de China. "Se trata de un nacionalismo muy peligroso", opina Zhang. A diferencia de las manifestaciones prodemocráticas del 89. "La gente corriente no tiene ni idea de lo que pasa en Tíbet ni se interesa por la política", dice Zhang.
Y "la mayoría tampoco tienen fe en que puedan cambiar las cosas", añade. Para la escritora, ni los Juegos Olímpicos han conseguido despertar a los chinos esperanzas de reformas, como la libertad de prensa. "Los Juegos han supuesto ventajas para los periodistas extranjeros, que ahora disponen de mayor libertad para moverse por el país, pero no para los locales", dice Zhang. La obsesión de Pekín con que nadie critique los Juegos ha acabado con "una de las peores censuras de la historia" para la prensa china, dice Zhang.
El ‘boom' oriental
En los últimos años, Europa y EEUU han vivido un boom periodístico y literario sobre China, aunque la mayoría de las publicaciones son obra de escritores occidentales. Hay pocos casos como Zhang, o el también escritor chino Ma Jian, autor de Beijing Coma (un libro sobre la masacre del 89 en Tiananmen), que narran la realidad en primera persona a costa de ser censurados en su país.
Los Juegos han sido una "gran oportunidad perdida" para lograr el mayor compromiso de China con los derechos y libertades políticas, opina Zhang. Mientras el control sobre la prensa sea un pilar ideológico del Partido Comunista "la democracia y la libertad de expresión tardarán años en llegar", dice. Y, sin libertad de expresión no puede haber buenos escritores, constata la autora, convencida de que la calidad de la literatura china actual es pésima: "A los escritores chinos les falta pasión y creatividad".
Una ciudadana del mundo hecha a sí misma
Mientras trabajaba en la fábrica de misiles, aprovechaba su tiempo libre para escuchar a los Carpenters y aprender todo el inglés que le venía de aquellas canciones. Además, recuerda cómo devoraba las novelas clásicas inglesas como ‘Jane Eyre’ de Charlotte Brontë o se hacía con libros de una de las formas poéticas de protesta de los años ochenta, la ‘Misty Poetry’.
Así fue como Zhang Lijia escapó del despotismo chino, luchando por hacerse una ciudadana más. A su educación intelectual sumó la experiencia de los amantes con los que se relacionó y que le “abrieron horizontes”, como ella misma explica.
16 Comentarios
-
Vale, pero ¿por qué no lo titula "el capitalismo de estado es fantástico"? Porque eso es lo que tienen en China desde que esta señora tiene uso de razón, si yo no me equivoco.
-
Ajá! pero, como llego a R.Unido para estudiar? como salio de la fabrica de misiles? como llego el libro a EEUU para publicarse? siendo un poco incredula, me da a pensar que es una forma mas de hacernos creer que China no tiene todo ¨controlado¨ que algunas cosas se le ¨escapan¨. No se, no me termino de creer nada.......
-
joer!... pues "el Capitalismo es la polla" vamos
-
Como dice Antoñito, está por ver que eso sea socialismo. Pero además, fijémonos en la supuesta ironía: cuando no hay libertades, si no dictadura, se dice "el socialismo es fantástico", pero si el reportaje fuera sobre Mohamed VI o el Chile de Pinochet ¿habría titulado "el capitalismo es fantástico"? Sutil y persistente lavado de cerebro.
-
Estamos cegados por el blanco, iracundos por el rojo; cuando se sigue la izquierda o la derecha se termina dando vueltas en círculos, y nos dejamos llevar por el arte del engaño de los que buscan el poder. Y así continuaremos en ciclos repetitivos hasta que priorizemos que nuestra libertad sólo acaba donde empieza la de los demás, que lo que es malo para nosotros lo es también para los otros, y que cuando se permiten o ignoran injusticias en otros terminaremos recibiéndolas nosotros.
-
"una especie de memorias de juventud donde la autora expresa la frustración de tener que trabajar en una fábrica de misiles cuando su sueño era escribir." Claro es lo que tienen las dictaduras malas comunistas, que la gente tiene que trabajar en fabricas, no como aqui, en España, que cada uno trabaja en lo que le da la gana, y el que quiere escribir escribe, y es todo maravilloso...
-
"Tienen menos vergüenza para pedir más dinero y diversión, pero no piden más democracia" En el capitalismo pedimos más democracia a todas horas, cada cuatro años votar a los burgueses y otra vez calladitos. Y la censura no la vemos, porque prueba a buscar libros de Lenin (no sobre Lenin) y nada, pero Fernando Savater hasta en la sopa. Le censura se esconde detrás de las editoriales y sus decisiones de edición. Igual "El capitalismo es fantástico" Atlas&Co no la publica
-
¿China socialista? Lo que faltaba por oír.Publicidad barata.
-
Si, el capitalismo es fantastico...para los capitalistas, claro, los demas es que somos idiotas por no ser ricos, en mi empresa ni se me ocurriria manifestar mis creencias politicas pues iria inmediatamente a la p..calle, puedo expresar mis opiniones ...en mi casa claro, siempre que nadie me oiga, si escribo algo demasiado radical en internet a lo mejor estoy haciendo enaltecimiento del t...y me entruya la AN. Si el capitalismo es maravilloso.
-
la china escribe. la cia paga. el mundo traga.
-
Hmmm. Esta tía afirma que el socialismo es malo pero hoy en día los jóvenes chinos son demasiado materialistas. El gobierno chino censura (que ya lo sabemos, coño) pero esta tía vive en Pekín así que tan represivo como algunos de los mejores amigos de Occidente tampoco es. Entiendo que China no es el paraíso, pero ¿por qué se ceban con ella? Hay países mucho, muchísimo peores. Al menos China no pretende ser otra cosa de lo que es. Los EEUU censuran lo mismo y lo venden literalmente a todo el mundo como la libertad más perfecta que jamás haya existido, y Europa va y lo compra.
-
¿Que apariencia se supone que tiene que tener una mujer que trabajò en una fàbrica de misiles?, ¿la de un sargento de granaderos?, ¿la de un supositorio?.
-
Ahora me entero que vivimos en un sistema capitalista... y yo sin saberlo. No creo que en Occidente se viva en un sistema Capitalista y mucho menos en China. Yo creo que vivimos en un sistema mixto que funciona bastante bien. Tenemos educación pública y no vivimos en un sistema socialista. Tenemos sanidad gratuita y no vivimos en un pais comunista. Tenemos prestación por desempleo, tenemos becas, tenemos sistema de pensiones, tenemos un 15% de empleo público, tenemos Universidades públicas... ¿Por que decis que vivimos en un sistema Capitalista? Que alguien me lo explique.
-
Pues si el socialismo es como lo ven algunos: Los bienes y medios de producción en manos del estado, estamos aviados: ¡El estado es el enemigo del pueblo, quedó demostrado! Esa vía ya no vale; así pues, hay que reescribir una buena parte del socialismo, que no ha tenido en cuenta el egoísmo humano ni sus corruptelas. Hasta ahora los teóricos se han vanagloriado de los parabienes de la comunidad de bienes pero ha obviado sus corruptelas haciendo el avestruz: ya va siendo hora que se haga frente al asunto.
-
Miki vivo en China y coincido absolutamente con tu comentario, aquí hay más libertad que en los EE.UU. por ejemplo
-
Buenísimo el comentario de "Dani" (15). Me lo has quitado de la boca. La pobre tuvo que trabajar en una fábrica. Qué maldad, la del socialismo. No como mi asistenta, que está encantada limpiando la mierda de mi casa. Hasta ayer yo creía que era porque ella estaba incluso más jodida que yo, pero no. Es porque le gusta. Las asistentas en el capitalismo es lo que tienen, que lo hacen porque les gusta. Y los conductores que trabajan dieciseis horas al día sin contrato (mi vecino es uno de ellos) y los obreros de la construcción que trabajan sin arnés porque "cunde más"... Todos ellos son tontitos. No como la china esta, que quería ser escritora y los cabrones de los comunistas, que luego resulta que no lo son, no le dejaron. Saludos

Cargando...