Al final de los espectaculares créditos finales de Wall-E, como viene siendo habitual, aparecen los nombres de los niños de los que han trabajado en el filme.
Bonito detalle, más aún teniendo en cuenta que Wall-E, dirigida por Andrew Stanton (codirector de Buscando a Nemo), es probablemente incomprensible para sus retoños. Una película prácticamente muda y que se desarrolla en un paisaje apocalíptico parece más propia del manga japonés que de la animación infantil.
Cierto, esto no es Akira (Katsuhiro Ôtomo, 1988) y las peleas son medio de broma... si nos atenemos exclusivamente a lo que vemos en las imágenes. Porque el subtexto de Wall-E, que se estrena el próximo 6 de agosto en nuestras pantallas, parece ir mucho más allá de la mera diversión. Es el anuncio del todopoderoso Steve Jobs, propietario de Apple y Pixar, de que con su negocio no se juega.
Hagamos un poco de memoria. La historia de amor y odio de Pixar y Disney empieza en 1991. Hasta entonces, sus colaboraciones eran puntuales, pero ese año, Pixar se comprometía a producir tres películas por un total de 26 millones de dólares. La primera de ellas, Toy Story (John Lasseter, 1995), ganó más de 350 millones de dólares. El trato no parecía, pues, equitativo.
Jobs empezó a pedir su trozo del pastel en la distribución y el marketing. La guerra fue cruenta y en 2004 Disney y Pixar habían roto relaciones. Steve Jobs pidió la cabeza del director general de Disney, Michael Eisner, como muestra de buena voluntad para volver a sentarse sobre la mesa de negociaciones.
Se la dieron bien cortadita en 2005 y se acordó colaborar en el estreno de la ya planificada Ratatouille (Brad Bird, 2007). El 24 de enero de 2006, Disney compraba Pixar por unos mareantes 7.400 millones de dólares y un 7% de las acciones de la compañía del tío Walt para Jobs, con lo que éste pasaba a ser el máximo accionista de la empresa.
Wall-E es, pues, la primera película desde el nuevo statu quo entre ambas compañías, y Jobs y sus muchachos se han asegurado de que quede bien clarito desde el principio. La otra compañía de Jobs tiene una presencia ubicua. El robot basurero descubre que tiene un corazoncito mirando
Hello Dolly en un iPod; cuando se recarga, hace el mismo sonido de inicio que un iMac; su amada EVA está diseñada por Johnny Ive, el hombre detrás del diseño de iPod; e incluso la voz del piloto automático pertenece a MacinTalk, un programa de la casa.
Por supuesto que entre la cacharrería que recoge Wall-E hay otros fetiches para los geeks: una Atari 2600 con el mítico juego Pong o el satélite Sputnik… pero ni rastro de Disney. Nada de memorable queda para los nuevos propietarios… O sí.
Sus creadores no dudan en afirmar que el mundo en ruinas en el que habita el personaje es algo así como los restos del parque temático Tomorowland, que creó Disney en los años sesenta. Los más osados afirman que, en una de las montañas de basura que debe recoger Wall-E hay un Mickey Mouse descoyuntado. El poder de la máquina, del 3D, de Pixar, ha dejado para el desguace al viejo gigante de la animación.
El otro día la acusaban de tener tintes comunistas... Yo ya no sé que creer. Habrá que esperar a verla para poder juzgarla, y lo cierto es que cuantas más gilichorradas de este tipo leo al respecto, más ganas tengo de que la estrenen.
Aunque ahora que lo pienso... ¿Estas críticas no pueden ser fruto de la mera estretegia publicitaria? Ummm Ya no me fio ni de mi sombra.
Saludos.
Me parece que no os enteráis de nada. El triunfo de Wall-E es el triunfo de la inteligencia y la creatividad sobre el poder del dinero. Una lucha elemental que ya viene describiendo Alvin Toffler desde hace tiempo.
No olvidéis tampoco que una de las condiciones de Steve Jobs a Disney además del dinero (sin importancia) es que Disney debería respetar la libertad creativa de los autores.
Y esa es la gran lección de Steve Jobs, el trabajo bien hecho y la creatividad (y esta peli es excelente ejemplo) puede frente a los que solo tienen dinero... Frente a las refritos mil ahí está Wally emocionandonos desde los trailes... afc euroimmersion.com
El veneno abunda en esta sociedad tan manipulada y dirigida. Dreamworks enevenena a los niños con películas como Madagascar en la cual los los animales del zoo de N.York escapan y se dan cuenta que en la naturaleza recuperan sus instintos, y claro como estos son peligrosos lo mejor es volver al redil del zoo, es decir, a la carcel del sistema y olvidar su propia naturaleza. Ese es el mensaje de fondo de Dreamworks: sométete al sistema, haz lo que te digan.
Los buenos valores brillan por su ausencia en esta sociedad tan consumista (egoísta) y dirigida.Es por la hipnosis colectiva de la televisión y los medios (90% en manos de judíos sionistas) que la juventud esté tan desorientada y apática: la falta de autocuestionamiento sobre nuestra condición viene totalmente dirigida por ciertos grupos de poder secretos que controlan casi todo lo que vemos. Tienen fábricas de opinión y de conducta (como Dreamworks).
Nos enseñan lo que nos tiene que gustar, por ejemplo ahora quieren allanar el camino de los implantes de chips en personas, con la excusa de que será mejor para la seguridad de nuestros hijos (desapariciones de niños) y viene todo este rollo robótico de los Transformers y del anuncio de Coca-Cola,etc, que lleva al control total del individuo. Abrid los ojos que el tema es serio...
Por suerte hay neohippies, o simplemete llamalo personas que buscan la libertad del individuo, la "individuladidad" del pensamiento contra el pensamiento único... y Pixar son de estos.
Y por eso del gran éxito de sus películas entre públicos de todas las edades.
Pero sobretodo son la esperanza de nuestros niños...
una luz emergente en este horizonte de tinieblas.
Vaya mierda de critica de cine. Como se nota que el que la firma no tiene ni puta idea de animación ni entiende nada del porque, los que amamos la animación, damos gracias que se llevara a cabo esa compra por parte de pixar de disney. Desde unos años hacia aquí, disney había perdido el norte con títulos que no estaban a la altura de los grandes clásicos de la animación. Sin embargo, pixar, con cada pelicula que saca es directamente una obra maestra del cien de animación, ( y no solo animación para niños), por lo que sin duda alguna, que pixar ahora tenga control sobre disney no deja de ser un esferzo por parte de la primera de que la animación tradicional 2d de antaño, no decaiga y quede como un producto obsoleto del pasado.
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