Paul Auster, a prueba
Sometemos al juicio de dos libreros 'Un hombre en la oscuridad' (Anagrama), su nueva novela, en la que ahonda, en la que ahonda en su fluida capacidad imaginativa
Un insomne en la noche de "la gran desolación americana" se entretiene imaginando una historia: un joven soldado despierta dentro de un hoyo desde el que escucha el rumor de una guerra. No recuerda quién es ni sabe qué hace allÃ. Por la mañana lo rescatan, pero le confunden más: una nueva guerra de secesión ha separado EEUU en dos naciones, los confederados del Sur y el Norte demócrata. Su vida anterior -es decir, los progresivos recuerdos de su mujer, su trabajo de payaso, el 11-S, la Guerra de Irak- ya no existe y su misión es asesinar al escritor que ha imaginado esta nueva farsa, esta guerra que tantos muertos
está causando...
Quien piense que Auster repite la fórmula de su éxito, el inteligente juego de espejos que enfrenta la realidad a la ficción, estará en lo cierto. Auster se repite. Pero quien no vea en ello un peligro para un escritor de su vigor, disfrutará de esta novelita de 200 páginas, uno de los mejores capÃtulos de la gran novela austeriana. Precisión, sabios desvÃos de las dos tramas principales -el joven soldado y su misión, y el narrador insomne que vive con su hija y su nieta-,personajes secundarios excelentemente creados y un desenlace imprevisto, que convierte Un hombre en la oscuridad en un ambicioso tratado de la ficción.
Sin aventurarnos a desvelar la trama, diremos que el tradicional personaje que se rebela contra el autor -ya saben, Pirandello- tiene los dÃas contados. ¿El resultado? Cada personaje (incluido el narrador) reclama su derecho a existir y cada ficción, su derecho a hacer realidades, a reinventarse sin un propósito definido. Esta libertad de divagar devuelve a la novela a sus orÃgenes: Cervantes, Diderot, Sterne. Cualquier detalle es válido si la frase promete: unas cortinas, el dinero que cuestan unos huevos revueltos, una tesis sobre la hija de un ilustre escritor...
Otro ejemplo: el narrador y su nieta entretienen los dÃas viendo pelÃculas. ¿Anestesiando el dolor? Qué va, lo suyo es fenomenologÃa del cine clásico. En dos páginas, Auster sintetiza un ensayo acerca de la importancia de los objetos en el cine de Renoir, de Sica y Satyajit Ray, denso y claro. Auster es un maestro del detalle relevante. Cada excurso insinúa una nueva novela que, quién sabe, quizá él mismo escriba.
En Contra. Joan Flores
Las últimas tres cosas que he leÃdo de Paul Auster no me han gustado. Viajes al Scriptorium, nada de nada. Además, cometà el error de ir a ver la pelÃcula La vida interior de Martin Frost... y ahora, con Un hombre en la oscuridad, creo que Paul Auster se ha muerto como escritor. Y eso que tuvo un inicio genial: TrilogÃa de Nueva York es una de las mejores novelas de su época. Luego, con Leviatán y La música del azar (ambas buenas). Brooklyn Follies parecÃa que intentaba recuperar su universo narrativo alrededor del azar. Pero, a partir de aquÃ, ha perdido los papeles. Pienso que ahora intenta escribir de otra manera y en mi opinión no le sale bien. No sé qué le pasa.
El hombre en la oscuridad es una novela irrelevante, no me ha interesado: no la encuentro verosÃmil. Por ejemplo, ahora estoy leyendo La pistola de rayos, de Philip K. Dick, todo ficción, pero te lo crees. He entrado en el juego narrativo y la mentira resulta coherente. En cambio, en el último libro de Paul Auster, es como si un romano llevara reloj. Que un señor tenga insomnio es un tour de forcé para el autor. Mezcla cosas sin sentido. Me parece un libro prescindible.
A Favor. Felip Ortega
Me lo pasaron en verano, y lo leà en un dÃa y medio. Ya lo he leÃdo en catalán y en castellano, y me parece que es el Paul Auster bueno, el de El palacio de la luna y Brooklyn Follies, el Auster de más público.
Este tiene ciertas connotaciones con el último tipo de literatura que se está haciendo, del que habla del fin del mundo y de los lÃmites de la civilización actual. Su escritura no cansa, te mantiene en vilo y el juego de la historia dentro de la historia me ha enganchado. Además, nunca deja de ser bastante real. Me interesa como escritor y lo que pretende con la literatura, crear distintas realidades para hacer ver la auténtica realidad y disfrutar. Con Auster, no sufres, te diviertes. Vuelve el Auster de siempre, divertido, con cosas innovadoras. Es el de siempre, el que baraja la idea de que el azar te cambia la vida. Leà que en unos campamentos Auster se tropezó y cedió su posición a otro compañero. A este lo mató un rayo.
Sus libros que menos me han gustado son TrilogÃa de Nueva York, Viajes por el Scriptorium y Tombuctú. Como librero, cuando alguien me dice que quiere empezar a leer a Auster, le recomiendo La invención o El Palacio de la luna.
4 Comentarios
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no sé si es un error, pero me gusta mucho que en el segundo titular repita la frase "en la que ahonda". suena como a repetición poética, muy descriptivo.
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Yo la he leÃdo en dos tardes y me ha entretenido, pero me sigo quedando con la genial TrilogÃa de Nueva York. Creo que Auster lleva tiempo jugando al "todo vale" en sus novelas, y unas veces atrapa y otras no tanto. El final de la historia del soldado parece demostrar que no sabÃa cómo continuarla, y la acumulación de anécdotas es a veces irrelevante, como si tuviera muchas historias cortas que contar y no supiera bien dónde encajarlas, aunque algunas funcionen. Los simbolismos tampoco son su fuerte: demasiado obvios. Y, sin embargo, sigo comprando y leyendo sus libros...
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"Viajes por el Scriptorium" era tan mala que no le ha sido difÃcil superarse.
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La novela, detallitos aparte, es bastante buena. Y tanto la historia del soldado como la del "marido" narrador -y como la propia estructura de la novela- apuntan a la doblez, la vida demediada, la imposibilidad de unir una existencia escindida, y la obligación, como dice uno de los personajes, de elegir. Desde ese punto de vista, ninguna de las historias es gratuita.

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